Desperté de golpe, como cuando sientes que te estás cayendo y despiertas sobresaltada. Y la realidad, también de golpe, llegó. Estaba mani-atada, no forcejeé porque tenía el cuerpo resentido. De la nada una luz amarillenta impactó de lleno en mi rostro.
-Habla.
-¿Qué...?-dije con la voz pastosa.
-Habla.- traté de enfocar a la persona que tenía enfrente pero mis ojos no se acostumbraban a la luz.
-Déjala, la intervinieron ayer.- Él habló.
Escuché pasos, una puerta cerrarse y una mano sujetar mi cuello.
-Escúchame bien.- me escupió cada palabra.- El papel de ingenua no te queda.- hice una mueca de dolor, ¿qué parte de me duele hasta el alma no se entiende? No me soltó pero al menos dejó de apretar. Algo es algo.
-¿De qué hablas?- me obligué a vocalizar.
-Tenemos tu ADN.- esta vez sí me soltó.- No me lo estás poniendo fácil...- decía pasándose las manos por el cabello.
-¿Qué tiene mí...?- quise terminar de hablar pero la garganta seca y mal herida que tenía me lo impidió.
-Toma.- presionó un control, de la camilla supongo, ya que esta comenzó a moverse de manera que quedé "sentada". Gimoteé un poco debido al dolor, mi magullado cuerpo no estaba para hacer esta tipo de movimientos... o ningún otro en realidad.
-Toma.-me repitió tendiéndome un vaso. Le hice caso ("para variar") y me tomé su contenido de un sorbo, o al menos lo intenté porque hasta el peso del vaso me costaba.
Se sentó analizando mis movimientos.
-Tu ADN... es humano.- No... ¿Enserio? Lo miré tratando de transmitirle mis pensamientos; no funcionó.
-¿Qué eres?- me preguntó. Lo miré seria, no sé si sean los analgésicos, pero hasta gracia me daba esta escena.
-¿Enserio?- pregunté con sarcasmo. Se acercó mucho, invadiendo mi espacio personal.
-Tú tienes un ADN humano, ¿pero cómo explicas tus alas?
-¿Alas?- Si mal no recuerdo, mi mamá no era un ave.
-¿Crees que no te hemos hecho exámenes?- lo miré obviando mi respuesta.- ¿Te duele la espalda?
-Me duele hasta el alma.- dije en un suspiro.
-Van a venir, te van a hacer un interrogatorio, y más vale que por tu propio bien digas la verdad.- y se fue echando humos. Mi cara era todo un poema.
Esperé el supuesto interrogatorio pero pasaron las horas y nada. Bufé exasperada, y nada.
Luego de las horas más largas de mi vida una chica entró en el reducido espacio donde me encontraba.
-Voy a ayudarla a asearse.- eso fue lo único que dijo, ni "hola", pero si me iba a ayudar a quitarme el olor a muerto (para mí es el olor terroso y a sangre) bien por mí.
Me ayudó a levantarme, y me condujo a la ducha, con las mejillas flameando deje que me despojara de la "túnica hospitalaria" (como llamo a la bata). Luego de jabonarme y lavarme el cabello me veía... más yo.
-¡Hay Dios!- exclamé acercándome al espejo, mirando las ojeras que tenía debajo de los ojos, las manchas... del cansancio supongo. - Bueno así nací, me tengo que querer.- por un momento me olvidé de dónde estaba y dije exactamente lo que pensaba... una risa me hizo tensarme. Me giré y ahí estaba Él. Abrí la boca, la volví a cerrar, pase mi saliva, tomé aire, y seguía sin saber qué decir.
YOU ARE READING
Punto medio
Mystery / ThrillerÉl la golpea y ella no puede decir nada de algo que la hacer dudar de su propia cordura... Todo es confuso para él, la quiere, la necesita, la odia, la aborrece, ella es débil... El fin justifica los medios... Y ella es el punto medio.
