Una broma de mal gusto.

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Era una mañana fría, los niños volvían a sus casas con sonrisas en las caras, para ellos todos los días eran soleados y perfectos para jugar a la pelota con los chicos del barrio o para jugar con barbies en el patio de la casa de la abuela de Sofia.  El molesto ruido de mi celular me saco de mi mundo, con la mano congelada lo saque de mi mochila y con mucha lentitud lo desbloquee.

"¿La conseguiste?- C"

"¡Claro que no! no es un caramelo es una ouija, es el octavo local en el que busco y no hay nada solo queda un local y no creo que tengan una." 

acomode la bufanda en mi cuello y camine hasta la cafetería que se encontraba a unas cuadras, tenia las mano tan frías como las de un muerto, entre y me senté en la primera mesa que encontré, mi celular volvió a sonar y el mesero llego a tomar mi pedido. Luego de que el mesero se fuera saque mi celular y leo el mensaje de Clara.

"En el local de Aneu, esa bruja tiene de todo."

Ruedo los ojos al leer la palabra "bruja" tomo mi café con crema y me voy después de pagarlo, comienzo a caminar y paro al ver el lugar oscuro en el que  Aneu trabaja algo me decía que no entrara en ese lugar pero la curiosidad me domino, entre en el lugar y me encontré con millones de cosas raras, estaba tentada a tocar esa cabeza podía jurar que me seguía con la mirada pero antes de que mis dedos llegaran a rosar aquel objeto salio un chico detrás de la puerta.  

- ¿que estas buscando?- dijo pasando una mano por su pelo. 

-Una Ouija- dije rápidamente 

-¿Para que quiere un juego así una chica como vos?- Dijo tomando una escalera y subiendo para buscar el objeto. 

-¿por que no?- sonrió

-Esto no es un monopolio linda- dijo bajando de la escalera. 

-Ya lo se- ruedo los ojos, este chico me estaba comenzando a molestar. 

-Me llamo  Mahir- dijo mostrando una hermosa sonrisa 

-¿Donde esta Aneu?- digo jugando con mis manos 

-Salio a comprar unas cosas-dijo indiferente dándome el objeto.

-¿cuanto cuesta?- digo algo apurada por dejar el lugar. 

- Es gratis- Dijo mirándome fijamente 

-Gracias- tomo el objeto y camino rápido hasta la puerta, pero algo me detiene. 

-waleuyun hi nafidhat alrruh alssamah laha anzur linafsik (los ojos son la ventana del alma deja que ella vea por ti)-dicho eso se fue por donde el entro y yo salí sin entender lo que me había dicho. 

Luego de caminar unos minutos llegue al departamento y me encuentro con Navin. 

-Estas mas fría que el culo de un pingüino- dijo riendo 

-Que raro, yo tengo calor- dije temblando. 

Navin entro a su departamento riendo sin darse cuenta de la caja que llevaba en las manos, en el camino todos se quedaban viendo la caja. Entre en mi departamento, deje todo sobre la mesa y fui al baño, abrí el agua caliente metiéndome abajo de ella mis manos estaban rojas y se sentía horrible el agua en mi piel helada pero luego de unos minutos me comencé a relajar.

Pero tres golpes en la puerta del baño me sacaron de mis pensamientos.

-Navin te dije que dejes la copia de la llave en su lugar, no me gusta que entres en mi casa sin permiso- dije saliendo y poniéndome mi bata, pero al abrir la puerta me encontré con aquella caja en el piso- ¡NAVIN NO TOQUES MIS COSAS!

Escuche el ruido de la puerta cerrándose y voy a mi cuarto para buscar algo cómodo.Luego de ponerme mi pijama voy a la cocina a ver que hay para comer, escucho como se abre la puerta y sigo mirando la heladera, no era la primera vez que Navin se metía en mi departamento para hacerme una broma de mal gusto.

-Navin, tenes que dejar de entrar asi- me doy vuelta para ver al chico pero solo me encuentro con aquel tablero abierto- Navin, deja de tocar mis cosas por favor- digo guardando todo en su lugar. 


Detrás de ti.Where stories live. Discover now