Daniel:
Otra vez lunes. Mi finde no había sido perfecto que digamos. Desde la noche del sábado, no había podido dormir. No podía olvidar ese hombre toqueteando a Sophie... La cara de Sophie llorando mientras él le besaba... Mi puño golpeando su cara una vez y otra... El rasguño e el vestido de Sophie...Yo abrazándola... El tacto de sus manos limpiando delicadamente mi hombro... Su mirada triste y solitaria mientras decía que no pasaba nada...
No sé porque me afectaba tanto. Después de todo, yo me había reído de ella miles de veces, no se porqué en ese momento la rabia invadió mi cuerpo de esa manera, tanto que ni siquiera me podía controlar a mí mismo.
Pero ahora ya había acabado. Ese tío o estaba muerto o en el hospital, y, al fin y al cabo, no llegó a pasar lo peor que habría podido pasar.
Volviendo al presente, como decía, otra vez instituto. A causa de mi falta de sueño, tenía tantas ojeras que parecía un mapache. En llegar a clase, me senté en mi sitio. La silla de al lado estaba vacía. Qué raro, ella siempre llegaba puntual...
Llegó la profesora, y la clase empezó. Al cabo de un rato, se abrió la puerta. Pálida, sin vida, ojeras, ojos rojos, mirada perdida... Creo que ya podéis adivinar quién era.
Entró en silencio y se sentó en su sitio. Yo me quedé callado, mirándola de reojo. Estaba casi irreconocible.
Sophie:
Mi primer beso. Ese hijo de puta me había robado mi primer beso. Y si no hubiera llegado a aparecer Daniel, también me habría robado otra cosa... aun peor. Se lo agradecía mucho. Me había salvado antes de que hubiera pasado algo realmente grave. Pero, sinceramente, me extrañó que me ayudara. Ya se que si no lo hubiera hecho, habría sido muy cruel, pero me costaba de creer que el chico al que normalmente le importaba una mierda, moviera un solo musculo para ayudarme.
No había dormido en toda la noche, básicamente tenía miedo a soñar en lo que pasó. Tampoco me veía capaz de hablar, cada vez que abría la boca me salía un sollozo.
Había ido a clase esa mañana. No me encontraba nada bien, pero pasaba de quedarme en casa y que mi madre empezara a interrogarme.
Llegué tarde, pero ya me daba igual. Me senté en mi sitio, y me pasé la clase en mi mundo. Notaba la mirada penetrante de Daniel encima de mí, Pasé todo el día así. Ausente en mi mundo. En el patio no queria hablar con nadie, ni siquiera con Sam y Miranda. Me encerré en la biblioteca, y durante la comida, hice lo mismo.
Y así pasaron lunes, martes y miércoles. Sam y Miranda me persiguieron un poco, preguntándome si me había enfadado, que qué me pasaba... Yo les contesté con un simple "Tengo la regla no me molestéis". Si, ya se que no fue la excusa más trabajada, pero que les iba a decir? <<Sí, es que... os acordáis del día de la cena, cuando desaparecí?, si, pues allí casi me arrinconó un completo desconocido, casi me viola, viene Daniel, me salva y tan felices :).>>. Yo creo que no...
Bueno, volviendo al presente. Era miércoles, había vuelto a quedar con Daniel. Lo que más me apetecía en ese momento, perfecto. Pero el trabajo no se iba a hacer solo, así que tenía que quedar con el por fuerza. Me dirigí a la biblioteca, cuando llegué aún no estaba allí, así que me senté y empecé a trabajar. Al poco llegó el, disculpándose por el retraso.
-Oye, siento llegar tarde es que... Había tránsito y...
-Tranquilo, no pasa nada. Toma, acaba de resumir esto mientras yo busco información
-Vale-Dijo tímidamente. Qué raro, con todos los adjetivos con los que podía describir a Daniel, tímido no era uno de ellos.
Pasamos la tarde trabajando. En salir, se puso a llover. Empecé a caminar hacia casa, que quedaba a veinte minutos de casa. No podía hacer otra cosa, el bus ya había pasado y no volvería hasta dentro de más de una hora, y mi madre estaba trabajando.
YOU ARE READING
Amor de medianoche
RomanceSophie acaba de llegar a su nuevo hogar. Ella y su madre se han mudado a un pueblo recóndito de Pensilvania despues de la muerte del padre de Sophie. Ella siempre ha sido el objeto de la burlas de los populares, la friki y la empollona en su antiguo...
