Hace muchos años en una ciudad mística radicaban seis Diosas que eran hermanas, la primera de ellas era Anel la cual era alta y con un cuerpo espectacular, solía cantar y hechizar a todos los humanos que le pasaban cerca, pero estaba escasa de inteligencia. Otra era Agata tenia ojos verdes que prácticamente dejaba hechos piedra a cualquiera que se le cruzara por su camino, gracias a eso siempre usaba lentes especiales, la tercera hermana era Alice, esta era muy rebelde, no duraba un día con el mismo tono de cabello, solo se la pasaba haciendo destrozos a donde fuera, su cuerpo lleno de tatuajes hacia que fuera la oveja negra de la familia, la cuarta era Aria, una joven hermosa echa para las manualidades, la cocina y la música, esta chica siempre vestía pequeñas batas y andaba descalza, cuidaba del bosque y de todos aquellos que sufrían del mal de amor, la quinta era Astrid. Tenía unos ojos como si fuera la galaxia misma la cual le permitía mirar el futuro, su pelo platinado y su poca sociabilidad hacia que fuera un poco más especial del resto; por ultimo quedaba Beth, ella era muy distinta, era pura, no veía la maldad en las personas, no era hermosa, pero tenía algo que la hacía sobresalir; se iba a las altas montañas a narrarle poesía y largas historias al cielo , quería que su padre el sol la escuchara y mandara algo de confortación a sus hermanas. Por las noches le susurraba a su madre la luna, pidiendo que la llevara consigo, añorando abrazarla y contarle esas historias que inventaba, pero siempre al alba la luna se iba dejándola sola y vacía.
Se dice que hace muchos años... Un hombre apuesto se encontró con Alice, para entonces la chica era muy diferente; el hombre la enamoró perdidamente. Pero una noche, su madre luna le dijo que fuera a las cascadas, profetizándole que ahí toda la verdad saldría a la luz. Al amanecer Alice fue a las cascadas. Y el primer rayo de luz dio a ver a su hermana Agata entregándose al amor carnal con el hombre que ella amaba, de la furia que Alice sentía le quemó los ojos a su hermana y a él lo quemó vivo. Agata lloraba lágrimas de sangre y eso le dolía a Aria, por ello consiguió algunas hierbas para curarle los ojos, dejándole las pupilas verdes y con el don de convertir en piedra así como estaba su corazón.
Una tarde de abril la lluvia se hizo presente... Algo extraño en aquellos lejanos lugares, Astrid estaba preocupada porque no miraba más el futuro de Beth. Un joven apuesto apareció de pronto frente a sus ojo, él le dijo que venía de América buscando nuevos horizontes y que estaba cansado al igual que sediento, le pidió de favor un vaso con agua, pero esta se negó; él pasó a otra cabaña un poco más lejos en donde se encontró con Anel, pero esta no lo hechizo con su canto, algo en ese extraño hombre la asustó y huyó con su padre el sol que ya casi se desvanecía. Al caminar un poco se encontró con Agata la cual estaba algo molesta del que el chico pasara de alto su cabaña y se paró enfrente de él quitándose los lentes pero no pudo convertirlo en piedra y llorando se regresó a su cabaña a recordar a aquel amor prohibido que la convirtió en lo que era. Aria se encontraba dormida y no pudo ayudarlo, así que a la última que vio fue a Alice, está siempre estaba de mal humor, y al ver a ese chico las llamas en su interior se encendieron al recordar a su viejo amor. Ella envió toda su furia al joven pero toda era repelada, y solo queda anonadada por este hecho, asumió su perdida y desapareció por otro largo tiempo como solía hacerlo.
Él estaba triste y muriendo de sed, ¿cómo era posible que nadie le pudiera ayudar?, así que siguió caminando hasta llegar a una montaña y decidió subir, arriba se miraba una fresca cascada con agua clara, subió y bebió un poco de su néctar, pero algo lo hizo saltar de asombro, una hermosa voz que parloteaba recitando un hermoso poema al cielo y a las estrellas; miró hacia el frente y había de espaldas una chica a la que su cabello de seda volaba hacia la dirección del viento, se acercó para observar su rostro, esta no era la mujer más bonita pero para el parecía un ángel, sus mejillas rojizas por el frio, y sus labios de color carmesí, incitándolo a besarlos. Y eso hizo, así sin conocerla la tomó del rostro acercando lentamente sus labios a los de ella. Y en ese pequeño instante... En ese único instante el mundo se rompió en mil pedazos.
Hola, me llamo Olivia y desde que tengo memoria me ha gustado escribir, pero nunca he dejado que personas lean lo que escribo.
Las historias que subiré no tiene continuación en sí...
Pd: para las personas que leyeron mi historia antes... cambie los nombres a los nombres originales que les puse cuando recién invente la historia.. me confundían los de diosas griegas xdxdxd
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Vida Cósmica
Historia Corta¿Qué pasaría si todo lo que te han contado de la vida no es real? Si el universo se creó de una forma muy distinta a la que creemos, y el amor verdadero puede o no existir. Te invito a leer estas pequeñas "historias" y adentrarte a un mundo que real...
