Te esperé todo este tiempo, y cuando por fin te tuve entre mis manos, te dejé ir, quiero decirte que todo este tiempo no he dejado de pensar en ti, te he escrito muchas cartas pero no me atrevo a mandartelas por el simple hecho de saber que nunca las leerás, no sé donde estás viviendo ahora y eso me impide ponerle destinatario a estos escritos.
Nadie quiere decirme en donde te encuentras porque me han dicho que se los has prohibido.
No importa, estos 5 meses y tres días que han pasado de aquél entonces aun has estado en mi mente, no te he olvidado porque tu perfume me lo impide, lo dejaste impregnado en lo más profundo de mi alma. Mi corazón ahora está vacío y quiero que sepas también que sólo tu sabias como llenar cada hueco de mi.
Estas cartas no te las envié porque es mejor así, quiero que te olvides de mi aunque te juro que yo jamás sabré cómo hacerlo.
No solo son cartas, sino que también son el reflejo del dolor que me causó tu partida.
Dante.
