Solo veo rojo. Todo es rojo y no me asusta, en realidad me gusta. Creo que algo anda mal en mí. Me aferro a mi muñeco de peluche.
Ellos me lo dijeron y no les hice caso... Yo no debería ver estas cosas, no debería hacer esas cosas solo soy una niña. Ellos lo decían, no paraban de repetirlo y seguí sin hacerles caso. Ahora me miran fijamente con esa expresión de horror que ponen cuando les digo lo que oigo, los susurros a altas horas de la noche y las pesadillas enfermizas.
Ahora me miran con ojos muertos. Ahora me miran sin verme realmente.
