Querida Muerte...

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Ella no se sentí a segura de sí misma, iba por la vida con miedo desde que se dio cuenta de ese patrón, pensó "Uno es accidente, dos coincidencia y tres un pa
tron" pero esto ya había pasado los límites para ella, destrozada siempre que miraba como a sus novios se le iban la vida en sus manos. Ella sabía que era la ley de la vida; naces, creces, vives y mueres, que a veces la gente muere por que si; por accidentes, por enfermedad o por asesinato, aún que sus novios anteriores había fallecido por enfermedades, ella se sentía una asesina, ella se sentía maldita, con una maldición que siempre llevaba a sus novios a la muerte.

El se siente triste por ella, sabe que aún no se da cuenta de lo que realmente pasa, el siempre supo que ella estaba destinada a el y se dio cuenta cuando le empezaron a llegar sus regalos, todas esas vidas llenas de amor hacia amarla cada vez más. Pero odiaba ver como se derrumbaba por vidas humanas insignificantes." ¿Quién Dice que la Muerte no puede sentir y amar? " se preguntaba el todos lo días. Verla desde lo lejos siempre con la cabeza agachada lo hacia sentir culpable, el sabía que todo eso acabaría cuando ella se diera cuenta, pero el no sabía como darle pistas más afectivas.

Eran las 6 de las tarde, el sol se estaba metiendo y hacia ver ese hermoso degradado en el cielo que a Dalia le encantaba. Estaba sentada en su escritorio el cual le daba a la ventana que le dejaba ver ese hermoso paisaje.

Sin darse cuenta, sostenía un lápiz en su mano y había un papel bajo de el.

Ella no era del tipo de chica que mandaba cartas, y más por que no tenía a quien enviarle una, aún a los 26 años podia contar con los dedos de las manos cuentas cartas a mandado en toda su vida hasta ahora. Pero algo era cierto, y era que le encantaba escribir. Prefería escribir historia felices y adentrarse en ella a ver su realidad mortal.

A veces se ponía a pensar que la muerte en si, como si fuera una persona, la odiaria con todo su ser. Nunca se le había ocurrido hacerle una carta hasta que lo pensó en ese momento. Ella creía que sería absurdo pero aún así decidió poner el lápiz sobre el papel y empezar a escribir, tratando de dejar todo sentimiento triste que a acumulado por años en su pecho y su pequeño corazón, no dudaba que en cualquier comentó igual empezaría a recordar, a veces recordar no siempre es bueno:

Querida muerte...
Hace tiempo que no se como vivir, los días pasan cada vez más lento, haciendo mi sufrimiento menos fácil de llevar.
No quiero ni puedo agradecerte nada, sólo he sufrido y no hago otra cosa más que eso.
Ya no quiero salir de mi casa, se que es egoísta pero te culpo a ti.
¿Por qué estoy maldita? ¿Por qué me dueles tanto? No puedo amar a nadie, se que es absurdo pero...todos mueren, los que amo, mueren. Uno es accidente, dos son coincidencia y tres son un patrón...pero, ¿que patrón debo seguir si no tengo pistas?
A lo mejor tengo familia bruja y mi sangre está maldita. Aun que esto no existe, es mi única explicación lógica, sin embargo, esto no le ha pasado a nadie de mi familia.
Cuando conocí a Ben, mi primer novio, tenía 18 años, el día que me di cuenta cuanto lo amaba, ese día murió. No podía con el dolor, pero logre superarlo.
Luego Sam, lo mismo, lo ame demasiado y falleció.
Después Oscar, lo mismo. Ya no podía con el dolor de 3 perdidas, sin embargo, llegó Scott logrando que sobrellevara el dolor, sin darme cuenta, me enamoré de el y falleció.
¡ME SENTÍA CULPABLE! ¡ME SENTÍA MAL CONMIGO MISMA!
Pensé que todo esto era una mala racha.
Hasta que llegó Angel; era absurdo pensarlo pero quería creerlo, el que se llamará Angel tal vez cambiaría todo por que se llamaba así, tal vez el podía ser mi "Ángel " Salvador.
Querida muerte...¿cual es la respuesta a este sufrimiento?

Atentamente, tu menos fan.
Dalia.

Limpió sus lagrimas y dobló la carta en sus manos, después la metió a un sobre viejo que había encontrado en unos de sus cajones desordenados.

Respiro profundo y salió de su casa con la cabeza gacha tratando de no mirar a nadie.

Al llegar al buzón dejo caer la carta adentro soltando una risita irónica. <que absurdo> pensó.

Ella sabía que esa carta no llegaría a manos de nadie. O al menos eso pensó.

Por otro lado, la Muerte la miraba desde las oscuridades. Admirando su belleza, amaba esos hermosos ojos color olivo, incluso aún que siempre estuvieran decaídos y brillosos recordando siempre, a cada minuto.

Al ver que Dalia regresaba a su casa, hizo que la carta que ella había dejado hace un momento, apareciera en sus manos. Deseaba leerla, el sabía perfectamente para quien iba dirigida. La guardo en su saco y fue a su hogar.

La muerte no es como todos la imaginamos, como un calavera y una túnica que cubriera su cabeza. Tal vez tuvieran razón en la parte de que es frío como su piel pálida. Pero el tenía su encanto, por su puesto que era un hombre apuesto y le gustaba cuidar su presentación ante las vidas mundanas, tratando de lucir siempre como un ser superior (que es lo que era). Vestía siempre elegante, zapatos brillosos, peinado perfecto, barba bien cortada. Cualquiera que lo viera en la calle podía pensar que era un gran empresario.

Aún que su deber era una carga inmensa. Siempre dejaba tiempo para ir a ver a su amada, aún que ella no lo viera.

Cuando la Muerte llegó a su hogar, tomó la carta entre sus manos y leyó cada palabra llena de tristeza, dándose cuenta que ella no era la única que se sentía culpable.

<¡No es ningúna maldición!> grito después de terminar de leerla <¿Enserio se siente así?> se preguntó así mismo.

Ahora deseaba más que nada conocerla. Hacerla sentir viva otra vez. Ella se había colado bajo la piel de Muerte, y en ese momento fue cuando se dio cuenta, la deseaba más que nunca. Y por primera vez, después de tantos siglos de vida, el no sabía que hacer.

<Oh querida , tu eres la vida y yo soy la muerte ¿Que nos espera si no podemos estar juntos? Tenemos que intentarlo al menos> dijo irónicamente.

Ellos no sabían que el destino los tenía en la mira. Era destino que se llegarían a juntar, eso ya estaba escrito.

Días después Muerte tenía lista su estrategia de como toparse con ella. ¡Era perfecto! Por fin la haría sentir viva otra vez. Queria más que nada protegerla y ver de nuevo esa hermosa sonrisa que ella había guardado bajo llave hace muchos años.

Ella iba caminando por la calle, de las pocas veces que salía, debía ir a comprar unas cosas a la tienda que estaba a 2 cuadras de su departamento. Y como siempre, iba apurada para no toparse con alguien que la conociera, le había pasado que cada vez que se topaba con alguien conocido, salía la pregunta que siempre evitaba ..."¿Cómo te sientes?". Odiaba con todo su ser que le preguntaran eso...la respuesta era más que obvia, ella estaba mal, dañada, corrompida, perturbada, con deseos de morir también, no le veía el sentido a la vida si no podía amar sin dañar a alguien.

Ella dio gracias al cielo por que no hubiera tanta gente. Había calculado anteriormente, antes de salir, una hora en la que no hubiera casi nadie.

Iba tan sumisa en sus pensamientos que no se dio cuenta que estaba cruzando una calle transitada, el foco del semáforo no estaba en rojo...si no en verde. Todo sucedió tan rápido y a la vez tan lento.

Fue como si lo hubiera venido esperando hace mucho tiempo.

Fue como un regalo.

Fue...la primera vez que vio esos enormes ojos verdes tan fríos que parecían cristal. Como si una mano la arrastrar hacia la muerte haciéndola sentir viva otra vez.

Fue los más hermoso que jamás había visto.

. . . . . . . .

¿Creen en la vida después de la muerte? Más aún... ¿Creen en el destino después de la muerte?

Querida Muerte...Where stories live. Discover now