Primera parte, Scarlett

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Apreté con fuerza el mango de la pistola, tenía las manos firmes mientras varias gotas abatían con fuerza entrometiéndose en mi campo de visión, respiraba de forma descontrolada debido a mi largo recorrido en medio de la tormenta, iba cada vez más rápido, empapando mis tenis negros en los grandes charcos que se formaban en las calles, seguí moviéndome en la lluvia durante varios minutos, los grandes edificios me indicaban hacia dónde ir, y yo los seguía como si los conociera de memoria, y en definitiva así era.

Una sombra giro en uno de los cruces, pare en frente de un semáforo para recobrar el aliento, la luz amarilla titilaba provocando una ligera falla de concentración.
Mi cuerpo cayó al suelo, el asfalto mojado evito que el golpe fuera demasiado severo, el agua golpeaba mi rostro, no lograba ver nada mientras las gotas ahogaban mi respiración. Recibí un golpe en la mejilla, el dolor era sorprendente molesto, desafortunadamente había sentido cosas peores.

Levante el mango de la pistola y golpe con fuerza la cien de mi oponente, y mientras este perdía el equilibrio me puse encima con un movimiento rápido, dejando el arma justo en medio de sus cejas.

―Nada mal ―Dijo su voz dulce entre el sonido amortiguador de la lluvia.
―Dame una buena razón para no dispararte en este maldito momento ―Grite.

Ella se rio, tenía el cabello oscuro como la noche encima de su rostro, sus dientes eran blancos, me daba la impresión de que era una chica demasiado bonita como para tenerla en esta posición, lástima que no duraría mucho. La golpee nuevamente, salía sangre de su ceja, y al parecer el dolor no le incomodaba tanto... por esa razón me recordó a mí.

―No hay ninguna... ―sonrió―, ¿Por qué lo piensas? Yo ya te habría disparado...

Parpadee, el agua chocaba contra mi espalda y terminaba goteando por la punta de mi nariz, apreté el arma con fuerza dejando reposar mi dedo en el gatillo, estaba cargada... solo debía oprimir... vamos Scarlet, solo debes oprimirlo.

―¿eso que hay en tu mirada, es miedo? ―Rio.

Apreté el gatillo, el sonido me pareció vagamente familiar, quizás demasiado... ya comenzaba a entender, ese era un sonido que estaba destinada a escuchar más de lo que cualquier persona lo haría, debía aceptarlo, debía ser fuerte.
No podía mostrarme débil, ya no más.

―Yo no le temo a nada.

ScarlettWhere stories live. Discover now