En una estación de policía en San Diego, justo en la sala de interrogatorios dos agentes de la CIA interrogan a un chico de apariencia, pues normal, ¿qué quieren que diga? Es un chico normal, pero bueno...
Uno de los agentes le dijo:
— Dejame ver si entendí, tu nombre es Robert, tienes 18 años y de la nada apareciste desmayado y semidesnudo en la calle.
A lo que él contestó:
— Amm... Creo que sí
— ¿No tienes familia? — le preguntó el agente.
— No.
— ¿No tienes novia o una esposa? — volvió a preguntar de forma calmada.
— No.
— ¿Alguna amante?
— ... — se quedó pensando, tratando de recordar.
— ¿Hola? Tierra llamando a Robert
— Amm... No, no tengo.
El agente lo miró durante un rato, luego prosiguió con las preguntas.
— Entonces dime, ¿qué es lo que sucedió?
— Mmm... Bueno, creo que puedo darles algo, no pude haber estado tan ebrio... Creo...
El agente le hizo una seña con las manos para que continuara.
— Bueno, estaba caminando por las calles cuando quedé frente a una cabaña extraña, era de madera, entré y vi que habían muchos hombres haciendo bromas y bebiendo bastante felices. Me acerqué a ellos y les pregunté que hora era... Ya saben, para iniciar una conversación. — Suspiró cansado pero prosiguió. — Uno de ellos me dijo que eran las 12 de la noche y yo les comenté que ya era tarde, ellos sólo se rieron y me invitaron a beber con ellos, a lo cual obviamente accedí.
Poco después de un rato,vi a una chica... ¡Pero que chica! Su vestido negro y su cabello lacio, era hermosa.
La chica se acercó a nosotros y preguntó si nos estábamos divirtiendo, lo hizo con una gran sonrisa, "¡Si!" gritamos todos, ella sólo nos contestó: — Me alegro.
Yo la intercepte antes de que se fuera y le pregunté si quería tomar un trago conmigo, a lo que ella aceptó. Poco rato después la emborrache y me la lleve a la recamara, una vez estuvimos ahí...
— ... ¿Una vez estuvieron ahí? — el agente le incitó a continuar, algo desconcertado.
— No pude hacerlo... — contestó apenado.
— ¿A que te refieres con que no pudiste hacerlo?
— No es mi estilo aprovecharme de una chica borracha. Sólo la acosté en la cama... Y la iba a dejar así para que descansara... Pero ella me detuvo y me abrazó, me jaló para que me acostara a su lado y me dijo: — Duerme conmigo... — Cerré los ojos y antes de dormir la escuché susurrar "Te veré pronto mi amor..."
— Lo último que recuerdo después de eso es que estaba donde ustedes me encontraron...
El chico terminó su relato y los dos agentes actuaron de manera escéptica pero no pueden culparlos, ¿quien se tragaría una historia así? Pasaron unos minutos y poco después ambos agentes se miraron a los ojos y suspiraron.
— Esta bien, puedes irte — soltaron aquellas palabras con cansancio, el chico suspiró y se paró de inmediato. Salió de la sala de interrogatorios y con ello, de la estación de policía.
Sintió un gran alivio al salir de la estación pero seguía confuso, caminaba por un lado de la acera y al levantar la vista, del otro lado logró ver a una chica con un hermoso vestido negro y cabello lacio, caminando. De inmediato la reconoció, el chico se exaltó y corrió hacía ella. En eso un auto pasó...
Robert vio frente a el una taberna hecha de madera, al entrar se encontró a una chica con un vestido negro y con su cabello muy lacio.
Al verlo, la chica le dijo:
— Un gusto verte de nuevo... Mi amante.
La puerta de la taberna se cerró y se podía ver un cartel encima de la puerta.
"La posada de los muertos."
