Coley viajaba en la parte trasera del coche de sus padres, ella le había pedido que la dejaran unos minutos para reencontrarse con su amigo Paul. Sus padres no se negaron, no lo habían hecho desde que aquello pasó. Al principio, a Coley le pareció algo bueno, pero con el pasar de los días había empezado a molestarse, empezaba a echar de menos las simples discusiones entre familia. Ahora siempre le daban la razón, parecía que sintieran pena por ella y eso no le hacía la menor gracia.
-Cariño, ya hemos llegado.-Coley salió de sus cavilaciones y miró por la ventana, la casa seguía igual, miró el pequeño pasillo por el que se pasaba al patio trasero y sonrió al recordar la cantidad de veces que había utilizado ese camino para ir a la habitación de Paul a hurtadillas y las posteriores noches de películas, entre risas y lágrimas de felicidad.
-Sí, en un rato iré a casa.-dijo con rapidez con ganas de volver a abrazar a su amigo, estaba ya a punto de cerrar la puerta del coche cuando escuchó aquella frase, esas dos palabras que últimamente le repetían tanto:
-Ten cuidado.
-Papá, ya no estamos en ese pueblo de mierda, no tengo que preocuparme de encontrar a un drogadicto cada vez que giré una calle.
Pegó un fuerte portazo, estaba harta de que la tratarán como si fuera débil, después de lo que pasó. Para ella, había demostrado que era más fuerte de lo que la misma Coley creía. Llamó a su puerta con insistencia y no tardaron en abrir la puerta. Un hombre mayor que conocía muy bien abrió la puerta y su cara fue de absoluta sorpresa.
-Oh Dios mío.-dijo abrazándola, cuando se despegaron dirigió su cabeza hacia atrás y gritó:-¡Paul, tienes visita!
A los pocos segundos su amigo asomo la cabeza desde la puerta del salón y al igual que a su padre, ésta se descompuso. Corrió y abrazó a la chica castaña, alzándola unos centímetros sobre el suelo. Cuando se separaron el chico tenía lágrimas en sus ojos.
-¿Dónde está el idiota de mi amigo? ¿Ya sabes ese chico malo que no llora por nada, excepto por el final de una buena saga?
-Sigue aquí Col, sólo que uno no es de piedra, creí que te había perdido...
-Ehh...-dijo Coley limpiando las lágrimas de su amigo mientras por el rabillo del ojo observaba a el padre de su amigo marcharse para dejarles intimidad-Sigo aquí, ¿no habrás pensado que sería tan fácil deshacerte de mí verdad?
Su amigo río entre lágrimas, apoyo su cara en las manos de su amiga y luego las cogió con la suyas, apretándolas ligeramente. Luego la miró serio a los ojos.
-¿Qué pasó exactamente?-la sonrisa de la cara de la castaña se borró de inmediato.
-No quiero hablar de eso, Paul, no todavía...-estuvo unos segundos en silencio mientras miraba al suelo y luego volvió a mirar a su amigo-¿Por qué no vamos a tu cuarto y me cuentas que me he perdido en este año?
Su amigo aceptó la invitación, y obvió la evasión de su pregunta sin decir nada. Estaba seguro que cuando su amiga quisiera hablar con alguien de lo ocurrido, sabía que podía contar con él.
Una vez en su cuarto se tumbaron en la cama, uno al lado del otro, como en los viejos tiempos, entrelazaron sus manos y se quedaron unos minutos tranquilos mirando el techo en silencio. Ambos sintiendo una porción de pasado, aquella en la que no había otro motivo de llanto que el aplazamiento del estreno de un capítulo de la serie que veían en ese momento.
Por aquellos pequeños detalles, es lo que sabía Coley que todos las demás personas los habían tachado de novios, hasta que ella, cansada de esa situación, hizo saber a todos los niños sin cerebros que ella era lesbiana.
-¿Col?
-¿Mmm?-dijo centrándose en su amigo, últimamente se perdía mucho en sus pensamientos.
-No te lo vas a creer, hay una nueva Reina Roja.-Reina Roja era como ellos llamaban a la chica popular del Instituto, debido a su afición a la saga de películas de Resident Evil. Coley entonces giró su cara y miró al chico moreno.
-¿Estás de broma no? ¿Me he perdido el choque de reinas?-así llamaban al espectáculo que se formaba cuando una chica peleaba con la actual Reina Roja para obtener su "puesto". Ambos amigos participaban de observadores en la distancia cuando esto pasaba, y reían de los absurdos comportamientos de los demás.
-No, no hubo pelea, desgraciadamente Amy se fue sin poner resistencia, parece que se enamoró, y le pidió a sus padres mudarse para estar con él.
-WoW, la zorra de hielo enamorada, eso si que me da lástima no verlo. Bueno, ¿y quién es la actual Reina Roja?-su amigo sonrió.
-No te lo vas a creer...-se detuvo unos segundo y su mirada cambió, su boca se cerró dejando una sonrisa de maldad que tanto conocía ella-¿Sabes qué? Mejor esperas a mañana y lo ves con tus propios ojos, no me creerías de todo modos.
-No puedes hacerme esto.-miró a su amigo suplicante pero su boca no se abrió para decir nada más y justo en ese momento empezó una guerra de cosquillas.
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Aquí estoy con una nueva historia, espero que os guste. He querido hacer algo así desde que vi el videoclip de Hayley Kiyoko. Es la primera historia que intentaré hacer en tercera persona, espero que quede más o menos decente. Cualquier sugerencia será bienvenida. Gracias por leer.
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Girls like Girls
Teen Fiction(Historia basada en el videoclip de la canción de Hayley Kiyoko.) Coley, tras un año viviendo en una ciudad en la que erradican las drogas, la violencia y las bandas callejeras, obviamente tuvo problemas, lo que obliga a su madre a renunciar al nuev...
