— Violeta cariño ya llegue.
— Papa -- me levante para abrazarlo.
— Quien es él?
— Buenas tardes señor Marrison, mi nombre es Liam Payne.
— Payne me suena.
— Si papa es hermano de Emma y llego nuevo a la escuela así que el maestro me pidió que lo ayudara a estar al corriente.
— Claro mucho gusto.
— Papa iremos a mi cuarto para estudiar y platicar más tranquilamente. – susurramos para que Liam no nos escuchara.
— En tu cuarto claro.
— Ben Liam vamos a mi cuarto -- lo sujete de la mano y empezamos a caminar.
— Violeta hija.
— Si papa.
— Van a tu cuarto.
— Si.
— Los estaré vigilando.
— No le prestes atención – subimos las escaleras y antes de que pudiéramos entrar a mi habitación para estar tranquilos.
— Mucho gusto, soy la hermana de Violeta.
— Daniela, que te he dicho, deja de socializar con mis amigos, eres muy pequeña para andar con nosotros.
— Mucho gusto Liam.
— Liam, hermoso nombre.
— Daniela lárgate.
— Ok no los molestare.
— Lo siento, no le pongas atención.
— Aaaa y Liam hermosa sonrisa. — cubrí mi rosto, me avergoncé mas yo que ella.
— Lo siento no se qué le pasa, le he dicho a papa que la encerremos, cuando haya visita pero al parecer no le agrada la idea.
— Es muy hermoso tu cuarto.
— Gracias siéntate…. Y que me estabas diciendo.
— Si, un día mis abuelos fueron a visitarnos, notaron que me estaba comportando raro, así que hablaron con mis padres y llegaron a un acuerdo, yo me ira a vivir con mis abuelos pero ellos me visitarían cada fin de semana y ese día me fui.
— Debió ser demasiado duro para ti – tal vez me avía equivocado con él y teníamos cosas en común.
— Demasiado, pero después crecí y entendí, no puedes obligar a nadie que te quiera, hay en lugares donde simplemente no cabes, no eres aceptado…. Como... olvídalo.
— Como yo verdad.
— Si nadie puede cambiar que me detestes y lo entiendo…. Y qué hay de ti.
— De mí.
— Si todos tenemos una historia no creo que tu vida sea perfecta.
— Nadie tiene una vida perfecta – no me gustaba hablar mucho de mi historia, pero él había confiado en mí, tenía que también yo confiar en él – Ok te lo diré todo … pero no me has dicho por qué decidiste venirte para acá.
— Lo siento me olvide, hace tres meses mi abuelo murió, para mí y mi abuela fue difícil, ella callo en depresión y yo tenía que ser su apoyo, los primeros días ella comía y dormía no mucho pero lo hacía, al cabo de una semana dejo de hacerlo , el doctor me aconsejo que antes de comida le diera tranquilizantes pero eso empeoro las cosas mi abuela se volvió adicta a los calmantes, y empezó a depender tanto de ellos que no tuve más opción que llevarla aun hogar para ancianos.
