Debes conocer esa sensación, estas despierto y alerta pero mantienes los ojos cerrados, no eres capaz de levantarte de la cama pero tampoco puedes seguir durmiendo. Escucho como pasos se acercan y tocan mi hombro.
-Amor, levantate- Es mi mamá, deben ser alrededor de las 6:30 de la mañana. No me muevo y vuelvo a sentir como mi mamá trata de sacudirme, me quejo pero termino volteandome, quedando boca arriba y abro los ojos para verla salir de mi habitación.
Me levanto y me estiro, escucho mis huesos crujir y siento mis músculos tensarse, una vez que siento que estoy en mínimas condiciones para caminar me dirijo al baño al final de pasillo, mientras me rasco una nalga. Una vez frente al espejo suelto una pequeña risa, mis rizos estan despeinados y en punta, formando como una especie de melena o casco marrón oscuro, es así todas las mañanas.... a quien quiero engañar, siempre esta así y me encanta.
Me cepillo los dientes, bajo a la cocina y me pongo a preparar el desayuno, preparo sandwiches para mi mamá y mis hermanos, mientras yo comere una ensala de frutas. Son las 7 a.m, y me propongo salir a correr, mi mamá salio a trabajar apenas estuvo el desayuno listo, se lo llevo y se lo comeria en el camino, como cada día. Cuando llego unos 50 minutos después mis hermanos ya estan comiendo, Christian tiene 12 años, tiene el pelo mas claro que yo, en las raices toma un color rubio pero va convirtiendose en castaño hacia las puntas, es blanquito, y tiene la sonrisa un poco torcida pero eso no evita que siempre tenga esa sonrisa boba en la cara. Es todo lo contrario a mi hermana, Clara, y a mi. Clara tiene 10 años, y es una replica mia pero 6 años menor, las dos tenemos un tono de piel moreno, mis amigos me dicen que el mio es color canela, y el de Clara un poco más oscuro, lo que la convierte en la negra de la familia. Ambas tenemos rizos castaños oscuros, aunque los de ella en las raices son un poco más lisos, creando las sensación de que se los hace a propósito, son preciosos. Mis rizos son unos resortes, desde que empiezan hasta que terminan, imposibles de peinar y cada día distintos.Lo único que compartimos los tres son los mismos ojos, castaños, normales. Si alguno de ellos hubiera nacido con los ojos verdes de mi abuelo los hubiera ahogado en la bañera.
Paso a la cocina y tomo un vaso de agua casi sin respirar, Dios, el agua es vida. Me limpio el sudor de la frente y observo a mis hermanos sentados uno frente al otro en el comedor.
-Más te vale que hoy si te duches, hueles del asco- Dice Clara mirandome con asco, y yo le dedico mi más amplia sonrisa, una hilera de dientes blancos bien alineados. Clara tendra 10 años, pero ya es toda una diva.
-Ducharse esta sobre valorado- Le guiño un ojo, mientras escucho a Christian reirse. Los dejo y subo a ducharme, no me gusta hacerlo, pero es necesario para el bien de la humanidad, no tardo ni 10 minutos cuando ya estoy poniendome unos jeans, y los primeros zapatos y camiseta que consigo limpia. Bajo las escaleras corriendo, en un abrir y cerrar de ojos estoy pedaleando camino a la escuela, mis hermanos toman el autobus. 8:20, dejo mi bici en el estacionamiento, asegurada, y voy camino a mi primera clase, voy pensando en cualquier idiotez cuando siento que me empujan.
-Cuidado por donde caminas, fenómeno- Escucho esa linda voz, es Channel, la típica popular, junto con su grupo de amigas. Intenta seguir caminando, pero la tomo del brazo, y después de verificar que nadie nos esta mirando la pego a mi tomandola de la cintura.
-Me gustas así, agresiva, me recuerda esa noche en la que dejaste mi espalda llena de rasguños- le digo muy cerca de sus labios, noto como sus ojos azules se agrandan ante la sorpresa y miedo, no estoy diciendo mentiras, ella lo sabe. Aprovecho que esta paralizada y le doy un beso rápido en los labios, apenas un contacto- Esto no es 6to grado, muñeca. Saludos a Peter.
La suelto pero antes de que pueda girarme para seguir mi camino siento como su mano abierta choca contra mi mejilla, con tal fuerza que voltea mi cara. Eso no me lo esperaba, pero empiezo a reír al verla toda ruborizada y llena de ira, se da la vuelta y se va con sus amigas, yo me voy a mi clase, ya deben ser más de las 8:30. Cuando llego y toco la puerta, efectivamente, son las 8:35.
-Señorita, Katherine, llega tarde- me dice el vejestorio al que llamamos maestro, su mirada se detiene en mi mejilla derecha, donde esta el golpe, siento esa mejilla caliente y mas grande que la izquierda, estoy segura que tengo sus dedos marcados.
-Lo se, señor- Le digo sin perder la sonrisa, hasta que se hace a un lado y me deja pasar. No soy popular, pero tampoco soy invisible, nadie detiene su conversación por mi, nadie voltea a verme, no causo impacto al entrar, solo soy una estudiante más.
-¿Se puede saber que carajos le ha pasado a tu cara?- Me dice Rebecca, mi mejor amiga, una chica bajita y de rasgos asiáticos, mientras me pasa un pequeño espejo. Y si, tengo la mejilla derecha roja, con una marca de dedos y un poco hinchada. Solo puedo reirme.
-Channel- Digo simplemente y ella entiende el por que me resulta tan gracioso. Lo que tuvimos Channel y yo fue producto de una fiesta, una noche, ella culpa al alcohol, pero estoy 100% segura de que no habia ni una gota en su organismo, y me lo confirmo cuando me busco un par de días después.
La mañana transcurrio como de costumbre, a la hora de almuerzo Rebecca y yo nos encontramos con Veronica, nuestra otra amiga, ella tiene descendencia africana, es la más alta de nuestro grupo, de piel bastante oscura, con rasgos rectos, y una sonrisa que la palabra perfecta le queda corto, no voy a negar que es realmente ardiente, pero es mi amiga. Entramos al comedor, nos servimos la comida y nos sentamos en una mesa de la esquina, hablamos y nos tiramos comida entre nosotras.
Siento como alguien se acerca a nuestra mesa, es Peter, el novio de Channel, capitan del equipo de fútbol, una versión barata del ken de barbie. Me da pena, el chico esta realmente enamorado, lástima que Channel no.
-¿Que crees que haces molestando a mi novia?- Dice acercando su cara a la mia, quedando a pocos centimetros, intentando ser intimidante.
-Yo no hago nada, ¿no ves que estoy aqui comiendo tranquila?- Le digo lo más calmada que puedo, no puedo alterarme, el doctor dice que no es bueno para nadie.
-¡¿Me crees idiota?!- Grita, golpeando la mesa. Escucho como Rebecca me susurra que me calme, pero ese sonido empieza a sonar en mi cabeza, es suave pero se lo rápido que puede aumentar.
-Mira, imbecil, quedate de tu lado y yo del mio, antes de que te rompa la maldita cara- Digo apretando los dientes, y levantandome lentamente, para quedar a su altura.
-A ver, intentalo- Dice guiñandome un ojo. El sonido es ensordecedor, no escucho nada más, y cuando voy a dar un paso para destrozarle la cara siento como algo líquido y muy frio me cae encima. El sonido calla al instante, y me volteo a ver quien es el responsable. Frente a mi esta él, Ronaldo, ¿sabes la típica imagen de un surfista? ese es él, me sonrie como intentando disculparse, pero es muy tarde, siento como el corazón se me acelera y todo da vueltas, un nudo se crea en mi garganta.
Si él esta aquí, ella también.
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Deja de alterarme
RandomKatherine podria ser tu o yo, es una chica como nosotras, solo con una diferencia, esta tocada de la cabeza. Literalmente, su cerebro hace corto circuito. Después de un corazón roto y luchas en la escuela para evitar burlas por su sexualidad su vida...
