El sonido de mis tacones resonaban en el fino piso de mármol color marfil de la hermosa mansión en la que se celebraba el éxito que había alcanzado la compañía de mi marido en Inglaterra, todos vestían de manera elegante con vestidos hermosos el rojo y el negro sobresalían entre la mayoría de las damas que se encontraban esa noche acompañándo a sus esposos socios de la empresa más importante de Estados Unidos. A mí nunca me gusto seguir las reglas por eso yo era la única que llevaba un vestido blanco corte de sirena y sin mangas. No es por ser presumida pero admito que entre todas ellas yo era la más hermosa.
-¿Has visto a mi marido?- pregunte con una sonrisa amable a una de las pocas mujeres que conocía en esa fiesta, se trababa de Vanesa Evandro, la esposa del socio mayoritario de mi esposo.
-Ay, no, querida... No lo he visto- ella me respondió con la misma sonrisa amable; era una mujer de 27 años muy elegante, rubia y con unos hermosos ojos azules.
Me despedí de ella con asentimiento y un suave Gracias para seguir en mi desesperada búsqueda, un camarero pasó cerca de mi y tome una copa de champán, mientras miraba al rededor en busca de alguna pista que me llevara hasta donde estaba el amor de mi vida.
-Ya tienes mucho rato buscándolo, ¿por qué no vas a tomar un poco de aire a la terraza? Te ves cansada y creo que necesitas respirar un poco- escuche la voz de Frank Evandro, detrás de mi, di media vuelta en dirección a el y sonreí asintiendo y estirando mi mano esperando un beso como saludo.
-Tienes razón Frank, creo que necesito un poco de aire, estoy empezando a sofocarme por no encontrar al idiota de tu amigo- le respondí con una sonrisa dejándole saber que solo estaba bromeando. Él sabía que yo nunca le diría así a mi marido a menos que fuera alguien de confianza pues ante la gente siempre debía ser la esposa respetuosa y sumisa.
-Claro, ve... Vanesa y yo estaremos aquí un poco más y nos iremos a celebrar en privado- me guiñó un ojo y yo reí leve mente negando con la cabeza. Me despedí de él y salí a la terraza caminando un poco más tranquila observando la copa de cristal cortado en mis manos, el frío viento de la noche golpeó mi cara causándome un ligero estremecimiento. Alcé mi rostro y mi mirada cayó directamente en dos personas que estaban besándose apasionadamente sin preocuparse porque nadie los viera, parecía una pareja de enamorados a los que no les importaba el mundo ni el protocolo de la élite.
-¿Zac?- fue lo único que salió de mi boca, sorprendentemente demasiado tranquilo.
-¡Jenna!- Su cara estaba tan pálida y su mirada desorbitada su pecho bajaba y subía demasiado rápido, al parecer se había quedado sin aire.
Me acerqué a ellos, no se por qué, pero no sentía rabia, ni coraje... Solo quería saber quién era ella...
-Hola, perdón, no quise interrumpir estaba buscando a mi marido y pensé que podía estar aquí- mire a Zac de reojo, él solo bajo la cabeza, ahora su cara estaba roja y tragaba con dificultad la saliva que pasaba por su garganta.
-Uh... Bueno, pues aquí no está. Solo estamos mi novio y yo- contestó la chica de cabello negro y ojos color café claro.
-Ah, perdón por no presentarme, soy Jenna... soy íntima amiga de Dylan.
-S.Sí, um... Jenna ella es Lisa, mi... mi novia, Liz ella es Jenna...- me miro por unos segundos y pude ver cómo sus ojos se llenaban de lagrimas- Ella es una amiga de la infancia mía y de Dylan, es... mi mejor amiga- terminó por decir la última frase <mi mejor amiga> deje salir un pesado suspiro y sonreí asintiendo.
-¿A pesar de que soy su mejor amiga, Zac no me a hablado de ti, ¿Hace cuanto están saliendo?- pregunte sonriente aunque por dentro sentía que el mundo se estaba cayendo en pedazos dentro de mí
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The Simple Life
RandomJenna Winslet y Sussane Hamilton... dos mejores amigas aun siendo polos opuestos; ambas son millonarias, jovenes y hermosas. Jenna, una mujer de 24 años, que fue educada para ser la esposa modelo, la chica favorita de la élite Sussane, una rubia d...
