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Como un pétalo que eventualmente cae.

Ella no sería joven para siempre. La falsedad de la niñez en donde aprendió que todo era fácil callo frente de si, como un gran telón, dejando ver que el mundo está lleno de mentiras y que no estaba preparada.

Con el corazón en la mano trato de avanzar entre vidrios rotos. Con torpes pasos, no sabía hacia dónde ir.

Y se dio cuenta de que ya nadie decidiría por ella. Que era su turno de madurar.

Respiro profundamente, mientras trataba de encontrar una respuesta frente a él gran mundo que la abrumaba. Mirando a su alrededor, con temor de tomar un camino equivocado. Con lágrimas en los ojos se resignó a seguir el tonto guion que la obligaba a ser alguien en la vida. Parecía perdida entre tantas opciones, tantos caminos, tantas equivocaciones, pero ningún sueño.

Porque... ¿Quién somos en esta vida?

Una pregunta que a muchos nos aqueja y nos hace mirar más allá tratando de encontrar una respuesta. Una respuesta a nuestra insignificante existencia en este mundo.

Cansada de pensar, decidió dejar que la fría corriente de sueños y esperanzas de otros la arrastrara lentamente asfixiando hasta el último centímetro de su pensamiento quedando totalmente vacía por dentro. Sin respirar, sin poder soñar, sin poder tocar el cielo, callo rendida ante la corriente embravecida. ¿Por qué? ¿Cuál es la razón por la que muchos no puedan perseguir sus deseos?

Tal vez esa era la pregunta que más rondaba en su cabeza, tras el tenue brillo de sus ojos. Tras la oscuridad que alojaba su destino. Tras la estrella que decidió dejar de guiar sus pasos.

Llena de dolor, de mentiras, dejo de vivir sus días con la sonrisa que siempre la caracterizo. Porque por dentro estaba llena de cicatrices. Mientras en las noches oscuras se reconfortaba así misma diciendo que simplemente el mundo no es perfecto. Que no siempre a todas las preguntas, existe una respuesta.

Respuestas. Preguntas. Falsas palabras. Dudas existenciales. Forzadas conversaciones. Y silencio. Detrás de todo siempre existiría un profundo silencio.

Cerró fuertemente sus ojos, resignada a tener que temer le a la mirada de las personas.

Buscando incansable una respuesta a las sonrisas de las personas, en sus ojos el agua salada poco a poco se fue acabando. Dejando detrás un rostro inexpresivo que anhelaba ser fuerte.

Y cuando por fin pudo dejar de vagar por lugares en donde nunca encajo. Pudo gritar cuanto necesitaba la confianza en ella misma que nunca se dignó a aparecer, dando paso a la lle nante cobardía. Pudo sufrir en un mar que lleno con su dolor. Con la hipocresía que alguna vez fuertemente se impregno en sus palabras.

Y cuando todos sus pecados fueran perdonados por ella misma. Se daría cuenta que el moustro que la atemorizo por las noches, era en realidad un ángel caído que sin remordimiento sonrió frente al espejo al ver su reflejo.

Una respuesta.

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⏰ Última actualización: Dec 13, 2016 ⏰

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