He conocido tantas personas que desean vivir su propia película.
Escuchar frases como "Quisiera una historia como..." o "¿Por qué mi vida no es como la de...?" se ha vuelto algo cotidiano en la vida de quién sabe cuántas personas. Es increíble que j...
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Siempre quise ser alguien en la vida, publicar un libro, cantar como un verdadero ángel, aprender a tocar la guitarra como Santana o el piano como el mismísimo Mozart.
La verdad es que evidentemente mi hemisferio derecho es, por mucho, el que domina en mi persona. El arte en general me parece lo más maravilloso que el ser humano ha podido crear, pero no, no aprendí a tocar instrumento alguno, ni tome clases de canto o de baile. Finalmente, lo que me enamoró por completo, fue el área audiovisual. La perfección del séptimo arte. Ver películas y adentrarme por completo en ellas llegó a conertirse en mi hobbie favorito. Llegaba por las tardes de clases directo a descubrir un nuevo guión, una nueva historia dispuesta a ser vivida por mi.
Así que entre lágrimas y risas, me enamoré perdidamente del cine. La parte mas curiosa de todo esto, es que aún con todo ese amor que tenía por las películas románticas, por más que escribía al respecto, jamás sentí el deseo de tener ese drama en mi vida. Claro, todas en algún momento deseamos sentirnos tan amadas como la protagonista hermosa de cada uno de los filmes que tenemos la dicha de apreciar, pero vivirlo un par de horas era más que suficiente para mi. Así que comencé a adentrarme en la fotografía, porque a final de cuentas, sin ella, no hay cine.
Y así fue como todo comenzó.
Existen tres tipos de personas: •Las que en su infancia eran extrovertidas y sociables y al paso del tiempo pierden esa chispa y se vuelven reservados. •Las que en su infancia eran introvertidas y reservadas y al caminar por los años descubren la maravilla del socializar. •Y las que toda su vida son exactamente lo mismo. Ahora bien, dentro de esas categorías existen dos subcategorías: •Quienes crecen y cambian sin darse cuenta. •Y quienes crecen y deciden hacerlo.
Personalmente, yo no se en qué categoría me encuentro.
De pequeña era sociable, hacía amigos en todos lados y, aún a los 14 años, mis compañeros de clase peleaban por tenerme en sus equipos de proyecto. Con el tiempo descubrí que realmente no era algo de popularidad, sólo hacia bien mi trabajo y ya. Tenía sobresaliente en la mayoría de mis materias y eso me hacia feliz; eso, y mis amigos. A pesar de todo esto, solía tener esa pequeña barrera con las demás niñas de mi escuela, al grado en que me quitaban mi comida y esa clase de cosas. Mi mente simplemente bloqueó esos recuerdos. No se por qué, ni se qué fue lo que influyó, pero he sido desde que tengo memoria, una de las más sensibles personas que yo misma he conocido, así que me gustaba muchísimo ayudar a mis amigos, escuchar sus problemas y aconsejarles al respecto. El problema fue más tarde, cuando comencé a sentirme utilizada por casi todos. Era una clase de psicóloga a tiempo completo para ellos y nada más. Así que yo misma elegí dejar de serlo; actualmente tengo sólo un par de amigos, ¡y adoraría que cada persona en el mundo tuviera lo mismo!
Al final del día, creo que todos elegimos en qué convertirnos. Los meses pasados he estado perdida en todos los aspectos, así que no sabría decir si esto es un diario, una historia o la vida que muchos viven siendo escrita, claro está, como todos la sentimos: "Un laberinto impredecible." A pesar de todo, descubrí que lo mejor de estar perdida es que así comienzan las buenas películas, y la vida es una película que se lleva cabo en una sola toma.
La mejor parte de la mía comenzó hace un par de años.