Pensaba que nunca iba a llegar ese día, el día en que tendría que abandonar la universidad para dedicarme a algo que me llenara profesionalmente. Había terminado la carrera de psicología, y era el momento de recompensar tanto tiempo de trabajo y esfuerzo con aquellos cuatro amigos con quienes tanto había compartido durante estos últimos años en la facultad.
Unos cinco meses antes de nuestra graduación, dejé caer en una de nuestras charlas entre clases que me encantaría cerrar esta etapa con algo especial, algo a lo grande. Mis amigos estuvieron completamente de acuerdo, así que empezamos a proponer varios planes. Nuestros planes perfectos siempre han sido simples, solemos ver alguna película, jugamos a la consola o salimos a merendar, por lo tanto, descartamos los típicos planes como hacer la "fiesta de nuestra vida". Yo siempre he sido una persona a la que le gusta viajar, así que propuse hacer una salida hacia algún lugar acorde con nosotros para conocer un poco más el mundo. Acerté en la propuesta, todos queríamos dejar atrás la estresante vida de la gran ciudad, incluso deseábamos salir del país.
Tras varias opiniones y cambios de parecer, decidimos que nuestro destino fuese algún lugar donde disfrutáramos de la tranquilidad y la buena compañía que tanto merecíamos. Entonces, mi amiga Keira, nos habló sobre un pequeño pueblo llamado Mazzenio, que se encontraba en el norte de Italia. Resultó ser el lugar de nacimiento de su abuelo, quien pisó por última vez aquel lugar alrededor de setenta años atrás. Al parecer, su abuelo se mudó a España para ganarse la vida porque en aquel pueblo existían escasos negocios, como eran una panadería, una pequeña tienda artesana, una librería y una relojería. Nos aseguró que aquel era un pequeño, sencillo y acogedor pueblo en el que habitan sobretodo personas mayores. Keira guardaba las llaves de la casa de su abuelo, él se las entregó a ella poco antes de decidir marcharse a Roma para disfrutar allí sus últimos años.
A Keira le hacía mucha ilusión volver a esa casa. Recuerda que la visitó una vez con sus padres cuando era muy pequeña, pero no pudieron volver por motivos familiares y de trabajo. Entonces, pensó que podríamos ir allí porque coincidía con lo que estábamos buscando, además, podríamos pasar unos días más porque no tendríamos que pagar un alquiler. El único problema que se presentaba era la antigüedad de las instalaciones. Pero eso no era tan importante para nosotros, nos llamaba la atención y nos parecía un reto el vivir asemejando la vida de tantos años atrás. Aunque si lo necesitábamos, podríamos desplazarnos hacia otro pueblo mayor para comprar lo que nos hiciera falta.
Tras tanto tiempo de impaciente espera, llegó el día de preparar las maletas y emprender el viaje. Estoy muy nerviosa, no sé lo que me encontraré en esa antigua casa, qué utensilios, qué formas de vida y por supuesto no sé cómo me voy a enfrentar a esas condiciones.
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Mazzenio
Misterio / SuspensoCinco amigos han organizado un viaje hacia un casi desconocido pueblo situado al norte de Italia para dar por finalizados sus estudios. Durante la estancia del grupo en ese pequeño pueblo, comenzarán a darse cuenta de que no es tan normal ni tranqui...
