Simplemente le encontré allí. La verdad es que subía allí arriba para poder comer mi almuerzo tranquilo ya que mis queridisimos amigos no dejaban de molestarme. Sin embargo no esperaba encontrarme a nadie porque se supone que este sitio está prohibido y como todos en mi escuela son unos... pijos por así decirlo no pensé que hubiese alguien. Cuando abrí la puerta verde lo primero que vi fue aquel extenso techo color gris metal pero por alguna razón, casi al instante, me dio por mirar a mi derecha. Y allí estaba él,era un chico bajito, de pelo castaño ondulado más o menos largo, su sudadera color vainilla le quedaba grande y sus pantalones parecían viejos; por un momento pensé que estaba muy cerca del borde, pero que sin embargo estaba así porque le gustaría ver más de cerca algo que hubiese en el pequeño muro que indicaba el final del propio techo; en fin, que de repente vi como lentamente se subía a él, pareció cómo si se limpiase la cara con la manga de la sudadera y dio un paso al aire.
No me pude contener.
-¡Espera!-Solté mi almuerzo y corrí a cojerle del brazo antes de que cayese al vacío.-¿¡Qué crees que estás haciendo!?
–¡Suéltame!-Lloró, sin embargo su voz era muy suave.
Con el forcejeo le acabé empujando con demasiada fuerza contra mí y ambos caímos en el techo.
–A-Au....
El muchacho no dijo nada, solo parecía llorar incontroladamente, había caído entre mis piernas.
–Oye... ¿Estás bien?-Le toqué el hombro pero con un escalofrío lo apartó.
–N-No... Po-Por favor... No... Me mires...-Se tapaba la cara con ambas manos.
No sabía como actuar, ese chico había intentado suicidarse ¿No? ¿Qué se hace en una situación como esta?
–Hey ¿Qué se supone que haga ahora...?
–Dé-Déjame sólo...
–¿Eh? ¡No,no,no! ¡Te equívocas! ¡E-Estaba pensando en alto!
Nos quedamos de nuevo en silencio, solo escuchaba su ligero llanto y las voces del patio.
Miré hacia la puerta, en silencio me levanté, fui hasta ella, la cerré, cogí el bocata mixto envuelto en papel transparente y me puse de cuclillas frente al chico.
-¿Tienes almuerzo?-Sonreí amable y él negó- Te puedo dar del mío, mi madre hace unos bocadillos la mar de buenos. Vamos.
Desenvolví la mitad, la partí y se la tendí.
–Si no paras de taparte no podrás comer.
Él lentamente, con la cabeza agachada y las manos temblorosas, lo cogió.
-Gra-Gracias...-Murmuró y lo mordió.
Me senté enfrente suya con mi pedazo y le di un mordisco.
–¿A que está bueno?-Dije con la boca llena.
Él asintió. Su flequillo me impedía ver sus ojos.
–Tienes un bonito color de pelo.
–No me mientas, por favor.
-No lo hago, ¿Por qué lo haría?
Él al fín me miró,no pude evitar quedar prendido de sus ojos.
–Son realmente hermosos.-Dije sin pensar.
Eran de color verde que iba cambiando al azul según se acercaba al iris, grandes y rojos de llorar.
De repente me di cuenta y me sonrojé.
–¡Lo-Lo siento!-Mordí un gran pedazo de bocata.
Él se tocó el párpado inferior con suavidad, tenía ojeras,pareció entristecerse.
–Son horribles. Todo en mi es horrible.
-No es verdad.
-Para ti es fácil decirlo, tú eres guapo, vistes ropa nueva y tienes un montón de amigos.
-Oye, oye, que mi pelo es marrón oscuro y lo único que hago es seguir las modas para encajar mejor, además mis ojos son del mismo color de mi pelo y no todos son mis “Amigos", en realidad la mayoría me parecen unos parguelas.
Él volvió la vista a su bocadillo y le dio otro mordisco, yo le seguí el ejemplo.
-¿Por qué has intentado tirarte?-Me contestó su silencio. Noté que iba a comenzar a llorar de nuevo.-Oye, no pasa nada...
Se sorbió la naríz.
–A nadie le importo...
-¿Por qué lo dices?
–Porque todos lo dicen.
-¿Cómo que todos?
-Todos.
-¿Dices tus compañeros?
-Y los profesores.
-Bueno, pero seguro que a tus padres les importas.
Él agarró con más fuerza el bocadillo y negó con la cabeza agachada.
-Oye, no lo puedes decir en serio.
Él comenzó a temblar.
–Todos me lo han dicho, que... que soy una basura... Q-Que no sirvo para nada...-Se limpió los ojos con la manga de la sudadera- Q-Que no le importo a nadie y-y que...que estaría mejor muerto... Só-Sólo quería ha-hacerles felices...
Mi corazón se partió, sé que los hombres no hacen esas cosas, pero le abracé con toda la fuerza que pude.
-No digas eso.-Dije-Naciste por algo, tu deber es vivir y ser feliz, a la mierda los demás, sólo tú eres importante para ti, y eso está bien, está completamente bien.
Él se quedó un momento en estado de shock y comenzó a llorar de nuevo y, abrazándome con fuerza, escondió su cara en mi hombro.
-Sh... No pasa nada...-Le acariciaba el pelo- Todo pasará... Todo se mejorará... Ten esperanza... Las cosas irán a mejor... Pero debes poner de tu parte... Venga... Ya todo está bien...
Y nos quedamos unos minutos así.
-Venga, o se acabará el receso y aún no habremos terminado la merienda.-Le sonreí y le revolví el pelo una vez se hubo calmado.
Él asintió y comió.
–Gracias...-Murmuró.
-¿Por?
-Por tratarme como un ser humano.
-ERES un ser humano.
Él siguió comiendo y yo igual.
Sonó el timbre.
-Justo a tiempo.- Me quité las migas de las manos y de los pantalones y me puse de pie para luego ayudar al chico.
–Por cierto, ¿Cómo te llamas?
Él me miró un momento.
–Puedes... Puedes decirme Alex.
–Bueno, yo me llamo Iván. Es todo un placer.-Le tendí la mano.
Él la agarró con cuidado y le di un apretón.
-Vamos.-Le sonreí y me adelanté.
Ambos bajamos las escaleras y nos despedimos en el pasillo más alto mientras veía como se iba a la clase de 2°A, bajé al segundo piso y me fui a mi 4°B, donde me esperaban Daniel y los demás.
–¿Dónde estabas?
Entré pasando por su lado.
-Conociendo.-Sonreí.
-¿Conociendo?-Me siguió hasta mi asiento.-¿El qué?¿A quién?
Me puse un dedo sobre los labios.
-Creo que eso se va ha quedar en un secreto por ahora.
Y las clases comenzaron de nuevo.
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Help Him
Novela Juvenil"Se sorbió la naríz. -A nadie le importo... -¿Por qué lo dices? -Porque todos lo dicen. -¿Cómo que todos? -Todos. -¿Dices tus compañeros? -Y los profesores. -Bueno, pero seguro que a tus padres les importas. Él agarró con más fuerza el pedazo de boc...
