Desperté en medio del bosque, adolorido, aturdido, y sobre todo confundido. Logré adaptar mi visión. Levanté la mirada al cielo y observé las nubes rojizas por el atardecer.
La naturaleza me rodeaba, me encontraba en un claro, donde la nieve cubría la vegetación. Pero el paisaje no me era suficiente para encontrar mi ubicación, y menos para comprender los motivos de mi estancia en aquél frío y desolado lugar.
La noche estaba llegando, y el hermoso paisaje crepuscular se intensificaba, para luego desaparecer en la oscuridad. Y yo estaba solo, sin saber qué hacía allí en ese momento, ni dónde era "allí" exactamente.
De pronto sentí una intensa punzada de dolor en mi pierna, tan fuerte que de mi boca salió un gemido de sufrimiento. Me retorcí sobre la nieve en un acto de reflejo, y cuando el dolor disminuyó, dirigí mi mirada hacia mi pierna. Mi corazón se aceleró, sorprendido, al ver lo que causaba ese despiadado dolor: mi pierna izquierda se encontraba sepultada bajo mi motonieve.
Otro latigazo recorrió mi pierna hasta inundar todo mi cuerpo; el dolor era penetrante. Un agónico gruñido fue expulsado con brutalidad de mi garganta.
En un acto desesperado, comencé a gritar pidiendo ayuda, con la esperanza de que alguien llegara a mi rescate. Pero nada. Seguía allí, siendo víctima del desgarrador sufrimiento causado por lo que de seguro era una fractura.
Cerré mis ojos con fuerza, y fue en ese instante cuando todo cobró sentido; imágenes y recuerdos recientes de lo acontecido pasaron por mi mente como estrellas fugaces.
Recordé todo. Había salido a cazar, por ocio, pero sin duda sería de gran ayuda el conseguir una buena presa. Y así fue. Logré cazar un gran venado, me sentía orgulloso y contento. Tenía en mi poder un gran trofeo, y no pude esperar a mostrárselo a mi familia. Sin duda debí esperar a que la nevada bajara. Pero no lo hice, y eso me llevó a donde estoy ahora. Había decidido llegar rápido a mi hogar para regocijarme y descansar con mi familia, y hacer un gran asado, por lo que tomé mis cosas, y al venado, para emprender mi viaje de vuelta a casa, no sin antes haber separado la piel de la carne y escoger los mejores cortes para llevar. Encender mi motonieve en esas condiciones climáticas fue mi gran error. El camino, aún con la nevada, fue fácil de recorrer. Hasta que llegué a allí, donde todo pasó, en esa maldita curva tan pronunciada. Al momento de cruzar, mi vehículo dio un tremendo resbalón sobre la nieve fresca, aventándome fuera del camino unos siete metros hacia abajo. Fue tal el impacto que terminé perdiendo la
consciencia. Hasta que desperté tumbado en la nieve.
En ese momento no podía dejar de pensar en qué hubiera pasado si en vez de tomar rumbo a mi casa me hubiera quedado allí. Pude haber muerto del frío, o también pude haber resistido y estar ahora en casa, sano y salvo.
Pero ya no había vuelta atrás, lo hecho, hecho ya estaba y no quedaba más que afrontar la situación, y esperar esperanzado a que amaneciera y que alguien me sacara de aquella horrorosa situación.
Recuerdo lo mucho que me arrepentí por haber seguido mis impulsos, por desobedecer las palabras de mi padre.
Mi padre...
En verdad lo extrañaba, y más en este momento. Necesitaba que me dijera seriamente que había fallado, que lo había decepcionado, y que luego dejara de lado ese tono severo y me pidiera que no lo volviera a hacer, que me recordara lo mucho que me amaba y que me pidiera que lo amara igual que él a mí.
Lástima que ya no estaba...
Había anochecido, la luna ya había salido, y comenzaba a iluminar todo a su alcance con su brillante luz semejante a la plata. Y con la noche venían los peores peligros: el frío abrazador y los temibles depredadores.
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Frío, soledad y muerte #WOWAwards2k17
Short StoryRelato corto de solo una parte, escrito por @Dav_21. No permito copias ni adaptaciones. El plagio/robo es de mal gusto. Sin más a que referirme, los invito a leer este corto relato. Si te gusta recuerda hacérmelo saber a través de tu voto y comenta...
