Agarre mi mochila y trote apresurada hasta la entrada del metro.
Pague y baje las escaleras tropezandome con mis propios pies.
Pero como la suerte nunca va de mi lado me caí.
Maldecí mentalmente y me pare para luego sacudirme los pantalones.
Intente correr de nuevo pero sentí un fuerte dolor en el pie derecho el cual me hizo caer.
Genial, me doble el pie.
