Carta de un amor desesperado:
Lamento no ser lo que esperas, siento en el alma el mal que le causo a la tuya.
Sé que me amas, lo sé por la manera en la que tus ojos se iluminan por mi felicidad, por la manera en la que me proteges de todo y de todos, pero cariño, así no deben ser las cosas.
Necesito mi libertad, sentirme quien soy, cual colibrí al viento. Necesito tu comprensión, no un rotundo rechazo a una idea que puede funcionar. Necesito tus oídos al argumentar, no un grito que ensordezca los míos. Necesito que me necesites, tal y como yo a ti.
Sé que no he hecho mi mejor esfuerzo para que esto funcione, tú con tus hormonas y yo con la mías, es una revolución imparable, una guerra de todos los días y a veces pienso en tirar la toalla. Lo siento. Mil veces he tratado de decirte lo que pienso, lo que siento y lo que aspiro ser, pero cuando veo tus expresiones, tu frente arrugada y los labios hechos una mueca me arrepiento, me arrepiento de que lo que diga quizás te haga sentir mal, de que nuevamente te decepciones de lo que tienes frente a ti. Un nudo se forma en mi garganta al tratar de hacerlo y tal vez por eso piensas que soy cobarde.
Te amo, quizás más que a mi propia vida, tratare de arreglar lo que he hecho mal.
-Tu hija.
