1: Aquí he despertado.

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Abrí mis ojos y aún no podía orientarme. No podía entender dónde estaba, qué pasaba o porqué estaba allí.

Abrí una puerta que se encontraba cerca de mí y lo único que vi fue un pasillo muy extenso, me decidí por caminar ya que sabía que no podía quedarme allí para siempre, elegí ir por la derecha, siempre he elegido ese camino.

En cuanto el pasillo terminó yo ya me encontraba en una habitación grande, no veía nada por el hecho de que no había ninguna luz encendida, así que caminé con cuidado para no chocar con nada. Aún así, choqué con algo, o... Alguien.

— ¡L-Lo lamento! — Dije ya tirada en el suelo debido al choque. Realmente no sabía si choqué con un objeto o una persona, pero ese "Lo lamento" simplemente salió de mí, me han enseñado a disculparme siempre que choque con alguien. Incluso si es un desconocido.

— Oh, no te preocupes, estoy bien pero, ¿tú lo estás? — Dijo esa persona en un tono amable. Reconocía esa voz, sin embargo no recordaba de quién era.

— Espera... — Susurré. — ¿Frankie? — Dije en un tono de duda. Esa voz sonaba a que era Frankie, mi mejor amiga de la infancia, no estaba segura si era ella pero, probé a la suerte.

— ¿Cy-Cynthia, eres tú? — Preguntó mientras se acercaba a mí, de esa forma revelando su cara. — ¡Cynthia, estás aquí! — Dijo muy alegre. — No pensé que te encontraría.

— Lo mismo pensé pero... ¿Dónde estamos? — Pregunté intentando ver algo entre toda la oscuridad.

— Lo mismo me pregunto. — Dijo en un tono bajo. — Simplemente he despertado aquí y he recorrido el lugar.

— Entonces... ¿Nos secuestraron? — Pregunté asustada.

— ¡Claro que no! ¿Por qué lo harían? — Dijo con una sonrisa algo falsa, reconozco cuando Frankie miente.

— No lo sé pero me gustaría poder ver algo. — Justo en el momento en el que dije eso la luz fue encendida, así revelando una habitación enorme con decoraciones lujosas.

— ¿Cynthia? — Escuché una voz que reconocí al instante. — ¿Frankie?

— ¡M-Mark! ¡También estás aquí! — Exclamé sorprendida.

— Uhm, ¿ustedes saben dónde estamos? — Preguntó mientras observaba el lugar.

— No, ¿cómo esperas que sepamos? — Dijo Frankie mientras me ofrecía su mano para levantarme, sí, yo seguía en el suelo. Pero por supuesto que acepté su ayuda y me levanté.

— Bueno, quizá tu eras dueña de una casa como esta, Frankie. — Respondió Mark mientras se volteaba a mirar a la nombrada.

— ¿Qué? ¿Por qué yo? — Dijo Frankie entre risas. — ¡Que yo lleve un traje elegante no quiere decir que mi casa lo sea! — Luego de decir eso Frankie abrió los ojos dándose cuenta de un error. — ¡E-Es decir, mí casa puede tener lujos, pero no de estos niveles! — Dijo algo nerviosa en un fallido intento de corregirse.

— ¡Tranquila Frankie, puedes admitir que gastaste todo tu dinero en ropa elegante! — Dijo Mark mientras se reía a carcajadas.

— ¡Yo no gasté todo mí dinero en esta ropa! — Respondió enfadada.

— ¡Oigan! — Exclamé impaciente. — Nuestro objetivo en estos momentos es saber si alguien más se encuentra aquí, así que dejen de discutir y empecemos a buscar.

— ¡Sí! — Respondieron ambos en un tono firme.

Caminamos hasta poder encontrar a alguien más, revisamos la cocina y vimos a un compañero más, igual de desorientado.

Debemos ConvivirWhere stories live. Discover now