... Destino.

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Fue una tarde a finales de verano que en destino me alcanzó y con una cara de sarcasmo se rió en mi cara...

Salí por un momento a tomar el sol, también, necesito producir un poco de vitamina D. El sol era más brillante que otros días o, al menos, así lo sentí. Su resplandor insultaba mis ojos que me impedían ver bien.

Entre esos rayos de sol resplandeciente logré levantar la mirada y ver frente a mí... Sobre la vereda del camino, justo allí parada delante de mí... Selene.

La situación la misma, nadie alrededor que me dijera si era una alucinación. Solo yo y ella y mi cobardía de hablarle. 

Fue hermoso volver a verla después de tan larga espera, y como si no hubiera pasado el tiempo solo cambiando la hora de la noche al día. Aquella bella silueta, aquel vestido largo y de aspecto antiguo, y sus cabellos dorados. No tenía duda, eras tú, Selene.

Ahora no caminabas frente a mí con la mirada perdida sino que estabas detenida de espaldas frente a mí.

Entonces,  diste un pequeño giro a tu cara, como volteando a ver algo o  alguien, y pude volver a ver tu perfil, y tus facciones suaves y perfectas.

Mis ojos se  fueron adaptando a la luz cegadora del sol y pude contemplar tu rostro...

...Y todo mi ser se hizo pedazos...

Eras tú, Selene. El mismo vestido, el mismo cabello, el mismo caminar, la misma silueta y las mismas facciones...

...Solo que dejaste de ser una joven mujer y ahora eras una pequeña niña.

Todo este tiempo habías estado allí, frente a mí, pero no te reconocía... 

Loax, nunca me falló.   Siempre me llevó al lugar correcto...

... A esa pequeña cabaña de madera y acabados de herreria a la que Loax me llevaba tras seguir a una ardilla. Las mismas ardillas con las que te ocultaste todo este tiempo jugando con ellas. La misma cabaña donde me llevó Loax, siempre, y a dónde tú, ahora, volteabas a ver a tu padre, el herrero.        

Quise maldecir al destino en voz alta... Pero mi voz se hizo nudos y tuve que tragar mis palabras...

Y entrecortado, como pude y con una voz grave, como ajena a mí, incluso, pude haber sido escuchado por mi falta de control ante mi angustia... logré decir para mí...

- Ella es la indicada – Apuntando hacia ti pequeña Selene que ibas caminando recogiendo flores silvestres en el campo.

Me pregunté...

- ¿Eres consciente de que tendrás que esperar once años para desposarla?

- Si soy consciente de ello, pero no me importa lo que tenga que esperar… ella vale la pena.

Bajé mi mirada y vi una pequeña flor de jazmín creciendo a la orilla del camino me detuve a cortarla.

- ¡Que así sea!... ¿Sé tan siquiera su nombre? – Dude un momento... –

Susurrando...

- Selene... Así te llamaré, mi hermosa diosa Luna – Mientras acariciaba entre mis dedos aquella florecilla silvestre.

– Selene, serás mi esposa…

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⏰ Last updated: Feb 05, 2014 ⏰

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Y Un Día Apareciste Tú...Where stories live. Discover now