Mi cabeza me va a estallar, espero no tener que utilizar la maldita pastilla de urgencia, no sería bueno para nosotros.
Tengo que intentar relajarme, pero es que mi cabeza es un hervidero.
¿Por qué a mí? ¿Qué hicimos mal?, demasiadas preguntas sin respuesta.
Nunca he sido una mujer miedica, pero desde hace 4 meses, me despierto asustada de las pesadillas.
Me vienen constantemente a la cabeza esas malditas imágenes y no las puedo borrar, no las puedo olvidar...
Tengo miedo de estar incluso aquí, en esta magnífica playa que tantos buenos ratos pasé con él. Y ahora... que constantemente estoy pendiente de que nadie me reconozca, que nadie me vea... Así no se puede vivir.
Pensé que esto me haría desconectar un poco, estas vistas, este mar, este paisaje, esta puesta sol, pero no, ya no.
Estuve como unas 2 horas sentada en aquella arena, mirando a la nada, intentaba no pensar y por decimas de segundo, por pocos que fueran creo que lo llegué a conseguir, hasta que algo lo interrumpió.
- ¡Bonito eh!
-¿Es a mi?.- dije algo asustada
-No hay nadie más.- dijo sonriendo.- ¿No eres de por aquí, verdad?. - dijo él chico, mientras se sentaba en la arena a mi lado.
Eso hizo que me incomodara, hacia varios meses que no hablaba con nadie. Lo cierto es que hacia varios meses que mi yo había muerto. Me alimentaba y me movía por inercia.
Almería, es un lugar donde siempre me gustó vivir, muy diferente a Barcelona. Vine hace unos años con Eric, a él le encantaba el sur igual que a mí.
-No, soy de Barcelona.
-¡Hum...! de que parte?, Yo tengo conocidos catalanes.
- ¿Y tú? ¿Tú Eres de aquí? .
Pregunté rápidamente y bastante seca, para evitar responder a la típica pregunta. Lo cierto es que me gustaría quedarme aquí algún tiempo más y para ello debo evitar que sepan de mí.
-Sí, yo soy de aquí, concretamente de la cañada, ¿lo conoces?
-No.- dije mientras me comenzaba a levantar para irme y evitar más preguntas incomodas.
En ese instante se levantó un fuerte viento que hizo que mi única camiseta "disimulo" como la llamaba yo, son de esas XXL, se me levantará y dejara ver a cualquiera que pasase por allí mi principio de pancita. Ya me costaba ocultarla. Aunque solo estaba de 4 meses, a muchas mamas primerizas al 4 mes no se les nota demasiado, lo mío era inevitable tenia a 2 ciruelillos ahí dentro dando guerra con ganas de crecer rápidamente. Aunque en otro momento y otra situación sería la mujer más feliz del mundo, no lo estaba, no sabía exactamente qué es lo que debía sentir, pero debía ser valiente y fuerte ya que iban a ser parte mí. Eran ¡MIS! ciruelillos y yo intentaría darles lo mejor. Así lo había decidido cuando me enteré.
-Si estoy embarazada. - Le dije antes que dijese nada.
- ¡Vaya! ¿Eres muy joven no?
Siempre quise ser mamá, cuando Eric y yo nos casemos estuvimos intentándolo, a él le hacia mucha ilusión y bueno yo lo quería muchísimo y ¿porque nó?
Eric era 10 años mayor que yo, tenía 33 pero eso a mí nunca me importo, ¿era joven para ser madre? Quizás, pero bueno hoy en día hay madres más jóvenes. Mi prima Sonia tubo a su primera hija con 16, cuando estaba en el instituto, aunque lo suyo fue un error lo mío fue intencionado, o al menos eso quiero creer.
-Bueno, soy joven, pero soy mayor de edad. Encantada de conocerte, estoy algo cansada a sin que me voy a tumbar un rato.
Dije dirigiéndome a mi súper casa, no quería conocer a nadie y tampoco quería que me reconocieran.
- ¿La caravana es tuya? - Dijo detrás de mi
¿Qué le pasa a este tío me va a seguir a todas partes?
-¡Si!. - Dije seca y algo enfadada.
- ¿Y vienes con alguien más?
- ¿Me vas a robar? Te lo digo para ahorrarte el chasco, ya que solo encontraras algo de ropa que por cierto si te la quieres llevar... dentro de poco ya ni me entrará. También hay algo de comida... aunque no te fíes hay cosas que dudo que sean comestibles, ah y también tengo tampones te los puedes llevar tranquilamente creo que no me bajará la regla hasta dentro de...-conté con los dedos.
- unos 5 meses si todo va bien. -Los tampax y compresas me los metió mi amiga Marta, que evidentemente no sabía de mi embarazo.
Le solté todo aquello sin pensar, sabía que no iba a robarme o al menos no tenía esa sensación de él, parecía simpático, pero no me interesa y no hay nada como ser borde, para alejar a la gente de ti, pero parecía que eso no me servía al menos no con él.
Me quedé durante unos segundos mirándolo fijamente, quizás más de lo que debería, tenía unos ojos de un color verde botella increíbles no me había fijado, lo cierto es que no me había fijado nada en él.
¿Estaba ahí plantado frente a mi caravana, con una camiseta verde militar y unos dockers beige, la verdad es que es un tipo muy atractivo y tendría unos... 25 años no más, pero que quería?
En ese instante comenzó a reírse a carcajadas tan fuertes que inevitablemente me contagió, me encontré en pocos segundos riendo como él, riéndome como hacía meses que no lo hacía y lo cierto era que no sabía porque me reía, pero la verdad es que me sentía bien, me sentaba bien volver a reír.
- ¿De qué te ríes? - Me preguntó mientras aún seguía riendo.
-De que te ríes tú, no ves que me lo has contagiado.
-Eres graciosa.
-Eso se les dice a las feas. - Le dije sin pensar, como la gran mayoría de cosas que suelto por mi linda boca. No me importaba que me viera fea, tampoco quería que me viese guapa, era mejor no complicarme.
-Pues entonces eres divertida, porque señorita, de fea tiene bien poco.
Noté como me sonrojaba. ¿Que hacíamos... tontear? ¡No quiero tontear! ¡soy una mujer casada!, bueno aún me sentía así.
-Bueno gracias, me tengo que ir...
-A tumbar, si ya me lo has dicho antes. Bueno encantado soy Brian el vigilante de esta zona y como buen vigilante que soy me fijo en todo.
Me guiñó el ojo y se marchó.
CZYTASZ
volveré cuando me encuentre.
RomansIrene siempre fue una chica fuerte y decidida, pero un día su vida cambió. Su perfecta vida de casada, su perfecto marido... todo desaparece, ya no existe nada de eso. Ahora solo hay soledad, dudas y pesadillas. Ella ya no sabe quien es, la gente l...
