¿Alguna vez han escuchado la historia del hilo rojo? Pues dice asi...
Las personas destinadas a conocerse tienen un hilo rojo atado en sus dedos.Este hilo nunca desaparece y permanece constantemente atado, a pesar del tiempo y la distancia. No importa lo que tardes en conocer a esa persona, ni importa el tiempo que pases sin verla, ni siquiera importa si vives en la otra punta del mundo: el hilo se estirará hasta el infinito pero nunca se romperá.
Este hilo lleva contigo desde tu nacimiento y te acompañará, tensado en mayor o menor medida, más o menos enredado, a lo largo de toda tu vida. Así es que, el Abuelo de la Luna, cada noche sale a conocer a los recién nacidos y a atarles un hilo rojo a su dedo, un hilo que decidirá su futuro, un hilo que guiará estas almas para que nunca se pierdan...
Es una leyenda hermosa y de la cual eh sido testigo. Igual que el rotundo amor entre la vida y la muerte, pasiandome por una pequeña ciudad, veia a personas de todo tipo, solo que me llamaron la atención dos niños, el niño tenia pelo negro y ojos marrones, la niña era pelirroja y con sus ojos bicolor, uno verde claro y otro color miel. El chico se burlaba de ella y ella solo lloraba, me dieron ganas de intervenir pero alguien mas lo hizo, el perro de la niña, mordió tan fuerte al niño en el brazo que hizo llorar al niño. Lo mas extraño es que esos dos niños estaban unidos, no se alcanzaba a ver pero si!, habia un pequeño hilo rojo. Me sorprendí y decidi que dos veces al año iria a visitarlos, como a todos pero me quedaria dos dias a verlos, nunca habia sentido eso, solo que me cautivaron, aparte no seria dificil, eran vecinos.
Al año siguiente los volvi a visitar un 17 de Enero, cumpleaños numero 7 del chico, sus padres le habian organizado una fiesta y los padres de la niña la habian llevado a la fuerza.
El chico se divertia, la chica solo veia a todos indiferente, un grupo de niños -amigos del chico- se acercaron al árbol donde estaba la niña y empezaron a molestarla, le tiraron tierra y le pusieron un gusano en la cabeza, yo mismo lo vi, estaba a punto de interferir pero el chico llego, crei que la dejaria sola, pero se puso enmedio de todos y los empujo,los chicos se alejaron y él se quedo viendola.
-¿Estas bien Lyssa?
-Si....
Ya sabia el nombre de la chica >>Lyssa<< solo quedaba descubrir el nombre del chico.
Se sento junto a ella.
-Parker- era la madre del chico- es hora de partir el pastel
Los ojos del chico se iluminarón y se lleno de alegría, jalo a la pequeña Lyssa y ella solo observaba todo. El dia llego a su fin y Lysaa llego contándole todo a su madre
-Te lo digo mamá- dijo entusiasta- Parker me defendió y pase toda la tarde con él jugando
La madre no evitaba sonreir.
En la casa de al lado sucedia una escena igual, la madre del chico estaba orgullosa de que se llevara bien con Lyssa.
Me alegro ver que ese hilo rojo se fortaleció un poco y me seguia fascinando la idea de que los humanos no tenian idea de que el hilo rojo existia.
Pasaron 11 meses y el cumpleaños de la chica llego, un 16 de diciembre, igual los padres de ella querian que conviviera con más niños aparte de su amiga Isabela y Parker. Organizaron una fiesta en su casa e invitaron a niños del curso de Lyssa.
Ella estaba sola sentada en los escalones de su casa viendo como todos jugaban, se sento a su lado Parker, empezaron a jugar y poco a poco se fue integrado, pero siempre tomaba la mano de Parker,jugaron a las atrapadas y a las princesas y al Príncipe.
Ese fue el primer año que me quede a verlos, eran niños, muy diferentes pero se complementarán bien.
Pasaron los años y cada vez que los volvia a ver estaban mas grandes,Parker cada vez mas un joven y Lyssa cada vez parecia mas una señorita. El cumpleaños numero 13 llego, como siempre un 17 de Enero,la madre de Parker organizó una fiesta más, pero era mucho menos infantil que las demas, ahora todos esos niños que habia visto crecer eran ya muchachos y bueno esa es la consecuencia de ser el tiempo.
Lyssa iba muy linda, claramente resaltaba entre las demas, aparte de su pelo rojizo y sus ojos bicolor, Parker era muy apuesto aun asi tan joven.
Como todos los Enero, Lyssa le llevaba un regalo a Parker, esta vez llevaba unos chocolates que le encantaban, lo vio y él sonrio, se acerco más a ella, la abrazo. Era la primera vez que la abrazaba sin que alguien los obligara, sus brazos rodiaron los hombros de Lyssa, ella dejo los chocolates en la mesita de café y lo abrazo por el cuello, en ese momento estaba muy pero muy corto su hilo. Una ola de cabellos pelirrojos rodeaban las manos de Parker, ella solo acariciaba los cabellos negros.
Hubieran seguido asi hasta el final de la tarde,sino hubiera sido que la madre de Parker los interrumpio , Lyssa se separo de él pero Parker dejo sus brazos en los hombros de Lyssa como si fueran a empezar a bailar, ella saco los chocolates de su bolsa cruzada y se los dio, de nuevo los ojos mostraban felicidad, él la abrazo fuerte llenando el espacio y apretandola.
La fiesta continuo, se sentaron a jugar un rato a verdad o reto, Lyssa y Parker se sentaron juntos en el sillon, lentamente Lyssa busco las manos de Parker, era como se sentía segura entre tanta gente, él entrelazo sus dedos. Me sorprendio, el hilo dos veces habia estado corto.
Realmente se veia muy bien su historia, estaba muy emocionado, como señora viendo el final de su telenovela.
Puse su historia aparte ya que Lucía muy bien, no los volvi a observar hasta 5 años despues.
Cumplían 18 apunto de graduarse de preparatoria.
Parker, se habia vuelto alguien indeciso y muy problemático.
Lyssa, era una joven muy bella, seguia siendo estudiosa, timida.
No tenia mejor escenario que ese, pero algo habia ocurrido desde mi ultima visita, se habian distanciado, él buscaba otras chicas, para nada timidas, iba de boca en boca, aparte su madre habia enfermado gravemente, en un principio quize justificarlo pero no habia razón.
Los padres de Lyssa viajaban constantemente.
Las pequeñas y lindas fiestas de Parker se habian convertido en fiestas mas grandes que las de Gatsby, haciendo honor al libro favorito de Lyssa, o al menos eso quize creer.
Ya no estaba la pelirroja y eso me enfureció un poco, decidi ir a visitar a Lyssa, que estaba sola, conversaba con su madre por el telefono, al parecer donde estaban había comenzado una fuerte tormenta de nieve, iban a hacer todo lo posible por llegar esa noche.
Lyssa estaba preocupada, pero sobre todo esa preocupación veia tristeza.
Esto no me sonaba nada bien.
YOU ARE READING
Cultivando Amor
Teen FictionUn amor cultivado desde la niñez, tormentas y más cosas trataran de separarlos, pero el tiempo lo decidirá todo.
