Sus labios se sentían fuertes y dulces sobre los míos. Se sentía tan bien, tanto que no queríamos que esto acabase, tenia un sabor insaciable. Nuestros labios siguieron en su juego durante una, dos, tres, cuatro canciones más. Era el primer hombre que besaba después de mi gran ruptura con Franco. Mi primer beso con un extraño, en un bar y con un poco de alcohol en mis venas quizás eso influyo un poco, pero no me arrepentía, me sentía tan segura de mi misma y libre.
Luego de un rato, tenía una mano del extraño en mi cintura mientras la otra la subía lentamente hasta llegar a mi mejilla, todo lo hacía con cierta calidez y dulzura lo cual provoco que me aferrara mas a su cintura. Un pequeño temor yacio dentro de mi, esa seguridad que creaba con solo sentir la calidez de su piel era tan extraña que llenaba un pequeño vacío el cual llevaba así un largo tiempo. Quise alejarme bruscamente de él. Mi mente decía una cosa pero mi cuerpo hacia otra totalmente diferente, quería seguir sintiendo su tacto, sus labios devorándose los míos. Quien sabe cuando sentiría esto de nuevo, no quería perdérmelo por nada.
Al cabo de un rato nos separamos; nos quedamos rozando nuestras narices, con una sonrisa en los labios. No quería abrir los ojos y aun así seguía sintiendo su sonrisa posada sobre mis labios también encorvados.
El temor seguía creciendo y creciendo, sabía que no debía permitirme sentir algo así por nadie en un largo tiempo y esto me estaba sacando de quicio porque no seguía acorde a los planes.
Así comenzó todo.
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Volver a comenzar
RomanceUna noche, un beso, pudo cambiarlo todo. Novela romántica.
