Vacaciones

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                                                                    Historia de Anika-aki.

Resumen: Un día en las vacaciones de Alexander y Magnus en Cofa.


Magnus abrió los ojos, estaba en una cama, se había despertado debido a la luz que entraba por la ventana, tenía la cabeza apoyada en el brazo de Alec, estaban en su viaje de vacaciones, esta vez en el Reino Unido. Se hospedaban en un hotel tipo castillo, extravagante pero muy acogedor, con una maravillosa vista al rio Tamar, con desayuno tipo casero, algo que había fascinado a Alec. Tenía todo un itinerario para realizar en su cabeza, lugares a los cuales ir para comportarse como turistas, algo muy mundano pero que era una forma perfecta para distraerse de los últimos acontecimientos ocurridos en Idris.

Aunque con Alec los planes no siempre salía como quería, muchas veces durante esas vacaciones paraban improvisando, pero eso hacía que el viaje fuera divertido, además de que se comportaban como si estuvieran en su luna de miel, cosa que a ninguno de los dos molestaba, lo que hacía que pasaran encerrados en la habitación más tiempo del que utilizaban paseando. Pero hacía poco que llegaron a Reino Unido y quería llevar a Alec a conocer Londres. Evitaría por supuesto el área cercana al instituto de Londres o lo relacionado a la clave. Caminar por Londres lo emocionaba, sentía que él también la estaba conociendo, había pasado muchos años desde que estuvo por esas calles y le gustaba admirar los cambios ocurridos durante ese tiempo.

Con pereza se estiro y se colocó sobre Alec que todavía dormía, se dedicó a admirarlo a recorrer cada parte del cuerpo que estaba a su disposición. Tenía a todo un ángel en su cama y en su corazón, Magnus no podría recordar sentirse más feliz o enamorado en toda su existencia y, sobre todo, tan vivo. Despacio se inclinó hasta tocar esos labios que lo hacían perder la razón, empezó un beso lento, que fue profundizándose conforme Alec despertaba; las lenguas fueron involucradas y las caricias hicieron aparición. Estuvieron así hasta que sus pulmones clamaron por oxígeno, entonces pudo observar como esos profundos ojos azules se abrían ante el nuevo día.

- Buenos días mermelada. Es hora de levantarse, tenemos muchos lugares por recorrer – Saludo alegremente el moreno.

- ¿"Mermelada"? – dijo Alec totalmente sonrojado, mientras lo observaba fijamente y con una ceja elevada.

- ¿No te gusta? – pregunto Magnus con un tono divertido.

- Deberías seguir intentando buscar otro sobrenombre – le respondió, mientras se levantaba con la sabana a su alrededor para taparse y se dirigirse directo al baño, todavía sonrojado.

Magnus siguió a Alec al baño, después de todo un baño compartido les ahorraría tiempo y agua, para poder ir a desayunar y seguir con el recorrido, o al menos esa era la idea. El baño no fue nada corto, pero definitivamente era una excelente forma de comenzar el día, aunque Magnus pensaba que cualquier día que empezara despertando junto a su ángel de ojos azules sería un excelente día.

Su primera parada fue en el London Eye, llegaron a través de un portal, se aparecieron en un lugar discreto, donde nadie lo notara y caminaron hacia la cabina sin realizar cola e ignorando a los mundanos. Todo gracias a las maravillosas ventajas de poseer los contactos correctos y grandes cantidades de dinero, como él poseía.

En todo momento iban tomados de la mano, desde la cabina observaban todo el horizonte de Londres, Magnus abrazo a Alec desde atrás, con sus brazos rodeo la cintura del joven cazador, mientes este colocaba sus manos sobre las que lo tenían sujeto y recostaba su cabeza en el hombro de Magnus, haciendo que la respiración del brujo callera sobre su cuello, una posición intima en la que sus cuerpos encajaban perfectamente y ellos se sentían cómodos.

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