Epílogo

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Todas las historias perfectas comienzan con un "X chica tenía una vida aburrida. No solía socializar con las chicas de clase en el Instituto. No se sentía atractiva ante los chicos. Jamás había tenido éxito con el sexo opuesto, ni mucho menos con el mismo. Su afán era sentarse a leer por las tardes en su casa..."

Y blablablabla. ¡Pero no! Si esperabas estar leyendo una de esas típicas perfectas historias románticas, en donde la pobre chica ignorada por todos se enamora de un chico malo, idiota, sensual y "perfecto", pues estas leyendo la historia equivocada.

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Hefziba Furst contemplaba a través de las enormes ventanas del aeropuerto de Ben Gurión. Todos sus amigos más cercanos estaban presentes en aquel instante. Aquel avión que hacia ingreso a las pistas era la representación misma de un portal hacia la nada. El cambio de país, de continente, de cultura y de estilo de vida por completo. Ziby se sentía en medio de la nada, como si todo girara a su alrededor. Solo puso suspirar cabreada de todo, absolutamente todo.

Siempre había sido una chica muy racional y consecuente con cada situación que ocurría en su vida...

No. Si están pensando de que Ziby es una de esas típicas protagonistas que a pesar de su corta edad son extremadamente maduras, pues no. Esta no será una de esas historias. Así que aún están a tiempo de cerrar esta historia. Si a pesar de eso deciden continuar, bienvenidos sean.

Según su propia opinión, sumada a la de su familia y su mejor amigo Aarón, Ziby tenía una forma "especial" de reaccionar ante la contingencia. Literalmente se descompensaba frente la alta cuota de estrés de un evento cualquiera. La atacaba la ansiedad a modo de episodios repetitivos, dificultándole respirar, dolores agudos de estómago y colon, sudoración y mareos. Por lo mismo, siempre cargaba consigo una bolsa de papel para ventilarse, una caja de Trimebutina y pañuelos desechables. Esta ocasión no sería la excepción.

Aarón rodeó por los hombros a Ziby y la zamarreó para sacarla de su "miseria". La chica parpadeó rápido, soltándole un golpe certero en las costillas a su amigo. El muchacho soltó un gemido, seguido de un golpe en la cabeza a Ziby.

-Me debías eso. Llevo quince minutos tratando de llamar tu atención, tienes una cara de fantasma que nadie te la podría quitar -Comentó el pelinegro pasando de una mueca seria hasta una sonrisa burlona.

-Ziby se llevó ambas manos a las mejillas mientras fruncía el ceño exasperada- Sabes que los cambios repentinos no son lo mío. Que me saquen de... -Aarón completó la frase con una mala imitación de la voz de su amiga.

-Que me saquen de mi esquema mental programado de vida -Imitó el sonido de una trompetilla con los labios- ¡Santo cielo, Hefziba! Sólo tienes veinte años. Actúas como si tuvieras cincuenta. -La expresión de ofendida de Ziby aumentaban las ganas imperiosas de ríe del chico- No me estas ayudando con esa cara.

-Primero que todo, es la única que tengo. Así que tendrás que acostumbrarte a ella. Aunque ahora que lo pienso me iré y no nos volveremos a ver en la vida -Las expresiones de la muchacha realmente podían ir desde un dramatismo absoluto hasta la más desolada escena de despedida, como lo era ahora- Te extrañaré tanto -Su labio inferior se curvo exageradamente, viéndose hasta cómica. Aarón no aguantó más echándose a reír a carcajada limpia en pleno aeropuerto israelí. La gente los miraba como los bichos más rato que podían haber visto jamás- Haces que nos miren como espectáculo circense.

-Sabes que me encanta destacar entre la multitud -Sacudió la cabeza hacia la izquierda, para enfatizar con su melena azabache sus palabras- Detesto ser común.

-Resoplo- Que cliché eres a veces, Ary. Pareces sacado a una película barata de Hollywood.

-No soy yo quien lleva un cargamento de medicamentos ilegales y una bolda de papel con pegamento adentro para inhalar. Para calmar tus ataques de ansiedad. Los cuales son tan poco probables que sufras si estas rodeada por tu familia. -Alzó ambas cejas mirándola a los ojos en modo apremiante.

-¿Podríamos centrarnos ahora en despedirnos, en vez de mi cargamento ilegal Trimebutina y mi bolsa de papel para inhalar pegamento? -Hefziba fijó la mirada en los ojos del chico con la mejor expresion seria que pudo. La cual se rompió para terminar por abalanzarse a los brazos de Aarón con una enorme sonrisa falsa, en cuanto a emoción por marcharse.

-El pelinegro le estampó un beso sonoro en la mejilla- Sé que tus días en ese lejano país serán miserables son mi, pero no es necesario que caigas en las drogas duras por mi causa.

-¿Sabes que a veces llegas a ser el idiota más grande el mundo? -La castaña se echó a reír para aguantar las lágrimas que empujaban para salir, haciendo que los ojos le ardieran-

-Pero aún así me amas profundamente -Le desordeno el cabello-

-Es verdad. Te amo profundamente. -Se acurruco un momento en el pecho de quien había sido por tantos años más que un amigo para ella. Aarón Blanes era prácticamente su hermano de otra madre. Y aunque fuera poco creíble, él la veía del mismo modo. Nunca había cambiado su percepción al respecto de ella. Su amor era tan fraterno, que jamás podría evolucionar a algo más. Y era mutuo acuerdo.

Hadassa Furst, la reina de las mujeres Furst, hizo aviso a su hija de que el avión acababa de llegar con un simple gesto con la mirada. Hefziba comprendió que ya era tiempo de marcharse. Dio el último abrazo fuerte, de aquel año, a su amado Ary. Definitivamente anhelaria los buenos momentos con él de vuelta de manera entrañable. Se separaron. Una última mirada a los ojos. La última tomada de manos. Las últimas palabras antes de que la vida de ella se transformara tanto.

-Te deseo la mejor de las suertes, Ary -No pudo retener más las lágrimas. Sólo dejó que rodaran- Si dices algo al respecto te juro que te irás con un zapato incrustado en donde el sol no ilumina -Gruño refiriéndose al llanto.

-Tranquilo pequeño animalito furioso. No quiero acabar en urgencias por un zapato en mi trasero. Prometo que escribiré a diario y espero que lo hagas tu también. No importa la hora. Sólo hazlo ¿está bien? -Rompió en risas acongojado.

-Ziby respondió entre risas, mientras se secaba las lágrimas con los dedos- Lo prometo. Estarás enterado de todo lo que me suceda. Incluso si me da diarrea por comer algo en mal estado

-Puerca -Sentenció Aarón.

Las risas aumentaron. Cuando el altavoz del aeropuerto anunciaba de manera oficial la llegada de su vuelo. Había llegado la hora de abordar junto a su familia hacia un nuevo comienzo. En un país poco conocido para ellos y con una cultura extremadamente diferente a la suya. Terminó de despedirse del resto de la gente presente, entre ellos familiares y amigos de sus padres con la mano.
Tomó su pequeña maleta de mano, acomodó su mochila y se fue siguiendo a sus padres y hermanos hacia la entrada del avión.

Era el fin de esta vida. Aquel instante sentenció a Hefziba a vivir momentos inesperados. Aquella milésima de segundo cuando observó a la distancia a sus seres queridos fue suficiente para que el futuro aterrador y próximo se la tragara por completo al entrar en el primer portal de muchos que conocería hacia el limbo.
La realidad se la devoró como una animal ambriento. El pasado se transformó en nada más que una ilusión magnanima. El presente dejó de serlo. Y el futuro se volvió el más escalofriante desconcierto.

¿La realidad que conocemos es la verdadera? ¿O sólo estamos dormidos eternamente entre constantes ilusiones de lo que creímos vivir y lo que nuestra mente manipula? ¿O tal vez es alguien más que nos usa a su merced?

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⏰ Terakhir diperbarui: Feb 21, 2017 ⏰

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