Suena el despertador; 6:30 a.m.
-¡Joder! ¡Otra vez!- decía yo muy estresada
Me levante de mi cama, me saque las pantunflas que casi golpean a mi gato, pobre inocente.
Busque mi ropa formal para ir al instituto, solo me puse lo primero que encontré. Mientras me cambiaba escuchaba la vibración de mi celular, era Tris.
-¿Aloooo?- dije casi gritando
-Si, Am, recuerda qué pasó por ti, ya estoy llegando- dijo ella preocupada. Siempre estaba preocupada por llegar tarde, era muy cumplida.
-Si ya casi bajo, solo cepillo mis dientes- dije y colgué al instante.
Cepille mis dientes, y bajé corriendo, mi madre ya se había ido, tome un jugo de naranja de la nevera y salí, ahí estaba ella con su bello bocho plateado. Me subí en la parte de adelante, pero por un momento lo olvido, regrese a casa,tome mi mochila y salí.
-¿Que tal belleza?-dijo Tris, siempre me encantaba ese tono que ponía cuando decía este pedazo de oración.
-Muy bien, súper lista-dije con una sonrisa de oreja a oreja.
Mientras conducía, yo le contaba acerca de las nuevas canciones que tocaría mi banda favorita en un club popular de la ciudad, siempre teníamos un tema de conversación.
Llegamos al instituto, Tris tomó su mochila roja cereza de la parte trasera de su coche. Caminamos hacia la entrada, aún faltaba 15 minutos para la primera clase.
Tris, podríamos decir que era de las más populares, tenía muchos seguidores y muchos enemigos, pero siempre fueron solo odiosos, siempre eran las mismas chicas, las chicas 'Squad'. Nunca me agradaron, las odiaba. Tris siempre fue la típica amiga que es más fiestera, siempre llama la atención, a todos los chicos les ataría ella, y yo, yo solo me concentraba en mis estudios, no era de pegarme a los chicos, simplemente ahí estaba yo.
Entramos a la primera clase, fue bastante aburrida, maldito profesor Eduardo. Daba las clases más aburridas de la historia, hablaba lento, se trababa.
Era el último día antes de vacaciones, Tris se iría a mi casa una semana.
Después de un largo-corto día de estudios, salimos.
El instituto estaba justo a unas calles de mi casa. Tris y yo pasamos la tarde comiendo, viendo un maratón de series. Pasó un buen día, Tris me sugirió salir a caminar para estirarnos, a unas tres calles de la mia, vimos a un chico apoyado a la pared de una casa que pudimos suponer que era la suya, al verlo caminamos más despacio para analizarlo, como cualquier chica.
Era muy guapo, bastante guapo para ser verdad. Era tal vez de mi estatura, eso ya era seguro. El solo estaba con la mirada baja, mirando su celular, tenía unos audífonos negros puestos, podría creer que estaba viendo algún video o escuchando una canción. De repente solo sonrió, sonrió a su celular, y a pesar de que estaba con la mirada baja su sonrisa era hermosa. Seguimos caminando, Tris me sugirió que le pidiéramos su numero, muy atrevidas regresamos a lo que sería su casa. Pero ya no estaba, tocamos y el salió, su casa tenía un balcón, y ahí, ahí fue cuando lo vi, se veía tan perfecto, se veía tímido muy serio así que solo le sonreí y Tris hablo;
-¡Hey! Hola chico, ¿quisieras bajar?-
-Oh... claro
En seguida bajo, me temblaban las piernas, jamás había hablado con tremendo chico tan perfecto.
-Somos Tris, y Amanda- dijo, haciendo un movimiento de brazos dirigiéndose a ella y en seguida a mi.
-Mucho gusto, soy Evan- dijo con su sonrisa tan perfecta, para darnos la mano a cada una de las dos. Pude notar que tenía un sencillo pero lindo lunar en su mejilla, justo en el centro.
-Bueno, pues yo soy Tris, y pues hace unos minutos te vimos aquí afuera y quisimos pasar a conocerte-dijo Tris, tan calmada.
-¡Si!, porque pues...-dije pero de repente se me cerró la boca, como si de pronto alguien me pusiera un cierre.
-¿que decías?- pregunto Evan.
-nada-
-bueno, ¿quisieras ir a animar con nosotras?- pregunto tris
-claro, ¿porque no?- regreso hacia la entrada de su casa y cerró la puerta principal.
Esa sería la tarde que empezó todo.
