Me gusta pasear por la tienda de televisores.
Es pequeña, no mucho más que un local del tamaño de un departamento pequeño, dividida en filas tan estrechas que resultan claustrofobicas. Nunca hay nadie, y casi siempre que entro el tipo que atiende esta ocupado echandose una paja en la trastienda. Las primeras veces que vine se molestaba en salir a recibirme, pero cuando se dio cuenta de que no planeo comprar nada dejó de hacerlo.
¿Por qué vengo aquí?
No lo sé.
Porque me da rabia.
Me da rabia mirar esos televisores.
Por alguna razón, a algún genio se le ocurrió que era buena idea poner todos los televisores en no-se-que puto canal sensacionalista, y ahí están, todos los días, con sus putas sonrisas de plástico, su ropa cara, su personalidad de cartón.
Desfilan como muñecos, uno detrás del otro, saludando, a veces hablando, a veces haciendo algo medianamente interesante, como cantar, pero da igual, porque ninguno de los televisores tiene volumen. Así que allí estoy, sin escuchar nada más que el ventiladorcito de mierda que en la tienda llaman "aire acondicionado", viendo a esos payasos comportarse como el centro de atención. Porque lo son.
¿Cómo? ¿En serio hemos llegado hasta este punto?
Son de plastico. Cada milímetro de ellos. Falsos carteles de publicidad, favorecidos sólo por la circunstancia y la casualidad. Incluso los que son medianamente talentosos, están allí por buena suerte. Vamos a ver, cada vez que vemos a un músico callejero decente pensamos "¿Por qué está en la calle? Tiene mucho talento". Porque no tuvo suerte. Por eso. Y porque con su talento hay seiscientos millones de personas en el mundo, si no más. Por eso.
Así que no hay nada que me de más rabia, nada que me moleste más que ver a esos maniquíes recibir la atención que todo el mundo quiere y nadie merece.
Lo esperan. Esperan de tí que los sigas, que suspires por ellos, que grites por ellos, que estes de acuerdo con ellos. No importa si son de la televisión, de YouTube, si son cantantes, " comediantes", voces sin cara, o incluso los bloques de texto que van apareciendo gradualmente en un blog de Tumblr, o de este mismo puto lugar, WattPad. Les dedicamos tiempo, les damos lo que quieren, y les convertimos en parte de nuestra vida. Dependemos de ellos. A ellos, que están más lejos de nosotros que prácticamente cualquier otra persona. He visto gente llorar por la muerte de David Bowie. "Era parte de mi vida..." "Siento que lo conocia..." Y una mierda. Ellos se preocupan tanto por tí como tú te preocupas por ellos en realidad: Nada. Los seguimos porque se convierten en banderas enfermas, en una especie de estandarte putrefacto. Nos unimos a ellos, los seguimos, porque eso nos da un lugar en el mundo, nos da algo en común con un número indeterminado de personas que se convierten en zombies alrededor del mismo jodido espantapájaros, y así nos distraemos de nuestro alrededor, de lo que está cerca, porque la única cosa de la que le puedes hablar a alguien a veces es de qué música te gusta, de qué artistas sigues, qué actores te gustan. ¿Así de vacíos estamos? ¿De verdad?
A veces voy a comer algo al bar de la plaza.
El local es una especie de mabsión que ha visto mejores días. Está bien hecho, bien decorado e iluminado, pero años de decisiones estúpidas, mala suerte, y crisis han mandado el lugar a la mierda. Está sucio, mal ventilado, la comida es decente pero podría ser mejor, y el camino al baño está repleto de maquinitas que se han ido usando para conseguir clientes y dinero con los años pero que han ido fallando poco a poco, y han acabado allí.
No suele haber mucha gente, pero no suelo aguantar mucho rato allí.
¿Por qué?
¿Quieres saber el puto por QUÉ?
(Probablemente no quieres pero te lo voy a decir igual. Fuck off)
Porque todos hablan.
Todos hablan de la nueva canción de Miley Cirus, del nuevo yate de quien-sabe-que-puto-millonario, del nuevo album de Metallica, del nuevo cuadro del artista pedante de turno al que tienes que valorar para ser validado socialmente, y de quien sabe que otra mierda supuestamente profunda y artistica pero que en realidad solo se menciona para llenar el silencio, para hacer algo que no sea quedarte quieto y mirar alrededor, quedarte quieto y darte cuenta de la cantidad de mierda que se te viene encima, como individuo y como especie.
Y entonces me doy cuenta de que yo también lo hago, y lo único que quiero es sacarme los ojos mientras me abro el pecho con las uñas, me vuelo los sesos con una escopeta y exploto en una estacion de tren y me llevo a quien sabe cuanta gente conmigo.
Y pienso.
"Mira a tu puto alrededor"
"El mundo está ardiendo"
"¿Y que estás haciendo?"
"Viendo videos en tu telefono, eso es lo que estás haciendo"
O fumar marihuana, o beber, o lo que sea que hagas para distraerte del hecho de que la humanidad se está condenando a sí misma a desaparecer. Y de que nos lo merecemos.
Si no vas a hacer nada al respecto, al menos sé consciente de ello.
Si no fuera un puto cobarde me suicidaría.
