Pueden poner el vídeo musical que puse para que así el texto se sienta más profundo y le transmitan todos los sentimientos que tiene jack.
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La noche cae en mi oscura habitación y mis sentimientos florecen, -Sentimientos que creía muertos.- Pero aquí están, más presentes que nunca.
Detallando el entorno, mi vista se posa en un gato negro-, Lo veo a través de mi ventana de cristal- Su presencia trae recuerdos desgarradores y su melancolía me consumía. Se sentó en el tejado y movió su cola, mis ojos me empiezan a arder como si aplicaran ají en ellos, mi garganta duele; siento como si clavaran miles de agujas. Respirar era cada vez más difícil, el dolor en mi pecho cada vez hacía que me fuera más difícil respirar, mis labios secos y mi rostro pálido lo delataban.
El gato se posó bajo la luz de la luna como era ya costumbre; fijé mis ojos en su silueta - Tan penetrante, tan solitaria y melancólica- Desvaneciéndose entre las densas nubes y la oscuridad -Opacando su brillo-, Cuando desapareció por completo mis ojos buscaron al gato, más no lo encontré, desapareció con la luna.
Su ausencia no me alivió, las agujas en mi garganta seguían latentes. La sentía seca, tanto que hablar era imposible. Saqué mis manos de las sedosas sábanas y las dirigí a una botella de vino- Que reposaba en el cajón vintage- Regalo de mi padre antes de su muerte.
Tomo un sorbo esperando aliviarla, pero el dolor se intensificó, sentía como si las agujas se clavaran aún más en mi garganta, expandiendo la herida. No lo soporté la botella se deslizó de mis manos y cayó en fragmentos al suelo.
Decidido recoger los cristales, me siento en mi cama y bajo mis pies pausadamente, todo mi cuerpo me pesaba. Mis pies tocan el frío suelo y me impulsé para levantarme de la cama, mi cuerpo no reaccionó y en cambio caí al suelo, los trozos de cristal incrustádose en mi espalda y mis piernas, trato de gritar pero la voz no salía- Ni siquiera un pequeño quejido- Mi cuerpo seguía inmóvil, sentía el alcohol entrando en las pequeñas heridas haciéndolo más insoportable aún- El dolor-.
Aún en el suelo con los cristales incrustados en mi piel mis ojos buscan la ventana, bueno, el gato realmente
- ¡Masoquista!- me grita mi subconsciente. El gato volvió con la luna -Ahora más rojiza que nunca- Iluminado mi habitación, esta tenía un aspecto escalofriante, a mi mente llegan un sin fin de insultos hacia el gato. Me miraba burlonamente, cerré mis ojos intentando opacar mis sentimientos, tratando de calmar el dolor, me relajé y empecé a mover mi cuerpo, mis extremidades. Me levanto del suelo y corro hacia el baño. Cerré mis ojos mientras suspiraba, tratando de nuevo de opacar mis sentimientos, de enterrar mi dolor, mis piernas ardían por el esfuerzo. No me detuve hasta estar frente a la puerta, me quedé observándola sin motivo alguno.
Sacudiendo la cabeza, recordé las heridas en mi espalda y abrí la puerta rápidamente, la estancia tenía las paredes un poco grises y arriba del lava manos- Como de costumbre- reposaba un espejo. Me miro de reojo, no quiero ver mi reflejo, no aguanto el dolor que rompe mi alma en mil fragmentos.
Doy media vuelta y observo mi espalda en busca de las heridas. Me sorprendo al no encontrar nada, ni siquiera una mínima gota de sangre - ¿¡Te has vuelto loco!?- me gritó mi subconsciente alarmado. - No lo estás- Dije meneando mi cabeza, tratándo de convercerme.
Es imposible, sé lo que sentí. Pero no hay nada, absolutamente nada. Negando con mi cabeza decido que lo mejor será resolver la duda mañana, con más calma y siendo consciente de lo ocurrido.
Mis pies se dirigen mecánicamente a mi habitación, una vez adentro mis ojos buscan desesperados la botella de vino rota- Esperando encontrarla hecha añicos en el suelo- en cambio se encontraba en el cajón de noche. Intacta.
Me tiro a mi cama sin fuerzas - Ya no me quedaban- Mi mirada busca al gato, esperando sentir de nuevo este dolor que me agrieta, que me rompe. Más no lo encuentro.
Y entonces lloro; lloro como si mi vida dependiera de eso. Mi pecho sube y baja, el dolor surge en mi pecho y libera descargas por todo mi cuerpo. Todo duele.
Mirando la luna tomo un cigarrillo de mi cajón, rápidamente lo enciendo y lo llevo a mis secos labios; la primera inhalada sabe a gloria. Las palabras fluían mi historia, relatada a un público que se reducía a mi cigarrillo y la luna. Sé muy bien que aquel gato negro es responsable de mi dolor, sé que lo que siento realmente es desamor, que me rompieron en mil fragmentos. Pero mirando la Luna, ésta me hace una promesa silenciosa. Apenas exhale humo de este cigarro todo este dolor se irá, me abandonará, podré estar tranquilo sin tener que preocuparme por ese maldito gato.
Una lágrima espeza cae por mí mejilla y se posa en mis labios, su sabor salado me es ahora familiar, tomo mi cigarro e inhalo como si mi vida se me fuera en ello -se sentía de esa forma- Expulsando el humo, de mis labios salen las palabras que no pude nunca antes decir:
-Amor mío, es tiempo de olvidarte, de dejar sanar mi corazón.
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Este es un avance de la novela. Estaré trabajando en el primer capítulo para así subirlo rápido y puedan leerlo. Esta es una novela gay y tiene algunas partes eróticas, así que, espero que les guste tanto como a mí.
Dejen sus comentarios si les ha gustado el avance, nos ayudaría muchísimo y nos daría fuerzas para seguir escribiendo.
Historia por Jhon chica.
Edición por Alexandra borrero.
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Fragmentos
RomanceADVERTENCIA: Esta novela es de temática homosexual, si no te gusta este tipo de novelas no lo leas ni dejes comentarios homófobos, mantente alejado de tus malas vibras (+18). _______________________________________________ Un corazón roto, un sueño...
