Como vivir sin un corazón.

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¿Alguna vez les ha pasado, que se enamoran tan rápido, tan fuerte, tan ilógico, que nada tiene sentido, no son la pareja perfecta, no tienen personalidades iguales, pero están locos el uno por el otro? Espero en realidad que no, ese tipo de amor es el que más destruye, es hermoso debo admitirlo, pero al final te deja sin nada.

Esto lo escribo porque yo ya conocí a ese amor, y fue como un meteorito a mi vida, llego de la nada, sin esperar nada, solo decidió chocar contra mí y cambiarme para siempre.

ÉL y yo no éramos la pareja perfecta, en realidad, todos decían que no sabían cómo es que estábamos juntos, honestamente peleábamos a cada rato, por cualquier cosa, éramos de carácter muy explosivo ambos, era una de las pocas cosas que teníamos en común, pero aun así decidí entregarle por completo mi corazón como nunca se lo había entregado a nadie antes.

Como toda relación fue muy bonito al principio, pero este escrito no se trata de lo que fue, ni de lo que no será. Sino de cómo termino todo. Decidí entregarle mi corazón, ÉL dijo que lo cuidaría, como siempre dicen, pero pocos cumplen.

Después de unos meses, todo se volvió monotonía, no sé cómo no me di cuenta antes, cambio su forma de ser conmigo, aunque quizá si me di cuenta, pero no quería aceptarlo, ahí fue cuando mi corazón se empezó a romper sin que yo supiera.

Un día estábamos peleando en una fuente, ÉL dijo que ya no quería mi corazón, lo tiro al piso y lo rompió, era la primera vez que sentía algo así. Es uno de los peores sentimientos que he experimentado. Sin saber qué decir, recogí mi corazón del piso y salí huyendo con lágrimas en mis ojos a lo que parecía un lugar a salvo, mi casa, ÉL me siguió, pero no me alcanzó.

Llegando vi el corazón que antes estaba tan feliz y brillante, echo pedazos en mis manos, lloré por mi corazón, no por ÉL. Lloré como nunca había llorado en mi vida, un llanto que es de dolor puro, me faltaba aire para respirar, no podía pronunciar ninguna palabra, solo las lagrimas rodando por mi cara, muy pocos sabrán lo que es llorar estando destrozados. No sabía qué hacer. Le movía a mi corazón para que respondiera, que diera señales de vida, algo. Pero no. El único que podía revivirlo era ÉL. 

Después de pensarlo decidí verlo, le lleve mi corazón en una manta, parecía tan frágil, aún más después de que estaba roto, le dije que lo tomará, que lo reparara, que no se lo entregue así.

Le dije que quería que lo volviera a tener, que yo lo amaba, que no quería dejarlo ir, que aunque me haya lastimado, que aunque peleáramos yo quería estar con él, porque prefería mil veces pelear con el que besar a alguien más. Pero de nuevo, tomo mi corazón y lo dejo caer, diciendo que ya nada iba a pasar.

Llorando me fui de ahí, de nuevo con mi pálido y aún más roto corazón, lo guarde en una caja, unos días después, ÉL vino y me dijo que quería tenerlo, quería intentarlo de nuevo, sin dudarlo lo saque y se lo di, aun roto, ÉL le puso cinta adhesiva, quizá fue ahí donde debí darme cuenta que no sería para siempre, que no encontró otra manera con que pegarlo. Pero como quien no quiere ver las cosas, acepté y me puse de nuevo mi corazón encintado, amándolo a ÉL, y a todo para ser mejor, feliz de poderlo tener de regreso, aunque en el fondo sabía que algo no estaba bien.

Un mes después, en otra pelea, tomo mi corazón, lo dejo caer al suelo nuevamente, ahora la cinta se había ido, me fui dando cuenta que no éramos el uno para el otro como todos decían, pero de todos modos yo quería con todas mis fuerzas que funcionara.

Pero esta vez, no lloré, lo tiro al piso y me le quede mirando, con lastima, como es posible que después de todo volviera a pasar esto. Lo recogí, con aun más cuidado que antes, le pregunté si era lo que quería, ÉL dijo que sí. Aun siendo una tonta, tomé un pedacito de mi corazón y se lo extendí.

ÉL pregunto que para que hacía eso, yo solo respondí, que, aunque me había roto el corazón muchas veces, el seguía siendo algo importante y por eso siempre tendría un pedacito de mi corazón.

ÉL se negó no lo acepto, pero yo, de todos modos, enamorada y tonta, se lo deje en su carro, porque ¿de todos modos de que me serviría? se fue en su carro a las 3 de la mañana, después de dejarme con mi corazón roto, y yo dejándole en el asiento de copiloto una parte de mi.

Subí a mi cuarto, guarde mi corazón en la caja y me le quede mirando de nuevo, vacía, no quería llorar, no lo aceptaba. Pensaba que ÉL regresaría a ponerle algo más fuerte que solo una tonta cinta.

Después de tres días me di cuenta que no regresaría, fue ahí donde supe que estaba viviendo sin corazón. No como antes, sino que ahora era un sentimiento de lo más raro.

Sentía los latidos a lo lejos, no estaban dentro de mí, porque yo no tenía corazón, las lágrimas no ayudaban, eran acido quemando todo, ya no tenía nada en el interior.

Cada mañana que me levantaba veía la caja de mi corazón en una esquina, preguntándome que haría con eso, preguntando como estaría el otro pedazo que le di; si lo abría guardado o lo habría tirado.

Después de las primeras semanas, aprendes a hacerlo. Aprendes a llenar el vacío que esta, con lo que encuentres, pero sobre todo con lágrimas, aunque duelan y desgarren la herida.

Como muchas personas no me permití a mí misma llorarle o extrañarle. Pero como todas las personas, no lo cumplí. Pensé que no le daría más de un mes sufriéndole, pero le di, más y más.

Hasta que a la fecha estoy escribiendo esto, a pesar de que han pasado muchos meses, y sigo con la idea de que ya lo he olvidado; pero es obvio que no lo he hecho, la lágrima que en este momento está pasando por mi mejilla me lo deja muy en claro.

Como yo, sé que hay muchas personas que tienen sus corazones en cajas, que no saben cuándo deberían sacarlos, no sienten ya que se pueda hacer algo con su corazón o simplemente solo quieren entregárselo a esa persona que lo rompió. 

O, como me paso a mí, se lo entregue a un amigo, al principio solo para no tener que cargar con la caja yo sola. Pero después, se lo entregue porque de verdad quería, pensaba que mi amigo podía ayudarme a reparar mi corazón, necesitaba a alguien que lo hiciera. Pero quizá no fue lo mejor, quizá fue muy rápido y también lo rompió, no dolió tanto como antes, tal vez porque ya estaba roto, comenzándose a reparar, pero se volvió a caer. No le den su corazón roto a alguien más, porque tampoco sabrá que hacer con el.

No culpo a mi amigo de haberlo tirado, fue algo que no tenía previsto y me emocione yo sola. Al final de todo, estoy sentada escribiendo esto, con la caja de mi corazón a un lado, sin saber qué hacer con ella.

No puede regresar a como estaba, seguro que no, le falta un pedazo, en realidad le faltan muchos, pero esos pedazos no duelen, porque son personas que siguen conmigo, familia, amigos, yo les doy un pedacito de mi corazón y ellos me dan del suyo; con eso se compensa, pero a mi corazón le falta un pedazo, el de ÉL, el que se llevó, sin mirar atrás, no tengo idea como unir mi corazón sin ese pedazo.

Ojalá me lo devuelva, aunque no quiero, porque si lo hace, es que ya me olvido, o no sé, pero así lo tomo. Quiero repararlo, pero no tengo idea por dónde empezar. Así que por lo pronto, tendré que seguir aprendiendo a como vivir sin un corazón.

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⏰ Last updated: Feb 06, 2017 ⏰

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