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Solo se podían oír las sirenas de policía, aquel pequeño niño que alguna vez fue inocente y indefenso había dejado de llorar, rompiéndose del todo.

La horrible imagen de sus padres muertos, se había grabado en sus pupilas y un gran vacío se había formado en su interior.

Horas más tardes del asesinato, aparecieron sus tíos, los cuales se encargarían a partir de ese momento de cuidar del pequeño.

Ocho años más tarde...

- Hoy vuelves a tu antiguo instituto, estaría bien que te apuntaras al equipo de fútbol - dijo mi tío leyendo el periódico mientras desayunábamos.

- Tío Frank, el fútbol no es lo mio, no tengo la mejor condición física para jugar - dije mientras terminaba de desayunar.

- Erik vas a jugar al fútbol si o si - dijo para luego irse.

Me despedí de mis tíos y me dirigí al instituto, después del incidente de mis padres, nos mudamos a otra ciudad hasta que las cosas se tranquilizaran, por fin podría reunirme con mis antiguos amigos y volver a la ciudad donde me crié.

Llegué al instituto, donde la risa incomparable de mi prima me llamó la atención.

- Erik, cuánto tiempo - dijo abrazándome.

- Bryony, cuánto tiempo - sonreí.

- Ya te deje claro hace tiempo, que no me gusta que me llamen así - frunció el ceño.

- Lo siento, Bry - rodé los ojos.

- Anda, que me has llamado para decirme que has vuelto - gritó mi mejor amigo pegándome un golpe en la cabeza.

- Te llame pero alguien estaba muy ocupado - dije devolviéndole el golpe.

Jace, un moreno de ojos marrones, alto y fuerte, jugaba al fútbol y era popular, el rey del instituto por así decirlo.

Tocó la campana, indicando que cada uno tenía que ir a su respectiva clase.

Al llegar me choqué con un chico bastante alto que no parecía estar de buen humor.

- Mira por donde vas enano - dijo con asco.

- Lo siento, no te había visto...

- ¿Que no me habías visto? Búscate una mejor escusa para la próxima - dijo empujándome.

Genial, acababa de llegar y ya tenía mi primer enemigo.

                             * * *

Estaba en la cafetería junto a Jace, cuando el entrenador de fútbol apareció, obligándome a ir al gimnasio a hablar con él.

- Te lo dije esta mañana, no pienso jugar al fútbol - dije con el ceño fruncido.

- Erik, eres como mi hijo y si vas a jugar, se que eres malo y por eso te pondré en el banquillo pero formaras parte del equipo - dijo el entrenador, el cual gracias a la suerte que tenía era mi tío.

El entrenador y yo fuimos al campo de fútbol, dónde me presentaría al resto del equipo, por suerte en el equipo estaba Jace, eso haría que no me sintiese tan nervioso.

Entonces mientras el entrenador me presentaba al equipo, aquel chico con el que me había chocado anteriormente intervinio.

- Jones, supongo que es muy fácil entrar en el equipo con la ayuda de papá ¿no? - dijo mirándome con asco.

Tan solo me mantuve cabizbajo, tenía razón y no podía discutir ante eso.

- Y tu Miller es muy fácil meterse con los demás ¿no? - me defendió Jace.

- Dejar de discutir, ¿que ejemplo estás dando Miller como jugador estrella? - dijo el entrenador enfurecido.

Después de eso, hicimos el entrenamiento habitual, era agotador, no podía seguirle el ritmo a los demás, pero Jace siempre estaba ahí para ayudarme.

Entonces llegó la hora de las duchas, la verdad es que siempre me acomplejó mi cuerpo, mientras que los demás estaban fuertes, yo era muy delgado y pálido.

Entré muerto de vergüenza, ganándome las miradas de un par de chicos, y pude oír murmuros diciendo "está tan delgado como una chica" seguidos de risas.

- Que no te importe lo que opinen, estos cuatro gilipollas - susurró Jace intentando animarme.

- Vaya ¿Quién ha dejado entrar a una chica en el vestuario? - dijo ese chico que llevaba molestándome toda la mañana, del cual solo sabía su apellido, "Miller".

Entonces mi mejor amigo y ese chico volvieron a discutir, por lo que veía, esos dos no se llevaban muy bien.

- Smith, tranquilízate un poco, ni que te fuera a quitar a tu novio - se burló ese chico.

En ese momento Jace perdió el control pegándole un puñetazo, pero Miller lo esquivó devolviéndole el golpe con más fuerza, tirando a Jace al suelo con el ojo derecho hinchado.

Después de eso, ayude a Jace a ir a la enfermería, donde mi prima estaba de ayudante.

- Hombres ¿No sabéis estar ni un segundo sin pelearlos? - suspiró Bry.

- Me ha llamado maricón en toda la cara - dijo Jace enfurecido - Aparte si lo fuera, Erik no sería mi tipo para nada.

- Es demasiado uke para ti - dijo mi prima mirándome de arriba a abajo.

Antes de que me mudará, mi prima se había metido en cosas muy raras, cogió una tremenda obsesión por algo llamado "llaoy" o "Jayoi" ni me acuerdo de como se llamaba, solo se que eso le había comido la cabeza.

- Tanto yayoi te ha comido la cabeza - dije mirándole mal.

- ¡YAOI! y como te metas con mis hermosos mangas, te haré cosas propias de una sádica - dijo con una sonrisa de oreja a oreja muy muy espeluznante.

Me entraron escalofríos de solo ver a esa loca.

- ¿Me podéis explicar quién es ese chico? - pregunté.

- Después del accidente, el apareció, había repetido un año y era mas frío que el hielo, dicen que ha tenido varios problemas familiares y no tiene muchos amigos, su nombre es Adrien Miller y nadie sabe nada de él, es un subnormal - explicó Jace.

Después de la enfermería, me despedí de Jace para ir a mi casa.

Entonces al llegar, pude ver a mi vecino salir fuera, parpadee incrédulo, la persona que vivía enfrente mía era Adrien Miller.

El mismo que lleva metiéndose conmigo todo el día, tenía que ser mi vecino, ¿Tan mala suerte tenía?

Aparte en esa casa siempre había vivido una anciana muy amable, que siempre me dejaba jugar con su nieto, y ahora había sido sustituida por un rubio de ojos verdes que no paraba de meterse conmigo.

Simplemente estupendo.

- ¿Qué haces aquí enano? - dijo mirándome con asco ¿Siempre tenía que mirarme de forma tan desagradable? Ni que fuera una cucharacha.

- No me llamo enano, me llamo Erik - le rectifiqué.

- Como digas - rodó los ojos - ¿Me vas a contestar? - preguntó.

- La verdadera pregunta no es que hago yo aquí sino ¿Qué haces tú aquí? - dije serio.

Una cosa era que me molestará en el instituto, aún lo aguantaba, pero otra era tenerlo que soportarlo también como vecino, si no me enfrentaba a él, me estaría molestando durante toda la vida.



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⏰ Last updated: Mar 01, 2017 ⏰

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Jugando SucioWhere stories live. Discover now