Prólogo

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Hola😊 Aquí tenéis a la protagonista, Victoria. La encarna la modelo Sara Sampaio.
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Abrí los ojos y allí estaba yo, un día más con la misma rutina de siempre, planificando mi día desde la cama, eran las 7:16 y aún no había sido capaz de levantarme.

"Elegir modelito que ponerse, maquillarse, arreglarse un poco el pelo, desayunar algo rápido, en la cocina creo que hay algún croissant de chocolate y en la cafetera igual queda café. Revisar redes sociales, coger el coche e ir a trabajar, a ver qué mierda me espera hoy. Volver a casa y hacer algo de comida, hoy me prometo comer algo de comida hecha por mí, no voy a comprar nada del chino, pero que pereza, llegar y tener que cocinar, ¡buah! retiro mi promesa."

Miré el reloj y ¡DIOS SANTO! eran las 7:43, mis únicos pensamientos eran "no llego, no llego, la bronca que me va a caer es monumental, madre mía verás cuando me vea llegar Juan, que bronca me va a caer, Dios mío"

Terminé de abrocharme el pantalón a la vez que salí corriendo para el baño, buscando el maquillaje, cuatro pinceladas en la cara y listo, me pongo los zapatos y salí a toda prisa de casa, pero aquel era mi día, me encontré con un atasco de narices. Al parecer en plena avenida había dos coches cruzados y dos taxistas discutiendo, el claxon lo iba a desgastar pero ellos ni se inmutaban, seguían a lo suyo, pues nada, tocaría esperar a que llegase la policía.

Mientras me desesperaba en mi coche miré a los otros conductores, todos estaban tan exaltados como yo, había un chico con la música a todo trapo que parecía sentirse en una discoteca, lo estaba dando todo, pero a la vez gritaba como un loco por la ventanilla, una mujer con 3 niños en los asientos de atrás que no paraban de agitarse, mientras la mujer les regañaba una y otra vez al mismo tiempo que tocaba el claxon desesperándose cada segundo más. Y había un chico, justo a mi izquierda que parecía que era el único al que le daba absolutamente igual el atasco, miraba hacia delante y sonreía como si no pasara nada, irradiaba felicidad, me miró y me sonrió yo le devolví la sonrisa para no parecer borde aunque mis ganas fueran mínimas, lo único que quería en ese momento era llegar cuanto antes al trabajo y que la bronca fuera lo más leve posible.

No tenía otra cosa que hacer, asique me distraje observándolo. El chico era guapo, tenía una sonrisa de anuncio, creí apreciar que tenía los ojos oscuros, tenía el pelo castaño oscuro, la piel un poco bronceada, la nariz parecía habérsela esculpido Bernini, sus cejas estaban perfectamente depiladas, un poco de barba, una barba de 3 o 4 días un poco desordenada por la cara, los labios eran gruesos y carnosos y creo que llevaba un par de piercing, uno en la nariz, un arito pequeño, y el otro en la oreja derecha era como una pequeña dilatación.

La verdad es que lo estaba examinando mejor que un médico, no se me iba a escapar ni un lunar. Lleva una camiseta de manga corta negra, la manga deja al descubierto parte de un tatuaje en el bíceps, creo que eran unas flores o algo similar, era un chico de gimnasio, seguro que tenía novia o incluso estaba casado, no creo que un chico así pudiera estar solo. Tampoco quisiera un chico de gimnasio para mí, la experiencia me dice que no, ahora no es el momento de un chico de gimnasio.

Yo era de ese tipo de chicas que no quería comprometerse con nadie pero que resultaba muy fácil de impresionar, aunque a veces fuera borde y testaruda.

Mi hilo rojoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora