Dicen que la mejor parte de dormir es soñar, pero nosotros no tenemos tanta suerte. No soñamos como lo hacen los mortales comunes, mientras dormimos salvamos el mundo, o al menos lo intentamos. Atrapados en un limbo en el que o matas o te mueres. To...
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Ser un Noctem Mutantus es un gran honor. Puedes permanecer despierto mientras todo el mundo duerme, y salvar vidas inocentes alejando de ellos pesadillas, demonios y a las parcas traviesas que arrastran a la gente a la muerte antes de tiempo. Es lo mejor que te puede pasar. No hay nada como salvar vidas inocentes y conocer mundos fantásticos. Paisajes más allá de lo que tu imaginación puede alcanzar.
Todo el mundo duerme para descansar, los Noctem Mutantus lo hacen para salvar el día.
La mayoría de ellos no se conocen en persona. Se conocen entre ellos en sus viajes a través de los sueños. En sus misiones de aquí a allá. Uno forma alianzas y relaciones con otros Noctems, ya que eso puede salvarles la vida cuando estén en apuros.
¿Cómo se sabe que alguien es Noctem Mutantus? Simple, cuando los Noctems entran en la adolescencia, empiezan a ver demonios... Pocos son los que llegan a ver ángeles, y los que lo hacen, no sobreviven mucho tiempo. Y es en esa etapa de adolescencia donde son llamados y escogidos para cumplir con la misión que ya conocen. Está en su sangre, corre por sus venas. Fueron creados para eso.
Y todo eso también tiene un beneficio, ya que reciben una paga y un seguro de vida.
Ser un Noctem Mutantus es lo máximo, ¿no?
Por desgracia para mí no. Soy una de ellos. Mis padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos... todos mis antepasados han sido Noctem Mutantus. Y no cualquier Noctem siempre han sido de los mejores. Mis hermanos, ni se diga; son mayores que yo y son unos engreídos presumidos sólo por ser de los mejores y ser reconocidos en esa genealogía de los mejores.
La verdad es que a mí no me gustaría dedicarme a esto, porque no puedes salir de aquí a menos que mueras... es tan injusto el hecho de que no nos permitan decidir. Tenemos derechos porque seguimos siendo seres humanos. Por desgracia, ninguna asociación de derechos humanos nos conoce, así que no podemos exigir que nos apoyen como apoyan a los narcotraficantes que con cada delito que cometen sólo generan más miedos, lo que genera más demonios, lo que genera más problemas para nosotros; ni como apoyan a los homosexuales que a pesar de que exigen respeto no son para dar ni un poco de respeto a la gente que somos heterosexuales...
Hay tantas cosas injustas en esta vida...
Por mi parte, yo he visto demonios desde que tengo memoria. Los veía dando vueltas por la casa, dando vueltas por aquí y por allá. Ya no puedo ver nada sin ver demonios. Los oigo. Los siento. Los huelo... son más reales que cualquier cosa visible. Así que para mí, los demonios no son nada nuevos...
Lo que logró casi matarme del susto fue haber visto un ángel... Creo que tenía once años cuando lo vi. Alto, fiero, con el cuerpo lleno de cicatrices; vestía una armadura, traía una espada en la mano; las alas le cubrían parte del rostro; tenía tres pares de alas y estaba matando a un demonio. Esa vez me desmayé al verlo. Todos creyeron que había visto un demonio y nadie me escuchó cuando traté de explicar que vi un ángel.
Ya me da igual...
Desde ese día uso un collar que no me quito para nada. Es una simple tira de terciopelo café, pero de dije tiene el ala de un ángel. Obviamente es una representación en miniatura, que no se compara en nada a como son las alas reales. Aun así, me permite sentirme confiada y segura.
Creo que le temo más a los ángeles que a los demonios...
Me llamo Emma Heikkinen. En las otras dimensiones me llaman Kevyt Amethyst. Y soy una Noctem Mutantus...