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Plumas de agua.

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Con este último ya eran dos. Pero el mas doloroso fue el golpe que Erinn le dio en el ojo izquierdo, puesto que ya comenzaba a tornarle borrosa la visión.
Sin embargo, con un movimiento reflejo se recuperó al instante, sacudió la cabeza y soltó una patada directo a la rodilla de Erinn Esmull, misma que la llevó a tambalear del dolor; pero ésta sonreía en todo momento, por que sabía que Goatfen no se le escaparía esta vez. Algo le decía que por fin se vengaría.
Por otro lado, el ojo del Goatfen se hinchaba y se pintaba de morado a cada segundo, hasta tal punto que al cabo de unos segundos ya solo disponía del ojo sano; y es que ya no tenía alternativa, tampoco había vuelta atrás, este era el momento en el que, o recuperaba su dignidad, o permitía que se la siguieran pisoteando, asi que respiró profundo y aguantó su mirada, con un solo ojo.
Su aspecto en ese instante no podría ser otro que la fatiga y el desaliento, pero también se hallaba rabiosa y agitada, y ante todo, se erguía con aire orgulloso. Sin doblegarse.
     >>Si que tienes mala suerte, sales de un problema, entras a otro, y asi será hasta la eternidad<< -pensó.
Y en un afán de valentía, se lanzo sobre Erinn soltando brazadas y golpes al azar; jamás en su vida fue una buena peleadora, pero la ocasión la obligaba a pensar y a actuar mas rápido. No obstante, siempre temió el enfrentarse a Erinn, y es que a decir verdad, eran contadas las personas que se habían atrevido hacerle frente, su simple aspecto daba un terror característico; pero para Goatfen ya no más, y pese a la diferencia de altura y fuerza logró ponerla sobre una rodilla gracias a un duro empujón. Erinn rió sin gracia. Toda la fuerza de Goatfen no servía para vencerla y todas lo sabían. En aquel callejón apenas unas cuantas luces alumbraban sus rostros, cuatro en total, tres en contra de una, y las otras tres, contando a Erinn, no eran menos altas que Goatfen. Mientras tanto varios perros que se hallaban cercanos a un angosto deshuesadero ladraron.
Esmull miraba en dirección al ojo abierto, mas cansada que molesta, todo lo contrario a su rival, quien estaba dispuesta a acabar con todo esto, pero cuyo gorro gris y tosco -el cual era demasiado masculino para el gusto de muchos y muchas -se deslizaba hacia atrás, dejando ver su brillante cabello negro y lacio, la tenue luz que rebotaba en él lo convertía en un mar de sombras con medianos destellos.
     >>Ya bien lo sabes, no hay escape, ¿o si? No lo creo -pensó quitándose la sangre que le manaba de uno de sus cortes en la mejilla -No te lo perdonará, ni sus idiotas amigas. Quizá si corres con energía... Nah ¿qué dices? Solo mira esas piernas musculosas. Van a alcanzarte, Erinn lo hará<<.
     -¿Ya te distes cuenta? Te lo dije, ¡yo! Yo y solo yo -expreso Erinn Esmull con esa horrible voz -Me golpeastes duro y si dolió. Pero eres una pendeja -rio.

Esmull se había criado en uno de los peores barrios, su manera de hablar era vulgar y burda, y esto hacía también que fuera extraño el que llevara bonitos apellidos y de renombre. Taylegone era el segundo.
     -¡Tráiganla pa'ca! -ordeno al tiempo que mostraba sus grandes dientes ligeramente amarillentos. Vestía una playera simple sin mangas, que daba a notar sus bíceps torneados; también llevaba unos pantalones cortos que apretaban sus lustrosos muslos.
     -Por favor, apártense ¿si? -suplicó Goatfen -Este problema nunca debió empeorar tanto, es que no... No son así las cosas -Argie y Elian ya se acercaban y la tomaban por los brazos; no sin antes recibir uno que otro golpe de Goatfen -¡Esperen! No tengo un centavo mas, ya lo vieron, pe-pero pronto, mejor dicho, mañana es un hecho que lo tendré.

Elian y Argie la forzaron a ponerse de rodillas, ambas le sacaban al menos ocho centímetros de alto. En ese instante una motoneta ruidos ahogo los gritos de Goatfen, haciendo que pasaran desapercibidos; también varios autos transitaban por ahí a aquellas horas de la madrugada, sin divisar el conflicto en el callejón.
Pero Goatfen se retorcía y soltaba rodillazos sin acertar, incluso en un descuido, logro dar un impacto con su frente contra la nariz de Argie. Tuvo de pronto la fuerza de un toro por unos cuantos segundos hasta que Erinn le asestó un golpe de lleno con el codo justo al estómago; el impacto la hizo quebrarse hacia adelante, se le nubló la vista y la falta de aire casi la llevo a caerse. Y un instante después, sintió un frío y duro puntapié en la barbilla, mismo que la haría desplomarse con la nuca al suelo. Elian y Argie la soltaron dejándola caer; entonces azotó contra el suelo encharcado, y enseguida escuchó una risotada del tercio de amigas. Pese a esto, Argie seguía sangrando, tenía el tabique roto y chueco, y aunque se tocaba constantemente la nariz su risa no se detenía, ya que parecía divertirle como Goatfen intentaba erguirse y quitarse restos del barro situado en su cara. Para este punto su cabello yacía cubierto en fango, al igual que su gorro y su chamarra de piel.
     -No se sigan riendo como imbéciles -espeto Erinn mirando a sus dos amigas alternadamente, cuyos rostros se volvían estupefactos al contemplar su sonrisa fea y malevola. Similar a la de una psicópata -¡Golpéenla hasta que se desmaye!
     -Siento como que ya la golpeastes mucho, mejor nos vamos y la dejamos ahí ¿no? -replicó Elian con el mismo vocabulario nefasto -¿o qué dices?
     -¿Es tu amiga o qué? -rugió Erinn -ésta maldita me debe algunas, muchas. Ustedes se pueden largar.

Desafortunada sea la muerte; no yo.Stories to obsess over. Discover now