Pablo supo de su propia tragedia mirando el noticiero. La locura y la desesperación se apoderaron de su cordura. ¡No podía ser! ¡No podía ser! Su esposa y su pequeña niña salieron de Madrid hace apenas unas horas. Él las esperaría mañana en Ezeiza... ¡¡No, no, nooooo!!El avión había desaparecido. Perdiendo comunicación a pocos minutos de salir el vuelo. No había rastros del aparato con sus diecisiete ocupantes. El periodista se burlaba de él, pronunciando sin equívoco y mirando a Pablo a los ojos desde la televisión: "El avión de pasajeros Aerolíneas Sudamericanas, que había salido a las 10:00 hora España, desde Madrid, desaparecía del radar y de la radio apenas despegaba... ¡Ni rastros!" y lo volvía a repetir escupiendo a Pablo desde la pantalla: "¡¡NI RASTROS!!"El mundo de recuerdos se desplomó en remolinos sobre su pasado... presente... futuro... ¿Qué hace a un hombre un ser completo?: sus recuerdos, sus amores, y las metas que tiene con sus recuerdos, sus amores... ...Con lo que quedaba de sus despojos a cuestas y con la fuerza del amor, emprendió una búsqueda: Kelly y Anaís... estaban perdidas... ...Y todos sus recursos... ...Y todas sus fuerzas... ...Y todos sus sufrimientos estaban a los pies de la esperanza de encontrarlas... Eternamente... Sus amigos, su gente, lo reconfortaron por un tiempo... Pero luego, ellos querían convencerlo de que se resignara. Decían cosas ininteligibles... "Que ellas descansaban ahora en paz..." Y mil mentiras... "no las sigas buscando... haz el duelo..." ¡Ellas estaban vivas!, lo decían esos sueños insistentes que cada noche le traían un poco de paz: en ellos Pablo veía una cruz, una hermosa cruz de madera, que tal vez, pertenecía a alguna pequeña iglesia de algún pueblito perdido en algún recóndito lugar del mundo en que no había ni tele, ni teléfono, ni radio... Quizá ellas se salvaron y caminaron sin rumbo hasta encontrar un poblado, una aldea, o una casita como suele haber en las montañas, o en las orillas de un río, o en una selva... Hasta tal vez ellas, golpeadas, ni tuvieran memoria. Y su mente se afiebraba de desesperación:-"Mi mujer y mi hija, me esperan en esa capillita con la cruz. Debo seguir, no voy a fallarles"...
...El dolor camina por senderos tormentosos y cuando se encuentra con una encrucijada prefiere tomar un laberinto para no volver a encontrarse con la realidad...Allí está Pablo, en esa aldeíta guardada en un rincón del tiempo, envejecido, con su bellísima esposa peinada de canas, sentados cerca de los leños disfrutando de los gritos y risitas de sus nietitos, los hijos de su pequeñaja... que juegan a su alrededor......
Oops! This image does not follow our content guidelines. To continue publishing, please remove it or upload a different image.
El avión, por culpa de la niebla, por culpa del cansancio, por un mal giro del destino... explota cayéndose entre montañas. Nada que reconocer... Diecisiete almas decidieron ser parte de la montaña... Y allí mismo, todos sus dolientes resolvieron que esa sería su última morada. Erigieron una gran cruz recordatoria con los nombres de todos ellos... Los dos primeros eran el de Kelly y el de Anaís... Para la frágil mente de Pablo, esta verdad, vista en fotos, en televisión, en diarios y gritada y llorada por sus suegros, sus hermanos y sus padres... era inadmisible... Entonces tomó jirones de realidades para hacer un sueño más soportable... viviendo inmerso en ellos hasta el fin de sus días... O quizás, hayan sido los fantasmas de su memoria los que lo resguardaron con la demencia...