Estaba completamente atónita, no podía apartar la mirada de sus ojos, el cuerpo no me respondía y la muñeca empezaba a doler. A pesar de la presión que sentía en ese momento mi atención se centro en analizar cada detalle de su aspecto.
Pelo castaño oscuro , liso totalmente alborotado, sus ojos, vistos de cerca tenía unas pequeñas manchas marrones y eran decorados con unas pestañas largas y negras, sus labios carnosos y perfectamente delineados y a diferencia del otro día que estaban acompañados de una pequeña barba, hoy, estaba afeitado y su rostro se adaptada a su edad.
Su cuello, simplemente perfecto, estaba adornado con un lunar en el lado izquierdo y con un collar en forma de cruz que bajaba hasta su pecho notablemente tonificado.
Cuando terminé de examinarlo dije.
-Eres un bruto.
-Sólo cuando la situación lo requiere muñeca-Me respondió quitando su enorme mano de mi delicada muñeca y apoyándola sobre la pared. Acaricié la zona adolorida.
-No me llames muñeca-Dije con recelo.
-Como quieres...Muñeca-Dijo con énfasis la última palabra. Decidí mantener a calma y no alterarme y fingir que no lo conocía.
-¿Te conozco?-Pregunté desinteresada.
-Oh, claro que sí.
-Lo siento pero no me suenas.
-Entonces, sí no me conoces, ¿Porqué intentaste escapar?-No tenía palabras para responderle, y al ver que no hablaba añadió-Strike dos-No respondí durante unos segundos.
-Y se puede saber cuál fue mi Strike uno-pregunté.
-Cuando me rayaste la moto, ese fue tú peor error....Naila.
Regla del mentiroso: Mantén tú argumento hasta la muerte.
-Vuelvo a repetirte, no te conozco, mi nombre es Zoe. -El me respondió con una sonrisa que dejaba ver su perfecta dentadura.
-Y ...¿Porqué llevas un collar con tú nombre?- Bajé la mirada hasta mi cuello y efectivamente, llevaba mi collar.
Regla número dos Y que rompe la primera regla: No seas gilipollas y aprende a mentir bien.
-Strike tres y fuera-Dijo divertido. Me di por vencida y solté un bufido. No podía seguir haciendo el ridículo, no más de lo que había hecho.
-Muy bien, me has pillado, ¿Qué quieres?-Dije con resignación. Él, en cambio, estaba contento y su sonrisa mostraba suficiencia.
-Quiero que me pagues la pintura de la moto.
-Perfecto-Dije chocando las manos-¿Cuánto es?-Pregunté con alegría, así de fácil, le pagaba y no me molestaba más.
-Trescientos-setenta-y-cinco-Mis ojos se salieron de mis órbitas, el simplemente se río de mi cara.
-¡No tengo ese dinero!-En realidad sí lo tenía, pero era para mi moto, ni loca le daría mis ahorros.
-Pero trabajas.
-Ya, pero no lo tengo-El me miró, y se quedó pensativo.
-Bien, harás otra cosa-Se quedó callado y me irritaba
-¿Hablas?-Dije con desesperación.
-Serás mi esclava- Analicé con cuidado lo que me acababa de decir.
-Perfecto, te haré los deberes durante un mes-Levanté mis pulgares en forma de aprobación y le enseñé mi mejor sonrisa-Bueno sí me disculpas me tengo que ir machote-Le di unas palmadas en el pecho y me dispuse a irme por el lado donde su mano no me tapaba el paso. Pero su brazo se estampo sobre la pared de mi vía de escape a escasos centímetros de mi nariz, lo mire encontrándome con su ceja arqueada y dije -¿Dos meses?
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RIDER
Teen FictionNuestra relación empezó de una manera violenta y drástica... Una chica de un carácter que dejaba mucho que desear, demasiado impulsiva, que actúa y luego piensa. Me encantaba subir a una moto e ir de cero a cien, adoraba todo lo relacionado con la...
