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Dejo la tasa de café a medio terminar sobre el escritorio y fijo su atención en el monitor que mostraba la sala Egipto.  Marco Sifuentes, un recio vigilante con 20 años de experiencia le desconcertó lo que veía, momentos después lo aterró.

***
- Chicos formen una fila, no se separen y por favor no hablen alto, estamos en un museo.
La profesora Jenny trataba de controlar a 24 muchachos en paseo de investigación al Museo de Historia Universal de la ciudad, no era muy complicado, eran chicos bien portados, salvo unos contados con los dedos de una mano. Lo normal en una clase de colegio.
La profesora se dirigió por el pasaje de la derecha, quería iniciar el recorrido estudiando los grandes inventos que cambiaron el mundo. Cuando el último chico cruzó el pasaje, todos se encontraron en un enorme hall de distribución hacia 8 salas con un cartel sobre el ingreso de cada una que decía, - La rueda, la imprenta, los antibióticos, etc. Los chicos decidieron comenzar con la sala del teléfono, de hecho la mayoría traía uno de ellos y querían saber cómo fueron al inicio de su historia. La muestra enseñaba la evolución cronológica del teléfono, los muchachos quedaron impactados al comparar el pequeño aparato tan importante hoy en sus vidas con lo que estaban viendo. Había una réplica del primer aparato de Graham Bell, un mueble tan grande y extraño que podía ser cualquier cosa, pero no un teléfono, luego vieron aparatos con manivelas para dar cuerda, habían cables y teclas, eran cajas de madera muy bonitas, que seguramente colgaban de las paredes, poco a poco los aparatos se hacían más pequeños y se intuía ya el uso de sus partes, por ejemplo ese tubo al final del cable en espiral, debía ser para hablar y escuchar, lo que no les quedo nada claro fue un disco perforado con números y letras al frente de varios modelos.
Entretenida en la muestra, Bianca se retrasó y quedo sola en la enorme sala, estaba anotando en su pequeña libreta de tapa dura las fechas de los inventos, fue entonces que los pudo escuchar, al fondo de la sala, desde una pequeña habitación que servía para el mantenimiento, venían claramente dos voces.
- Profesor Ramirez, por favor escúcheme, sé lo que vi, era él, no lo soñé, usted me conoce, llevo más de 15 años en el museo y ambos sabemos el porqué debemos preocuparnos.
- Marco, Marco, por favor, cálmate, la labor de vigilancia de madrugada puede ser agotadora, seguramente lo que viste fue producto del cansancio y...
- Profesor Ramirez es la sala Egipto!! Es donde él esta!!!!
Gritó una de las voces asustando a Bianca que soltó la libreta haciendo un seco ruido al golpear el suelo de mármol de la sala. De la habitación salió el Director del Museo, el Profesor Ramirez, seguido de un hombre vestido de vigilante.
- Bianca, que haces aquí querida?
- Estoy de visita con el colegio Profesor, de hecho estoy retrasada, nos vemos, adiós.
Tomó la libreta del suelo y salió a toda prisa de la sala sin dar oportunidad para más charla.
Bianca se reincorporó al grupo de sus amigos, pero antes anotó cada palabra que recordaba de la conversación que escuchó. Le pareció tan extraño y misterioso. Le encantó.

Bianca y el misterio de la estatua de Anubis Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora