Capítulo 1: Ceniza caliente
Jack se dio vuelta lentamente dirigiendo su mirada a la ventana. Todo era importante en ese instante, si servía para apartar sus pensamientos de los dos ataúdes en el centro de la habitación, con todos esos parientes llorándole a la pareja recién fallecida. Sin embargo, a él parecía no afectarle, o eso quería demostrar: en el fondo, deseaba con mucha fuerza el poder derramar una lágrima por ambos. Simplemente no podía.
De pequeño, ellos mismos le habían enseñado que llorar era un signo de debilidad, que si pensaba hacerlo, fuera porque estaba feliz. Entonces, intentaba apretar los puños para distraerse de aquella escena, y concentrándose en contar las gotas de lluvia que caían afuera, haciendo un pequeño ruido al golpear contra el suelo.
Sus abuelos solicitaron que se acercara a rezar por su ascenso al cielo, pero apenas rozaron su mano para atraerlo él los apartó con un movimiento rápido. Bajó la cabeza y se marchó arrastrando los pies, con la sangre hirviendo. Una vez estuvo detrás de la puerta, y la hubo cerrado, se echó la mochila al hombro; quería tener un lugar a dónde ir, pero no tenía la esperanza de encontrar a alguien preparando una deliciosa comida cuando llegara a casa.
Solo y abandonado, cruzó la recepción como quien acaba de correr 100 kilómetros: jadeando, alterado, y sin ganas de mover ni un músculo. Parecía que todo se quemaba a su alrededor, bajo la tormenta, y por más que el agua cayera torrencialmente no lograba apagar las llamas que envolvían el asfalto de la carretera. A unos pocos metros del velatorio se hallaba una parada de taxi, pero carecía de alguno circulando en las proximidades, por lo que decidió seguir avanzando hasta la calle donde se ubicaba su hogar antes que quedarse esperando con tamaño diluvio.
Impaciente, comenzó a tambalearse y a apoyarse en cuanta superficie encontrara cercana, intentando mantenerse en pie más allá de que sus piernas estuvieran cediendo violentamente. La gente que pasaba a su lado no hacía más que observarlo con desdén, preguntándose qué es lo que haría un niño de dieciséis años rondando por el centro de la ciudad, sin paraguas y sobretodo, sin nadie acompañándolo. Jack no se sentía capaz de mirarlos a la cara y decirles con odio "¿sabes que hoy han muerto mis padres?" así que se limitó a proseguir su camino y mantener la cabeza abajo.
En el trayecto se topó con varias personas que compartían su situación: drogadictos, ebrios, jugadores, que no tenían adónde ir y se refugiaban en una lamentable adicción, alejados de sus familiares. Se sintió repentinamente identificado y una calidez molesta inundaba su corazón.
Faltaban ya apenas tres manzanas antes de encontrarse con el edificio en el que vivían, en un departamento de los pisos más altos. Pateaba la basura que se cruzaba con sus pies como si tuviera la culpa, cada vez con más resentimiento; entre la humedad que había sobrado de la lluvia se mezclaban las gotas de sangre derramadas por las palmas de sus manos al mantenerlas apretadas tanto tiempo. Intentó arrebatarle a su propio bolso las llaves de la entrada, como si fuera a comérselas y quitarle lo que le quedaba de su vida anterior: su vivienda.
Con los zapatos aún mojados se arrastró hasta llegar al sofá, que lo esperaba tentadoramente en el medio del salón. Extendió el brazo para alcanzar un cómodo almohadón a su izquierda, y se recostó, falto de cualquier intención salvo dormir, y si era capaz, de no despertar.
Al cabo de varias horas y tras un sueño que le pareció anormalmente largo, se desperezó, con una vaga sensación de acidez en su estómago. Se levantó mientras se limpiaba las mejillas, que estaban curiosamente mojadas. Justo cuando llegó a la cocina a beber un poco de jugo que había sobrado de la noche anterior y comprobar que nadie había respondido a su "¿Qué hay para cenar?", se dio cuenta de que nadie le estaba esperando para eso. Su mirada descendió por el delantal colgado a un costado del horno.
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Jack Caede
Short StoryLa vida de Jack Caede, justo antes de su muerte, resurrección y transformación en la marioneta de una de las sectas más peligrosas del mundo.
