CAPÍTULO 1 Las peores Navidades

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Me llamo Candela, tengo catorce años y vengo de Madrid.
Desde que era pequeña la Naviadad era la fiesta más ridícula del año. Pero este año ha sobrepasado los límites. Y esto se debe a que a mi madre se le ocurrió la genial idea de invitar a mis tios y a mis primos a pasar las fiestas en casa. Mis tios se mudaron a Arizona por temas de trabajo, por eso solo los vemos dos veces al año.
Pasarían del 24 de diciembre al 7 de enero.
Llegaron sobre las diez de la mañana y mis padres les recibieron cariñosamente. Esa noche cenamos en el comedor y nos dimos los regalos de Papa Noel . Mis primos como de cosrumbre recibieron miles de regalos mientras que a mi, mis padres me regalaron una colonia , que estoy segura de que era una de las que mi madre usaba para perfumar la casa.
Esa misma semana no pasó nada interesante ya que solo salimos para comprar la comida de año nuevo.
Llegó el 31. Eran ya las doce menos un minuto, estaban a punto de sonar las campanadas.
Mis primos estaban nerviosos , porque querian hacer una carrera para ver quien se acabana antes las uvas.
Empezó a tocar la camapana y asi doce veces. Lo más raro sucedió cuando estas acabaron. Mi padre me dio un abrazo!
Y yo pensé que pasa aquí?
Mis padres nunca me demostraron que me querian, y mucho menos darme un abrazo.
Sabía que algo no iba bien, el y yo sabiamos que en realidad estaba actuando delante de mis tios, para que pensaran que éramos una familia feliz. Pero en realidad , no lo éramos.
Sabeis por qué odiaba las Navidades? Porque envidiaba a todas esas familias felices que pasaban las fiestas riendo y amandose los unos a los otros. Nadie sabía lo que era sentirse como si no existieras. Como si fueras un fantasma. Como si fueras huérfana, sin amigos o familia en la que apoyarse en los momentos difíciles.
Después de que me diera aquel frío y falso abrazo subí discretamente a mi habitación y empeze a llorar. No podía aguantar más. A veces sentia que era mejor para el mundo que despareciera, pero mi interior me decía que tenía que ser fuerte, y que ya encontraría a alguien que me entendiera.
A la mañana siguiente no me encontraba miy bien. Mis padres me preguntaron que qué me pasaba pero no tenía ganas de hablar con ellos de eso. No tenía esa confianza con ellos. No me podía desahogar con ellos, eran como desconocidos para mi. Decidí buscar un medio por el que me pudiera comunicar con alguien de mi entorno. Con el que pudiera compartir mis alegrias y mis penas. Así que decidí buscar una página web en la que se pudiera escribir foros y chatear con personas a las que agregases.
La web que encontré se llamaba Celeste.com . Comenzé a escribir foros por ejemplo:" La vida es difícil cuando no tienes a nadie al lado".
De repente la gente empezó a escribir comentarios. Me daban ánimos y decian que ellos me apoyaban, que me entendian. Y , por primera vez me sentí querida como si tuviera un escudo que me defendía de la cruda realidad. Conocí y me hice amiga de muchisimas personas de todas las edades. Pero hubo una persona que sin duda fue especial para mí, ella estaba pasando por la misma situación que yo. Ella se llamaba Alicia. Y tenía catorce años como yo. Estuve chateando con ella mas de cinco horas diarias. Durante esos primeros dias mis padres me notaban distante. Decían que ya no estaba a lo que tenía que estar. Era como si estuviera en otro mundo. Ya no les hacía caso. Era otra persona.

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