"No somos más que caos en un tiempo caótico. No somos más que amor en llamas, o que flores secas y marchitas. No somos más que él reflejo de lo que afuera, no podemos comprender de nosotros mismos."
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"¿Qué es el dolor si no es más que una simple sensación?", "¿Qué es amar, cuando amar duele tanto como llorar?". Llevábamos ya varios años viviendo juntos. Habíamos vivido de todo lo posible e imaginable por vivir. Habíamos escrito libros, hecho proyectos juntos, e inclusive habíamos viajado juntos. Era como si fuésemos... una pareja... una de verdad. Yo quería sentir que éramos una pareja... ¿Pero él? ¿Acaso él lo sentiría igual? Era claro que no.
¡Odiaba que siempre me hiciese lo mismo!, ¡lo odiaba con toda el alma! Un día me trataba con amor y con cariño, como si yo fuese la única persona en su vida, como si fuese la más especial. Pero al siguiente... ¡ho! al siguiente. Era totalmente distinto. Era como si de un día para otro, yo hubiese pasado de ser, "Especial", a simplemente un... "amigo".
¿Qué acaso nadie puede imaginarse esto... este odio, e impotencia que yo sentía?, ¿Nadie era capaz de sentir aquella odiosa sensación que me oprimía el pecho y en muchas ocasiones, me había hecho llorar incesantes mares y ríos de lágrimas? ¡Obviamente no!, ¿Quién podría?, ¿Quién sería capaz de atreverse a tocar el fuego y tener las manos ahí por un rato largo? ¡Nadie!... Nadie sería capaz.
Antes... solía fantasear. Solía crear un mundo de ideas y posibles "Si, te quiero", en mi mente. Antes, era cuando el mundo se teñía de dulces colores y el amor no podía estar en su punto más alto de resplandeciente fulgor. Esa llama no podía brillar más. Pero antes... antes todo era diferente. Antes sentía que me quería, antes sentía esa conexión. ¿Y ahora no?... No. Él se encargó de apagar esa llama que en mi corazón latía, él se encargó de pisotearla hasta la muerte.
¡Maldito era el día en el que lo había conocido!, ¡maldita la ocasión en la que me había enamorado! Maldito todo aquello que había vivió con él. Y qué a pesar de ello, a pesar de haberme repetido a mí mismo una y otra vez, hasta el cansancio; "No sois más que amigos", "no sois más que buenos amigos", aun así, había caído en cada dulce palabra, en cada linda frase, en cada sensación que me producía estar con él. Había caído en un agujero negro del cual, a este punto, ya no podía ver el fondo ni el inicio. El cielo era lejano y distante para mí.
Recuerdo claramente cómo había comenzado todo. Recuerdo a la perfección en que momento él, el culpable de mis esperanzas y derrotas. Había encendido la pólvora en mí. Había revolucionado mi mundo de pies a cabeza. ¿Y cómo olvidarlo? Había sido maravilloso, la sensación de sentir que podía dominar el mundo a su lado me alimentaba con cada respiración que mis vivos pulmones daban. Los mejores tiempos de mi vida. O dicho de otro modo... La mejor ilusión de mi vida.
Lo recuerdo con claridad. Estábamos felices de la vida, yo era feliz. Habíamos terminado de grabar juntos y todavía, como ya era usual, nos quedábamos a charlar un rato más por Skype. Había hecho una pregunta que pudo sacarme de mi mundo, haciendo que me preguntase; ¿Por qué él quería eso?, ¡¿Por qué conmigo precisamente?!, ¡habiendo tantas personas en el mundo a quien pedírselo! ¡Habiendo tantas personas!... personas que no soy yo.
-Entonces... Vegetitta. ¿Te vienes a vivir conmigo a Los Ángeles? o que...- ¿Vivir en Los Ángeles?, Era descabellada la idea, incluso podría atreverme a decir que ridícula. Pero esa sonrisa... esa dulce y linda sonrisa que en sus suaves labios se dibujada, podía romper mis barreras e ingresar en mi alma sin ningún tipo de problemas.
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-- INMORTALIDAD -- Wigetta -- One Shot (Gay - Slash)
Fanfiction¿Qué ocurre cuando el amor se convierte en traición, y la traición en venganza? Para Samuel, el dulce amargo sabor de boca, le dará un abierto mundo de posibilidades.
