El otro lado

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- Aún tienes tiempo para cambiarlo, no lo pierdas...

Eso me estuvo repitiendo mi hermano todo estos días... ¿Pero que más puedo hacer?.

- Ya lo perdí Mikey... Él me odia y tiene todo el derecho para estarlo.

- No seas idiota, él te ama y creo que si le explicas las cosas...

- Ya no sirve - lo interrumpo - Él no quiere escucharme. Arruiné todo, como siempre... - me abrazo las piernas.

- Gerard... Inténtalo... Él se irá y en verdad lo perderás, aún puedes solucionar el problema.

Me levanto de la cama y miro a Mikey que esperaba su respuesta.

- Él sufre igual que tu... Se necesitan Gee.

- Lo sé pero no lo haré...- Salgo de la habitación y siento las lágrimas caer por mis mejillas.

Tomé una decisión, lo dejaré ir... Ya lo lastimé lo suficiente. Yo no sirvo para él, se merece lo mejor y yo no se lo puedo ofrecer. Lo amo demasiado y siento que muero pero no puedo cambiar el error que cometí. Tardé demasiado en decírselo pero es que... El miedo de que me abandone me obligó a ocultarselo, mientras que él merecía saberlo desde un principio.
Fui un cobarde y ahora tengo que pagar las consecuencias.

Aún que hay algo que me generó tanto odio y asco que cada vez que lo recuerdo la impotencia regresa a mi.

Una semana después de la discusión:

Estos días de soledad me está torturando, no puedo dejar de pensar en la discusión con Frank. No lo e visto en estos días y la preocupación de que le haya sucedido algo me corroe por dentro aún que Mikey me diga que él está bien, no es suficiente para mi. Necesito verlo con mis propios ojos, decirle lo mal que me siento y explicarle lo que en verdad sucede.

Iba tan metido en mis pensamientos caminando por uno de los pasillos del colegio que me choco con un chico.

- Ten más cuidado...- era Ray y su tono de voz al hablarme me dolió. De haber tenido una buena relación con él a que ahora me trate como un desconocido más es una sensación horrenda.

Me hago a un lado y sigo caminando. Como era costumbre para mi, entro a mi salón antes de tiempo y voy a mi asiento. Últimamente no e prestado atención a las clases, estoy con tantos problemas que no puedo retener mucha información nueva de las clases.

Suspiro y me paso una mano por el cabello. Saco el libro de la clase de geografía y le echo un vistazo a los últimos temas que estuvimos viendo. Oigo que alguien entra pero no le presto atención hasta que la persona se para junto a mi.

- ¿Que tal Gerard?

Esa voz, esa asquerosa y chillona voz que tanto me desagrada. Levanto la mirada y veo a Sarah con una sonrisa alegre. De seguro disfruta lo que está sucediendo.

- ¿Que quieres? - digo con seriedad. Si la soporté todo este tiempo fue por Frank.

- Solo queria saber...- se pasa una mano por el cabello - ¿Como te sientes ahora que Frank sabe tu secretito?

Ahora comprendo, fue ella, ella le dijo a Frank de la beca. Aprieto el libro que tenía entre las manos y la miro con asco.

- Fuiste tu...- digo casi entre dientes tratando de contener mis ganas de decirle todo lo que pienso.

- Si, fui yo - dice con una leve risita - Ya era hora de que lo sepa ¿no te parece? Además...- me mira despectiva - ¿Creías que durarian mucho si tu te ibas y él se quedaba aquí?. Creo que el estará mejor asi. Que encuentre a alguien que en verdad le de satisfacciones y no disgustos como los que tu le das.

- ¡Eres una maldita! - dejo el libro sobre la mesa con un golpe seco que hace que ella se sobresalte. - ¡Eres una zorra Sarah!.

Me levanto de la silla y la miro con desprecio.

- No es mi culpa que le ocultes cosas.

- Vete...- digo con tono bajo.

- ¿Que dices?

- ¡Que salgas de aquí mierda!

Ella frunce el ceño y sale del salón sin agregar nada más. Me dejo caer sobre la silla y me cubro el rostro con las manos. Esto no puede ser peor, por culpa de esta chica todo se arruinó... Destruyó lo unico que me hacía sentir completo.

Miro la hora del teléfono y suspiro. Talvez... Si lo intento una vez más. No, él no quiere verme. Me odia y aun que intente explicarle no me creerá.

- Gerard... Ve a buscarlo ahora. - dice Mikey a mi espalda con seriedad - Si no vas te prometo que no te lo perdonaré.

Lo miro algo nervioso, es verdad que necesito verlo, aun que sea por última ves.

- Al menos ve a verlo... Se que te sentirás peor si no lo haces.

- Esta bien... - digo resignado, por más que quiera negarlo Mikey tiene razón.

Salgo de casa y camino por unos diez minutos. Al llegar a la puerta de la casa de Frankie la toco con algo de impaciencia, después de unos minutos vuelvo a golpear con un poco de más fuerza.
Pero nadie abrió, suspiro y me siento en el suelo.

- Frankie... Porfavor...- susurro mientras las lágrimas volvían - Perdóname pequeño.

Paso varios minutos en el mismo lugar, el frío comenzaba a notarse, con lentitud me levanto y con paso desganado regreso a casa.
Lo único que quería era verlo otra vez, pedirle disculpas por más que no solucionen nada. Decirle que lo amo y que no se vaya de mi lado.
Pero creo que ya nada de eso es posible. Él ya tomó una decisión y si eso el lo que cree correcto lo apoyaré. Lo único que quiero es que él esté bien, que no sufra. Eso es todo lo que una persona quiere para su pareja. Sé que es fuerte, lo superará y seguirá pase lo que pase.
Porque si él es feliz yo también lo seré.
Aún que su felicidad sea lejos de mi. Por más que cada día que pase sea un tormento que viviré.
Lo único que me importa es él.
Lo amo y lo dejaré ir a pesar de que me duela.

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