Suena mi despertador a las 07:48 de la mañana, cuando mis ojos parecen abrirse un poco.
Me cuesta levantarme pero lo hago, y me dispongo a ponerme la ropa para llevar hoy, aunque casi con los ojos cerrados... (Un jersey básico azul y mis pantalones vaqueros favoritos.)
Abro las ventanas de mi habitación para ver la luz del sol y darme cuenta de que ya es hora de espabilarse.
Cuando me dispongo a abrir la puerta, me cruzo con mi madre.
– ¡Buenos días!— grita suavemente con una gran sonrisa.
– Hola.—Contesto un poco seria no muy agradecida.
La verdad es que odio los lunes y tener que madrugar, aunque creo que todos lo hacemos.
Mi madre pasa a su habitación un poco seria pero igual de feliz que siempre. Creo que me conoce de sobra y sabe que por las mañanas no hay quien me aguante.
Bajo las escaleras y me dirijo hacia la cocina donde me hago en desayuno; siempre tomo lo mismo, Tostadas y leche.
Cuando acabo me lavo los dientes y casi ni me da tiempo a peinarme. A menudo tardo mucho en comer por lo tanto pierdo la mitad de mi tiempo para arreglarme.
Salgo por la puerta con un simple "adiós" y me marcho.
Hoy sí que llego verdaderamente tarde.
Voy caminando y hace tanto viento hoy que mis piernas se echan para atrás y me cuesta andar una barbaridad.
De pronto noto algo "pegado" en mis piernas y rozando mis pies. Me mata la curiosidad y bajo la cabeza con una expresión en mi cara un poco extraña; es una bufanda roja con unos hilos preciosos deshilachados por abajo.
No tardo demasiado en reaccionar y me agacho para cogerla; es super suave.
No sé de quién puede ser, aunque creo que con este viento es normal que a la gente se le vayan escapando las cosas.
Cuando llego, me encuentro a Raúl de espaldas a lo lejos.
De pronto se gira y al verme acelera mas su paso.
Yo me hago la distraída, y cuando me alcanza, comienza a acariciarme la mano y me zampa un beso. Así sin más.
Mi cara en estos momentos es sorprendente.
– ¿Qué tal hoy? — dice con tranquilidad.
– B... Bien — sonrío.
Por si no lo he dicho Raúl es mi novio, pero soy una persona bastante vergonzosa y me cuesta acomodarme a la relación.
– ¿Te pasa algo? —pregunta asustado ante la expresión de mi cara.
– No, solo es que me he encontrado esto. — Aclaro intentando arreglarlo mientras le muestro la bufanda roja de anteriormente.
– ¡Oh! ¿Creo que es de Sara, no?— dice suavemente muy sorprendido a la vez que vuelve la vista hacia mí.
La verdad es que sería posible...
Así que muy segura le digo:
– Pues sí, a demás con lo despistada que es a lo mejor ni se ha enterado, ¿no crees?— digo entre risas.
– ¡Tienes toda la razón!— exclama mientras observa su reloj negro de cuero.–Son ya las 8:30 ¿Pasamos?— pregunta.
– ¡Claro! A demás quiero buscar a Sara.— Respondo ante su pregunta.
– Está bien.— dice con una sonrisa un poco pilla a la vez que empieza a caminar.
Nos dirigimos hasta dentro del instituto, y empezamos a emprender nuestra búsqueda.
La verdad es que Raúl es bastante atractivo, el chico que cualquier chica desearía tener...
Pero soy demasiado vergonzosa como para establecerme a una relación tan rápido. Tan solo llevamos 3 meses.
Para mí eso es muy poco.
Sara es mi mejor amiga, siempre ha estado ahí apoyándome en todo y la conozco hace 3 años.
Y estos 3 años han sido de los mejores de mi vida a su lado.
Cuando por fin encontramos a Sara está hablando muy detenidamente con el profesor de física... Creo que hace poco me dijo algo sobre que le pilló escribiendo papelitos en clase para "mandárselos" a Clara (Una amiga).
Así que supongo que estará echándole una bronca buena...
Cuando acaba, se acerca a nosotros con una sonrisa en la cara de oreja a oreja.
– Hombre, la señora perdida, ¿que buena noticia le habrán dado hoy?— ríe Raúl.
– JA-JA,— ríe Sara a carcajadas con tono de burla.
– Lo que me pasa es que el profe de física me ha pedido disculpas por gritarme tanto en la clase—
– ¿Que raro no?— sonrío frunciendo las cejas.
– Pues sí.— contesta Raúl.
– Bueno, y ¿Por qué soy la señora perdida? ¿Para qué me buscabais?— pregunta sorprendida y extrañada a la vez.
– Para enseñarte esto.—contesto a la vez que saco la bufanda de mi mochila. –Quería saber si era tuya.—
– ¡Mi bufanda!— grita super feliz. – ¿Dónde estaba? ¿Cómo es que la tienes tú?– pregunta cogiendo velozmente su querida bufanda.
–Llegó hasta mis pies mientras iba caminando por la calle—río.
– ¡ALA! ¡Es el destino!— exclama guiñándome un ojo y dándome un abrazo.
De pronto un ¡RING! Suena en nuestros oídos.
Hora de entrar a clases...
ANDA SEDANG MEMBACA
Lugares Escondidos
CintaLuna es una adolescente de 15 años vergonzosa y alegre. Tras tocarle la lotería a su madre Amelia, puede cambiar su vida por completo. Van a trasladarse de casa y desgraciadamente tiene que dejarlo todo atrás. Pero su vida nueva será de lo más al...
