"NO ENGENDRA. NO HA SIDO ENGENDRADO."

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Mi amigo es un hombre al que le gusta discutir y hablar. Piensa que, como creyentes ingenuos que somos, vivimos en un mundo de sueños y nos ridiculizamos a nosotros mismos con nuestras historias del paraíso y sus doncellas, olvidando los placeres y las seducciones de este mundo...

A propósito, mi amigo ha cursado sus estudios superiores en Francia, ha obtenido su doctorado, ha vivido con los hippies y ha empezado a abandonar toda creencia.

Me dice en tono burlón:

- Afirmáis que Dios existe. La base de vuestra argumentación es la ley de la causalidad en virtud de la que todo objeto fabricado implica la existencia de un artesano, todo ser creado la de un creador, todo ser existente la de un ser que le haya dado la existencia. El tejido lleva la marca del tejedor; el cuadro, del pintor; la escultura, del escultor. Partiendo de esta lógica, según vosotros, el universo es la prueba más manifiesta del Dios Todopoderoso que lo ha creado... Bien! Hemos creído en este Creador. Pero, siguiendo vuestra lógica, ¿no nos es permitido preguntar: Quién ha creado al Creador? ¿Quién ha creado a este Dios del que habláis? ¿No hay allí una consecuencia de la demostración utilizada conforme a la misma ley de causalidad?... ¿Qué decís de esta trampa, querido señor?

Le respondimos:

- Tu pregunta no tiene sentido... No existe trampa ni nada que se le parezca. Admites que existe un Dios Creador y preguntas: ¿Quién lo ha creado? Haces a la vez un Creador y una criatura. Entonces te contradices a ti mismo. - Tu pregunta no es válida por un segundo motivo. Te representas al Creador como sometido a las leyes de sus criaturas... cuando la causalidad es una ley que nos concierne a nosotros, los hijos del tiempo y del espacio. - Dios, que ha creado el tiempo y el espacio, está necesariamente por encima de estas dos dimensiones. No puede depender de leyes espacio-temporales. - El es Quien ha creado la ley de la causalidad a la que no está sometido y no nos está permitido representarlo de otro modo. - Mediante el sofisma, tu hablas de Dios como lo harían las muñecas mecánicas en relación al hombre que las ha fabricado y que, según ellas, debería él también estar accionado por un resorte. Les diríamos: "No! Se mueve por si mismo", ellas te responderían: "Imposible! Es imposible que cualquier cosa se mueva espontáneamente. Es así en nuestro mundo. Todo se mueve por resortes." - No puedes imaginarte, por ejemplo, que Dios exista por si mismo, sin deber su existencia a nadie, por la sencilla razón que todo lo que ves alrededor tuyo necesita de alguien para existir. - ¿Pensarías por casualidad que Dios tuviese necesidad de un paracaídas para hacer llegar su Palabra a los hombres... o de un autobús rápido para poder contactar con sus profetas? ¡que ideas más simples sobre Dios Trascendente! En su libro la Crítica de la Razón Pura, el filósofo alemán Immanuel Kant ha percibido que la razón no puede discernir las verdades ilimitadas y que, por su naturaleza, sólo puede alcanzar las verdades parciales. No puede conocer la existencia absoluta, como la de Dios. Dios es conocido por la conciencia moral, no por la razón: nuestro ardiente deseo de justicia nos prueba la existencia del Dios Justo, del mismo modo que nuestra sed de agua nos demuestra que el agua existe.

Aristóteles se ha basado en el encadenamiento causal: la silla proviene de la madera, la madera, del árbol; el árbol, de la semilla; la semilla, del sembrador... Se vio forzado a afirmar que este encadenamiento causal, llevado hasta el infinito, debía encaminarnos, inicialmente, hacia una causa independiente de otra causa..., una Causa Primera, un Primer Motor que no tuviese la necesidad de ser movido..., un Creador increado. Esto es exactamente lo que afirmamos de Dios.

"¿Quién ha creado al Creador?"... Ibn Arabí decía de esta pregunta que no podía provenir más que de una razón corrompida. Es Dios quien es la prueba la existencia, siendo equivocado tomar la existencia como prueba de Dios... Cae por su peso cuando decimos que la luz justifica la existencia del día. Comprenderíamos las cosas al contrario si dijésemos que el día justifica la existencia de la luz.

Dialogo con mi amigo ateo - Dr. Mustafa  MahmoudStories to obsess over. Discover now