Capítulo 1

10 0 0
                                        

Es doloroso amar y que esa persona, la cual se ha convertido en lo más importante de tu vida, no sienta lo mismo.

Nos conocimos desde muy pequeños, aún lo recuerdo, en ese entonces tenía 6 años y él 7. Yo estaba llorando porque recientemente un chico me había tirado arena en toda la cara. De pronto sentí un tacto en mi mejilla, luego en mis ojos y para  finalizar en mi pelo, mis parpados se elevaron para dar vista al niño que tenía frente a mi.

-¿Estás bien?- preguntó.

Asentí. 

-Que niñato más pesado. Listo, estás limpia nuevamente. 

-Gracias.

-¿Cómo te llamas? 

-Rebecka.

-Soy Alen.- dijo, para luego dejar ver una gran sonrisa, en su rostro, eso si le faltaba uno que otro.

-¿Alen?- sinceramente nunca había escuchado ese nombre, era primera vez y me parecía gracioso, sonaba como ''Alien''.

-Si, es un nombre extraño, lo sé.- respondió haciendo una mueca.

No parecía un niño de 7 años, demasiado maduro para hablar, me sentía avergonzada por haber estado chillando así rato antes. 

-Seamos amigos Becka.- sonrío nuevamente estrechando su mano ¿no le dolía la cara de tanto sonreír?

-Esta bien.- dije estrechando la mano también, limitándome a sonreír, me faltaban dientes, bueno, a él también, pero no era una niña que sonriera mucho.

Así recordaba cada día el primer momento en que nos conocimos, perdida en mis recuerdos, aferrándome a cada uno de ellos.
Salí del aula a paso lento, ya no quedaba casi nadie, así que di marcha a buscar mis cosas al casillero, pero una conversación me detuvo.

-¿Quieres que te ayude? dijo una voz masculina, era Alen.

-Si no es molestia.- respondió una voz femenina.

-No lo es, cuenta... conmigo para lo que sea.- su voz temblaba, mi corazón estaba detenido al igual que mi respiración.

No quería seguir escuchando, la manera en que se comporta Alen frente a ella es distinta, se pone nervioso, tiembla, se sonroja. Mis ojos se sentían aguados, quería llorar, gritar, correr.

-Estúpida.- susurré para mi misma.


-Tonta.- susurré nuevamente.

-Patéti...- había chocado.- Lo siento, no te ví.

-Tonta.

-Lo sé, no hay para que recordarmelo.- dije mirando sus ojos color pardo. Me tranquilizaban, mirarlos se hacían mi dosis de relajación y mi calmante. 

-Deja de tratarte así.- me dijo, rodé los ojos, el era igual consigo mismo.

-Tu haces lo mismo.

-Dejemoslo así.

-¡Becka!- escuché detrás mio, gire mi cabeza, para ver a un Alen acercándose a mi, era tan guapo.- ¿Aún estás aquí? pensé que te habías ido.

-Ya me fui.- le dije.

-Jaja graciosa. Em becka lo siento pero hoy no vamos a poder irnos juntos.

-¿Irás con ella?- ni siquiera me di cuenta de que lo había dicho. Estaba enfadada, hemos estado juntos 11 años, y de pronto me abandonaba. Lo detesto.

-Sí...

-Bien, igual pudiste haberme avisado antes, estuve como tarada esperándote.

-Nunca te confirmé nada.

-Da igual, adiós.

-Becka no te enojes, mañana...

-Mañana nada, no importa, si quieres desde ahora vete con ella todos los días, no me interesa.- Empecé a caminar rápidamente, sentía una presión horrible en el pecho, esto me consumía. 

Sentí una mano rodear mi muñeca.

-Alen te dije que maña...- No era él.

Evan solo me miraba, yo a él, su mirada estaba opacada, al igual que la mía, nuestro brillo se había apagado, ambos sentíamos lo mismo. Ambos sabíamos la mierda que era pasar por esto.

Empezamos a caminar, sin emitir ninguna palabra.

Fuimos a su casa, entramos a su habitación, me senté en el borde de la cama, el se arrodilló quedando frente a mí. Sentí una de sus manos en mi mejilla, limpiando la tibia lágrima naciente.

Observé sus ojos, transmitían un dolor profundo, con Evan las palabras no eran necesarias, nos entendíamos con solo mirarnos, comenzó acercarse lentamente, sentía su tibia respiración en mi cara. Cerré los ojos, para después sentir sus cálidos labios en los míos...Alen.

Puse mis manos al rededor de su cuello acercándolo más mí, di paso a su lengua y que esta entrara en toda mi boca. Se sentía bien. Me tomó de la cintura y me posiciono en sus piernas, fue un beso necesitado de amor, pero no porque nos necesitaramos entre nosotros, sino necesitado de ellos.

En mi mente a quien besaba no era Evan.

Era Alen

Y para el yo tampoco era a quien besaba.

Era Irene. 

Nos separamos por falta de aire, abrí los ojos lentamente, me di cuenta que el aún los tenía cerrados, me levanté y agarré mis cosas.

-Nos vemos mañana.- le dije.- Hoy tengo que estudiar.

-Hasta mañana.- dijo en un tono suave acercándose para darme un abrazo.- tonta.

-Estúpido.- dije riéndome.

-¿Te voy a dejar?- preguntó mirándome hacia abajo, Evan era muy alto.

-No hace falta, además tu también debes estudiar.

-Después de dormir.- dijo soltándome.- bien, entonces hasta mañana

-No sé como te va tan bien si ni siquiera abres un libro.- Le envidiaba en ese aspecto, yo me mataba estudiando para sacar buenas calificaciones, cuando a el le daba lo mismo y solo dormía. Que injusto. 



:)










You've reached the end of published parts.

⏰ Last updated: Jun 18, 2017 ⏰

Add this story to your Library to get notified about new parts!

RemplacementStories to obsess over. Discover now