Aquel chico le intrigaba, no era la primera vez que había reparado sus ojos en él. Tenían algunas clases juntos, regularmente se veían en los pasillos, siempre lo veía ayudando con los eventos escolares que ahora tenía que organizar y una que otra vez lo había visto en la sala de redacción hablando con Hazel, la jefa del periódico.
Sin embargo aquel interés por el muchacho no tomo lugar hasta la última junta de voluntariado para el baile de invierno; ahí fue cuando notó algo muy peculiar. Se sabía el nombre de cada persona en la habitación, sus colores favoritos, sus apodos o sus cumpleaños, pero no conocía ni un dato básico de aquel castaño. Tampoco percató su ausencia en el cuarto dada por terminada la reunión, era como si simplemente hubiese desaparecido. Para empeorar las cosas, cuando le pregunto a sus compañeros (completamente avergonzada) no le contestaron. Nadie sabía nada concreto sobre el chico, al parecer solo un pequeño puñado de personas le conocían bien.
Se sentía mal, él siempre era el primero en llegar y el ultimo en irse. ¿Cómo era que no se sabía su nombre? ¿Cómo era que nadie se sabía su nombre?
Ya había pasado una semana y ahora estaban en Pre cálculo. Se había pasado toda la semana atenta a los profesores esperando a que le llamasen la atención, le preguntasen algo o dijeran su nombre en el pase de lista; nunca lo hicieron.
No se lo sacaba de la cabeza, hace tiempo que no salía de su cerebro. Era algo raro, extremadamente raro. Para ella, el obsesionarse con esto era muy extraño pero le intrigaba.
Aquel chico le intrigaba.
***
Se volvió a cruzarse con él en los pasillos y trato de acercársele pero no lo alcanzó. Vio cómo se escabullía detrás de Hazel y comenzaba a platicar con ella. Sintió un nudo en su estómago al verlo reír junto la morena. No pudo evitarse preguntarse si estaría saliendo con ella. (¿Por qué se estaba preguntando eso?) No podía ser, ella está saliendo con un tal Scott.
Divisó a Victoria a la distancia, corriendo hacia ella y tropezándose junto al muchacho tirando todas sus cosas en el suelo junto con su almuerzo. Escuchó como su amiga lloriqueaba: ya no podría comer nada; y antes de que pudiera acercarse a ayudarla, el castaño ya lo había hecho. Se apresuró a recoger sus cosas antes que los transeúntes los pisaran al pasar y le entregó una barra de cereales que tenía en su mochila, dirigiéndole una sonrisa de par en par. Vio como el chico se despedía de su amiga
Estaba confundida, su cara estaba completamente roja.
Estaba tan distraída que no advirtió en el choque con Amanda que resultaría con una mirada inyectada con odio mientras esta pasaba junto a ella. Se sorprendio al verla a hablar con unas niñas de octavo. Ella nunca tramaba nada bueno, pero no recordó que no sé qué tenía que meter, solo lo haría peor. Lo había aprendido a la mala.
***
No le gustaba... ¿o sí?
El no encajaba en el término "normal", pero si no le gustaba, ¿por qué se sentía nerviosa alrededor suyo?, ¿por qué le temblaban las piernas?, ¿por qué al verlo toda su confianza desaparecía?, ¿por qué cuando lo miraba sonreír junto con sus amigos, sentía que se derretía? Todos los chicos más deseados de su instituto la perseguían y tenía una larga lista de pretendientes fuera del colegio dispuestas a cortejarla; pero él, con su sonrisa sincera y su actitud tímida, la habían atrapado.
***
Le pareció buena idea
Su amigo se mostró sorprendido cuando ella pregunto por él. Parecía encantado de haber sido acorralado por una de las chicas populares y le contesto todas las preguntas que tenía con respecto a él. De paso, le invitó a una de sus fiestas.
El fin de semana estaba a la vuelta de la esquina y pronto podría pasar un tiempo a solas con Schneider.
