Un señor de unos treinta años iba caminando pacíficamente por la calle menos transitada cerca de una avenida. Se podría decir que le gustaba la soledad. En la esquina ve una casa pintada de blanco, toda de blanco, hasta el picaporte era blanco. No lo asustaba pero tampoco le parecía normal. Pensó que podría ser un geriátrico pero era demasiado pequeña esa casa. No cabían más de 20 personas. En ese entonces, el señor es poseído por un... Algo, algo muy poderoso capaz de matarlo pero no lo hace -por ahora- lo lleva a la casa y... estaba todo negro hasta que llegaron el "algo" llamado "alma" y el señor hasta una puerta blanca. Detrás de esa puerta les esperaba una sala pequeña y blanca. Sin muebles, sin NADA. El alma salió del cuerpo y se presentó en una pared mientras que el personaje caía desmayado. Unas horas después se despierta y se sobresalta ¿Que hacía él ahí? ¿Dónde estaba? ¿Que era eso tan diabólico que apareció en la pared de en frente? La pared volvió a tornarse blanca otra vez y segundos después se divisó una figura de ojos rojo intenso, una nariz corta pero ancha y una sonrisa irónica. El alma contaminada habló.
-No trates de escapar.-Dijo fría y silenciosamente- Jamás podrás escapar.- Ni bien dijo esto el alma se volvió al cuerpo del hombre que, no puso resistencia alguna. Mientras la repugnante escencia se apoderaba del cuerpo, había humo, pero era un humo con olor, olor a sufrimiento y a dolor, a llanto contenido que ya no se podía aguantar. El alma disfrutaba cada parte y el hombre sólo decía: "ten piedad" mientras que se ahogaban sus gritos entre las risas del alma. Ya estaban unidos. El cuerpo iba desapareciendo poco a poco y un segundo antes de que el cuerpo se esfumase por completo el alma susurró: "Yo te encierro, no te libero. No escapes". Y así, estuvieron buscando al hombre, que, al parecer pertenecía a una compañía importante.
YOU ARE READING
Encuéntrate.
HorrorDetrás de una puerta blanca se esconden secretos, mejor aún, se esconde un monstruo. O muchos. Nadie vive para contar lo sucedido allí, excepto yo. Pero puedo asegurar que ni la mayor fuerza puede matar, ni la valentía. Sólo puedo decir: "Encuéntrat...
