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Escucho música, es la melodía de mi celular indicándome que una llamada es entrante. Lo busco por mi mochila hasta que lo encuentro, lo tomo leyendo la pantalla, "Drake" dice en ella. Deslice mi dedo por ella y lo pegue a mi oreja

—¿Donde estas?

Su tono es serio, apagado, frío

—Llegando

Mentí.
Lo vería en nuestro instituto para poder inscribirnos juntos pero me he retrasado

—Mentira— me acusa —Estoy justo en la entrada pero no te veo—

Cruzo la calle. Ya solo falta una cuadra para llegar al instituto

—Voy llegando

Repetí. Ya podía ver la fachada del instituto. Colgó. Guarde mi celular y seguí mi camino, llegue a la entrada y busque a mi alrededor, ahí estaba Drake, con sus brazos cruzados y mirando hacia el frente.
Suspire y camine hacia él, no me había visto, llegue a su lado y esta vez si me miro. Me miro con una mirada de irritación

—Es tarde— dijo serio —Tenemos que ver si todavía hay lugares—

Asentí y lo seguí hasta llegar a las oficinas. Hicimos todo el papeleo y dos horas más tarde ya teníamos un lugar en el instituto.
Camino hacia el gran patio y miro a su alrededor, yo estaba detrás de él.
Se dio la vuelta y enarco una ceja en mi dirección

—Lo bueno es que nos hemos quedado en el mismo grupo, de otra manera no podría vigilarte

No dije ni hice nada. Se acerco a mi y señalo la puerta, salimos por esta y al estar a un lado de un grupo de chicos que esperaban su turno para tener un lugar, me tomo de la cintura y junto sus labios con los mios unos segundos. Nos separamos, tomo mi mano y seguimos nuestro camino.

Él siempre hacia eso en público, besarme, abrazarme, tomarme de la mano, de la cintura, etc...

Me llevo a casa en su auto, se estaciono frente a mi casa y solo espero a que bajara para después encenderlo e irse.
Entre a mi casa y mire a Nathan, mi hermano, sentado en el sofá viendo televisión junto a una gran bolsa de papas fritas, cerré la puerta y me miro

—¿Tan temprano?

—Fue muy rápido

Dije, me senté a su lado y le quite la bolsa para yo comer también.
Nathan es un año mayor que yo, es más alto y tiene el cabello ligeramente ondulado –al igual que yo– de un color castaño oscuro, ojos color negro y un cuerpo atlético. Fruto del gimnasio a donde asiste cada día.
Su celular sonó y lo tomo de la mesita de centro, leyó el nombre y contesto a la llamada

—Hola

Dijo con una gran sonrisa, se levanto y me dedico una pequeña sonrisa antes de entrar a la cocina.
Lo mire desaparecer tras la puerta y devolví mi vista hacia la televisión, estaban pasando una serie que trata de crímenes

Veinte minutos después y cuando el capitulo casi terminaba sentí sus manos sobre mis hombros

—Increíble lo que pueden llegar a hacer con un simple cuchillo— beso mi mejilla —Voy a salir, Meg, hice la cena: esta sobre la mesa en el comedor—

—¿Saldras?

Lo mire, asintió

—Sí... yo, eh... quede con Mickael... y... también con... unos amigos

Asentí mirándolo, casi nunca hablaba de esa manera. A menos que estuviera triste o nervioso.
Tomo su sudadera, llaves, celular, me dio otro beso en la mejilla y salio de la casa prometiendo llegar temprano.

SandersWhere stories live. Discover now