Y ahi estaba sentada yo, en frente suya, con una mesa de cafe con un mantel naranja entre nosotros.
El seguía tocando su guitarra cantando Taburete mientras me miraba con los ojos rojos y achinados.
Y en ese momento solo podía mirar como su boca se movía al cantar y como su mano derecha se movía entre las cuerdas, como su pie izquierdo marcaba el tempo de la canción y como su tupe bailaba de un lado a otro cuando movía la cabeza.
Todo el mundo al rededor estaba pendiente de la canción o de sus móviles, pero yo solo estaba pendiente de el y de sus gestos.
Menos ella. Ella también estaba pendiente de el. Y de mi.
Notaba su mirada a mi izquierda y como me mataba en su mente.
Notaba que cada segundo que pasaba y los dos me miraban era un segundo menos en mi vida.
"Mi sobredosis siempre serán tus piernas"
