Era primavera, una mañana fría y lluviosa caía sobre la ciudad, los últimos días había estado lloviendo y la temperatura, pese a la estación parecía seguir descendiendo, la gente en vez de portar ropa ligera para resistir los principios del calor, vestía chamarras gruesas o suéteres, seguidos de impermeables o paraguas. Una noche antes una tormenta eléctrica había caído y todo el lugar estaba inundado.
-Pero qué lindo... -Susurró para sí mismo Kyle con un tono sarcástico. Usualmente disfrutaría de la lluvia y el frío, de no ser porque tenía que salir y odiaba a muerte intentar caminar por lugares -inundados e impenetrables.
El chico rondaba los veinte, de tez aperlada y ojos muy oscuros, tanto que todos jurarían que son negros como la noche, de estatura cercana al metro setenta y cabello castaño claro amarrado en una coleta.
-¡Esto es justo lo que quería, una laguna en mi cuadra! -Bufó por última vez para finalmente calzarse unas botas altas, una chamarra de piel color negra, sus audífonos, en los cuales resonaba Carry on my wayward son de Kansas y finalmente su guitarra, protegida en una funda morada.
Una vez fuera de su hogar, el joven levantó la mirada notando como los nubarrones grises tapizaban lo que usualmente sería un cielo azul, encogiéndose de brazos caminó hacia la parada de camiones más cercana y subió al transporte.
-Bien, de aquí son treinta minutos... Y luego caminar otros diez... -Murmuraba para sí mismo, mientras hacía un cálculo rápido de a qué hora llegaría a su destino. Sus amigos y él habían acordado llegar "a las tres y media en punto, ni un minuto más, ni uno menos" para ensayar un par de canciones.
-Llegaré a tiempo. -Sonrió por haber hecho los cálculos adecuados para llegar a tiempo a los ensayos, sin embargo, a mitad de camino una tormenta se desató.
-¡Maldita sea! ¡No puede ser posible que todo me esté pasando a mí! ¡Y además tuvo que ser precisamente hoy! Creo que llegaré tarde ahora... -
Después de maldecir, suspiró resignado. En su banda tenían el lema "Ni un minuto más, ni uno menos", y lo respetaban y cumplían lo más literal que se pueda, aquel que llegaba tarde, tenía que cumplir con un castigo impuesto por los demás. Todos estaban de acuerdo en que el tiempo de los demás es de suma importancia y por lo mismo nadie puede disponer libremente de los demás.
Kyle se encontraba maldiciendo su infortunio, cuando una joven de cabello castaño un poco por arriba de los hombros y ojos color miel se acercó a él.
-Bonita guitarra -Comentó ella mientras ocupaba el asiento justo junto al de él. -¿Sabes tocar o estás tomando clases? -Preguntó.
-Sé tocar. -Respondió de tajo. Si había algo que Kyle odiaba más que nada era que se acercaran desconocidos a intentar hablar con él.
-¡Oh! ¡Qué bien! ¿Y a dónde vas si se puede saber? -Insistió la muchacha, mirando al chico con un rostro de auténtico interés.
-Ensayos. -Respondió en seco, se notaba en su voz cómo empezaba a perder la paciencia. A final de cuentas ¿A ella qué le importa? pensaba.
-¡Vaya! ¿Tienes una banda? ¿Cómo se llaman? ¿Dónde tocan? Fíjate que... -La chica comenzó a hablar, como si hubieran dado justo en el blanco.
Era suficiente, Kyle no aguantaba tanta palabrería de una persona a la que no conocía.
-Mira... Agradezco tu interés, pero no tengo interés alguno en responder a tus preguntas. Voy demasiado tarde y no estoy de humor para escuchar a alguien hablarme de su vida. -La interrumpió. La chica se veía un poco desilusionada al respecto, sin embargo sólo hizo un asentimiento ligero con la cabeza.
-¿Será que pueda acompañarte?... Me.. Me gustaría poder escucharte tocar. -Preguntó con un tono sumiso, cual niño regañado después de haber hecho alguna travesura.
Kyle suspiró sin ganas, estaba consciente de que había explotado contra una persona que no tenía que pagar por los platos rotos. -Sí.. Sí puedes acompañarme... -Dijo después de unos segundos. -Pero nada de hacer ruido.
A la joven se le iluminó el rostro en seguida, y después de dejar ver una amplia sonrisa, extendió la mano hacia él -¡Entonces déjame presentarme! ¡Mi nombre es Jackie!
-Hola, Jackie. Soy Kyle. -Extendió la mano hacia la chica para estrecharla. -Por favor, intenta no ser tan efusiva en mis ensayos -Indicó Kyle, a lo que Jackie accedió tranquilamente.
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Descenso a la locura
Short Story¿Cuánto será capaz de soportar un joven, impulsivo y confundido Kyle Holtz, cuando se de cuenta de que ha conocido a quien posiblemente será el amor de su vida? En un mundo donde nunca se permitió tener cercanía con las demás personas, alguien apare...
